Mientras todavía se procesa el impacto de los bombardeos y el secuestro de Maduro en territorio venezolano, el oficialismo libertario en la Cámara de Diputados ha decidido actuar como la caja de resonancia de los intereses de Washington.
La bancada de La Libertad Avanza, en una maniobra que busca darle legitimidad a un acto de piratería internacional, presentó un proyecto de declaración para respaldar la intervención militar estadounidense. Esta iniciativa, que surge en pleno tándem con el posicionamiento del Ejecutivo nacional, no solo avala la violación de la soberanía de un país hermano, sino que pretende instalar un precedente peligroso en una región que Donald Trump ya ha comenzado a amenazar de forma abierta bajo su rol autoproclamado de dueño de este hemisferio.
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El proyecto impulsado por el bloque oficialista celebra la remoción por la fuerza de Maduro y su traslado a Nueva York como una supuesta “oportunidad” para la libertad. Sin embargo, en el afán por mostrarse más trumpistas que el propio Trump, el texto de LLA incurre en una improvisación al insistir en la posibilidad de que Edmundo González Urrutia asuma el poder. Los legisladores, en el apuro por contentar al imperialismo yanqui, terminaron ignorando que el propio mandatario norteamericano ya descartó esa salida al declarar que la Casa Blanca tutelará directamente a Venezuela mientras negocia con figuras del régimen como Delcy Rodríguez.
Al respaldar cualquier iniciativa que Trump considere necesaria, el oficialismo argentino le da luz verde a un presidente que ya ha lanzado advertencias sobre posibles intervenciones en Colombia, México y Cuba, e incluso ha manifestado sus delirios coloniales sobre la anexión de Groenlandia. Lo que la bancada violeta pretende que el Congreso avale es, en realidad, la entrega de América Latina a la política injerencista de los Estados Unidos de Trump, donde la única ley vigente es la voluntad del inquilino de la Casa Blanca y su ambición por los recursos energéticos de la región.
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Movilización y paro continental contra el avance yanqui
Tenemos que denunciar este posicionamiento de Milei y sus diputados como un acto de cipayismo explícito que pone en riesgo la soberanía de los países de la región.
No hay matices posibles frente a un bombardeo imperialista: se está con la soberanía de los pueblos o se está con los invasores. El respaldo de LLA a la avanzada militar es la cara legislativa de un gobierno que ha decidido atar el destino de la Argentina al de una potencia que ya declaró muertas a las instituciones internacionales. Es fundamental que el rechazo a este proyecto no se quede en los pasillos del Congreso, sino que se transforme en una herramienta de lucha masiva para frenar este injerencismo que hoy golpea a Venezuela pero que mañana puede apuntar contra cualquier pueblo que decida no arrodillarse.
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Es urgente entender que hoy, más que nunca, hay que salir a repudiar y frenar el avance estadounidense en la región. Esta postura de principios no significa, bajo ningún concepto, brindar un apoyo político al gobierno autoritario de Maduro, cuya deriva burocrática y represiva también hemos denunciado sistemáticamente. La caída de los regímenes opresores debe ser tarea de los trabajadores y el pueblo organizado de cada país, no de un comando militar extranjero que solo busca el petróleo. Si permitimos que el imperialismo actúe con impunidad, estaremos habilitando un escenario donde la ultraderecha regional se sentirá envalentonada para profundizar sus planes de ajuste y represión bajo el paraguas de la vigilancia yanqui.
Por todo esto, hacemos un llamado a la movilización permanente de todas las organizaciones que se digan antiimperialistas. La respuesta a esta escalada intervencionista debe ser la coordinación de un paro general a escala continental. Solo una medida de fuerza de esta magnitud, que unifique a los trabajadores de toda Latinoamérica, podrá ponerle un freno a la voracidad de Trump y sus socios locales como Javier Milei. La soberanía no se negocia en los tribunales de Manhattan ni en los despachos de la SIDE; se defiende en las calles con independencia de clase. ¡Fuera yanquis de Venezuela y de toda América Latina!




