lunes, 31 marzo 2025 - 18:13

Ecuador. Al filo de las elecciones

Artículo extraído del sitio web de la Liga Internacional Socialista.

A pocos días de las próximas elecciones en nuestro país entre Daniel Noboa, actual presidente y Luisa González, candidata del Correísmo, reproducimos a continuación la nota del Movimiento Revolucionario de los Trabajadores que publicaron recientemente en su órgano digital, Tarea Urgente. Lo hacemos con el ánimo de profundizar el necesario debate entre la izquierda ecuatoriana a efectos de contribuir a la construcción de una verdadera alternativa anticapitalista, socialista y revolucionaria.

Por Movimiento Revolucionario de los Trabajadores de Ecuador

Al filo de las elecciones del 13 de abril del 2025 los males persistentes que nos azotan dan la cara con toda su violencia: desastres naturales, masacres, contratación con mercenarios internacionales, derrame petrolero, intento fallido de venta del campo Sacha. El gobierno de Noboa no solo se ha mostrado incapaz de enfrentar los problemas, sino que ya es parte de las causas que lo provocan.

Los desastres naturales que, en realidad, son la consecuencia del cambio climático: primero, un período de sequía extrema y luego, un invierno brutal que ha provocado inundaciones, caída de puentes, cierre de carreteras, destrucción de cultivos y la muerte de al menos 25 personas.


Otra muestra de la indolencia del gobierno y de la administración del sector petrolero: sin planes efectivos de mantenimiento, sin una organización adecuada para enfrentar las emergencias, sin alternativas de solución.
 
Ante las dos emergencias, constatamos dolorosamente que no tenemos medidas de prevención y que ambos eventos rebasaron la capacidad del gobierno de Noboa, únicamente preocupado de reelegirse a cualquier precio.

El derrame petrolero ocurrido el 13 de marzo en El Vergel, cantón Quinindé, vertió más de 25 mil galones de petróleo, afectando ríos, esteros y cultivos. Tres ríos importantes están contaminados: Viche, Blanc y Esmeraldas. La gente afectada es la única que, con pocos recursos, intenta salvar lo que se pueda.

En medio de esta situación, se intenta vender el campo petrolero Sacha. Noboa, el presidente y candidato que sigue en campaña electoral sin que el CNE diga nada, quiso entregar a dos consorcios, uno chino y otro canadiense, el campo petrolero Sacha. Lo ha hecho sin licitación y como siempre aduciendo medidas de emergencia; es decir, pasándose por encima todas las leyes y regulaciones.

Esta situación se agrava debido a que la negociación entregaría a los consorcios más del 80% de la producción actual y futura de este campo, que es uno de los más importantes del país y que es el que produce el petróleo de mejor calidad. Está claro que los intereses internacionales se han colocado por encima de los nacionales y que la alianza de esta burguesía oligárquica con el gran capital minero transnacional está a la orden del día.

Hay que tomar en cuenta que el campo Sacha es el que más ha incrementado su producción, pasando de 64 mil a 77 mil barriles diarios, cuya operación estuvo hasta ahora en manos de Petroecuador, que lo podía seguir manejando tanto técnica como económicamente. Este petróleo es el que abastece a las dos principales refinerías ecuatorianas, las de Esmeraldas y La Libertad.

Esta pretendida entrega de los bienes nacionales a la voracidad de las empresas extractivistas se hace a espaldas hasta de los propios organismos estatales y, desde luego, sin tomar en cuenta las opiniones de los expertos, peor aún, la voz de los pueblos amazónicos y de los movimientos sociales que han protestado enérgicamente.


Ha sido la movilización activa de los movimientos sociales, trabajadores, indígenas, sectores populares, la que logró detener, temporalmente, la venta del campo Sacha. Esta es la mejor muestra de que solo la movilización activa, radical y unitaria puede frenar las políticas antipopulares de este gobierno o cualquier otro.

La violencia delincuencial combatida exclusivamente por medios militares, sin ninguna otra estrategia, se agota rápidamente. La delincuencia organizada rebasa la estrategia desconocida de un supuesto Plan Fénix. Las masacres se suceden una a otra. Como dicen los pobladores de los barrios afectados en Guayaquil: <es un campo de guerra=, abierta añadiríamos. Una matanza de jóvenes, mujeres, niños.

La respuesta típica de las grandes bananeras en América Latina se presenta como la mejor opción para Noboa: contratemos mercenarios. Noboa negocia con el mercenario internacional, Erik Prince, fundador de la compañía militar privada Blackwater, que ha participado en diversas guerras, entre ellas la de Irak. En las estrategias de guerra que se usan por parte tanto de Estados Unidos como de Rusia, se ha recurrido a ejércitos privados, para que ejecuten acciones fuera de la ley y sin que puedan ser sancionados.

Por otra parte, conocemos la manera en que las bananeras tienen su propio sistema de seguridad, conformado precisamente por guardias armados y mercenarios, cuyo objetivo principal no es controlar la delincuencia, sino impedir cualquier protesta de los trabajadores. Así, en Costa Rica, que se precia de no tener una gran fuerza armada estatal, está lleno de ejércitos privados en manos de las grandes
empresas. 


Esta política de acudir a grupos armados privados, ahora Noboa la convierte en política de Estado, al contratar al grupo mercenario de Prince. Además, como lo hemos visto tantas veces, este tipo de ejércitos privados, colocados al margen de la institucionalidad, se convierten rápidamente en instrumentos para reprimir la protesta popular; más aún, tomando en cuenta la mentalidad conspirativa de este gobierno.

Y todos estos acontecimientos se dan a las puertas de la segunda vuelta electoral, que enfrentará a ADN con la Revolución Ciudadana. La tercera fuerza electoral, Pachakutik, ha visto como el acto de resistencia que significa ese 5.29% de votos se diluye políticamente. La dispersión del voto indígena, expresada en tomas de posición de lo más variadas, impide que se tenga una política unitaria que confronte a los dos sectores burgueses en disputa. Una cuestión todavía con mayores repercusiones para el campo popular, porque en la votación por Pachakutik también está incluida una parte importante de sectores populares que escaparon a la polarización.

Desde la organizaciones de los trabajadores, como la CEDOCUT, y del movimiento indígena, como la CONAIE, se puso sobre el escenario político las demandas populares, sobre los temas centrales: inseguridad, economía, empleo, derechos de los trabajadores, rechazo a la represión de sindicalistas, exigencia de aprobación del Código de Trabajo presentado por el FUT.
De parte de las dos candidaturas no hay respuesta. Noboa de espaldas a la ley, haciendo campaña, inaugurando obras, inundando las redes con propaganda, utilizando los medios de comunicación para difundir sus propuestas, actúa con el silencio del CNE. La Revolución Ciudadana encerrada en sus propios conflictos, girando hacia la derecha para atraer parte del electorado de este campo, enredándose entre los que quieren seguir en la dolarización y los que no.

Está claro que para el campo popular no hay alternativa buena. El camino del mal menor es una trampa, porque nos desarma política e ideológicamente, y no nos prepara adecuadamente para las luchas venideras. Para arrastrar hacia la izquierda y hacia la movilización por nuestros derechos al progresismo populista, necesitamos tener una fuerza social y organizada suficientemente potente para imponerles acciones en defensa del pueblo.

Votar nulo es la única política correcta para la defensa de la independencia de clase, tanto en el plano político como organizativo.

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