viernes, 21 junio 2024 - 04:54

Entre Ríos. Los gobiernos y la justicia garantizan la entrega de sectores emblemáticos de la ciudad a la especulación inmobiliaria

El primer fin de semana de junio se conoció la convocatoria del Juzgado Civil y Comercial Nº 7 a cargo de Virginia Ofelia Correnti a la subasta de un espacio emblemático para nuestra ciudad. Bajo el expediente 21.358 titulado “Armándola José María c/ Pinto Guillermo Enrique – Ordinario Cobro de Pesos s/ Ejecución de Sentencia y Honorarios”, el remate del lote se realizará a través del Portal de Subastas Judiciales Electrónicas del Poder Judicial de Entre Ríos, iniciando el 26 de junio a la hora 7:00 y por 5 días hábiles. Estos terrenos son defendidos hace años por el pueblo de Paraná contra la especulación inmobiliaria, porque son terrenos que de hecho tienen una utilidad pública central. Están ubicados frente a una de las plazas más importantes de la cuidad en términos paisajísticos, culturales, incluso turísticos. La plaza del Patito Sirirí está ubicada en las barrancas del parque Urquiza, con una vista privilegiada del río Paraná. Los terrenos en disputa constituyen una continuidad de esta plaza, son barrancas naturales con uno de los miradores más bellos de la ciudad. Y a su vez se utiliza como un espacio verde de uso público.

La ciudad en disputa

Desde hace pocos años, con la especulación inmobiliaria generando una ocupación de la ciudad bajo la lógica del mercado, “aparecieron” supuestos dueños de estos “lotes”. Hay que destacar que todas las obras de infraestructura y mantenimiento son sostenidas por la municipalidad y la provincia; sin embargo, los “ahora dueños legítimos” se desentienden de estos detalles aparentemente superficiales que sostuvieron y valorizaron este espacio todos esos años en los que estos supuestos dueños tenían litigios judiciales por “gastos y honorarios de sentencias”. Venimos de muchos años construyendo asambleas y movilizaciones, incluso en épocas de pandemia, para salvar este espacio de las garras de la especulación. Donde el pueblo de Paraná ve un lugar de encuentro, un lugar de disfrute y de sostén de nuestra cultura atada a nuestro magnífico río Paraná, el sector inmobiliario solo ve ganancias. La utilización de este espacio para cualquier otro uso que no sea público y colectivo es nocivo para la ciudad. Cualquier edificación en este lugar generaría una interrupción de una de las vistas más emblemáticas del parque Urquiza y del río; y cualquier privación del uso de las barrancas generarían una pérdida cultural y ciudadana enorme.

Gentrificación litoraleña

El espacio lindante a la plaza del Patito no es el único en disputa dentro de nuestra ciudad. Seguro en estos días de junio, si vivís en Paraná o cerca de Entre Ríos te puede haber invadido una publicidad vía las redes sociales sobre un nuevo emprendimiento inmobiliario en un espacio, en apariencia poco urbanizado pero muy bien ubicado en la ciudad, en el barrio de Bajada Grande. Bajada es histórica, es de los primeros barrios habitados y fundacionales para nuestra ciudad. Su cercanía con el río y sus vistas increíbles a las islas lo hacen único e impregnaron de una identidad propia a nuestra ciudad. Hoy presenciamos la pérdida de esa identidad y del derecho a nuestra ciudad, se vive un proceso de gentrificación que podríamos denominar “a lo litoral”. Porque los terrenos que pretenden “revalorizar” no son terrenos esencialmente urbanizados, ya que algunas partes, por ejemplo, han estado en conflicto por su posible pertenencia al parque Nuevo, pero sí son barrios donde se vive una invasión del espacio por parte de clases medias-altas con barrios privados y el intento de expulsión de la población local con la excusa de buscar “revalorizar” un suelo que, en realidad, ha sido desvalorizado por el abandono del propio Estado. El mismo Estado que con los sucesivos gobiernos brindan protección jurídica para la especulación.


Este sector de la ciudad dentro del código urbano era no edificable hasta hace pocos años, y en sesiones exprés y sin difusión los “honorables” concejales de la ciudad modificaron las normas al servicio de los sectores concentrados de la especulación inmobiliaria, modificación ahora judicializada. Es que además de ser proyectos que rompen con el acceso al río y entran en contradicción con otras normativas, carecen de estudios de impacto ambiental que los avalen, en el marco de que esa zona específica de nuestra ciudad tiene un suelo particularmente arcilloso, lo que complejiza la construcción de mega torres y la modificación del suelo que deben realizar para la edificación tienen un impacto aún más profundo.


Vivimos así, con nuestras particularidades, procesos que a nivel mundial se desarrollan y constituyen marcas globales del urbanismo neoliberal que van gestando “nuevos paisajes” y rompiendo con nuevas realidades la historia del lugar. El proyecto de mega torres en lugares donde lo que es habitual es un entorno natural, la venta de estos proyectos enlatados que rompen la relación comunitaria preexistente, se aleja de la lógica del derecho a la ciudad. Para que esto se dé es necesario que una parte de la población tenga recursos suficientes para desplazar a sectores más pobres que son quienes originariamente ocupaban estos territorios. Aquí se ve la cara más cruel de este capitalismo especulativo, muchos de estos mega emprendimientos inmobiliarios se proyectan con dinero del agronegocio, por poner un ejemplo, y no necesariamente se construyen para habitantes preestablecidos, sino que se construyen y quedan vacíos. No podemos dejar de preguntarnos: en Bajada, ¿quiénes van a vivir en esas torres? Y sobre el Patito, ¿quiénes pueden acceder a la subasta? La respuesta también es evidente: los trabajadores de Paraná no somos los destinatarios de estos proyectos de ciudad.

El derecho a la ciudad y la lucha por garantizarlo

Por todo esto es urgente defender nuestro patrimonio paisajístico e histórico. Bajada y las Barrancas son del pueblo y es el pueblo quien debe decidir, hay que frenar estos proyectos alejados de las necesidades de las mayorías sociales y que la construcción inmobiliaria y la proyección de la ciudad estén al servicio de una ciudad para los paranaenses.

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