Diputados. Asumieron con el peronismo y apoyaron la reforma de Milei

En una jornada marcada por la huelga general y movilizaciones populares en rechazo al proyecto, la Cámara de Diputados aprobó con 135 votos a favor y 115 en contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Aunque el oficialismo perdió algunos artículos —como el 44 sobre licencias médicas—, la votación mostró cómo una fracción del peronismo contribuyó no solo a alcanzar el quórum, sino también a la aprobación del texto, convirtiéndose en cómplices políticos de un retroceso histórico en derechos laborales.

El quórum

La reforma laboral, presentada por el Ejecutivo como una “modernización”, fue aprobada en un clima de profunda división política y resistencia social. Para abrir la sesión en Diputados era necesario alcanzar al menos 129 legisladores presentes, algo que el bloque oficialista de La Libertad Avanza (que tiene 95 diputados) no podía lograr por sí solo. Por eso, el oficialismo acudió a aliados parlamentarios (PRO, UCR, MID e Innovación Federal), entre ellos legisladores peronistas que responden a gobernadores de extracción tradicional o provinieron de alianzas provinciales en las elecciones de 2023 y 2025.

Quiénes dieron quórum y apoyaron la votación

Para habilitar el debate y la posterior votación, además de los bloques oficialistas y sus aliados, fueron determinantes algunos diputados vinculados a gobernadores peronistas. Estos legisladores asumieron sus bancas tras las elecciones legislativas de 2023 y las de medio término de 2025, en listas vinculadas a la coalición gobernante o a acuerdos con el peronismo local:

  • Bloque “Independencia” de Tucumán — respondiendo al gobernador Osvaldo Jaldo — con diputados como Gladys Medina, Javier Noguera y Elia Fernández, quienes permitieron el quórum en momentos clave.
  • Legisladores de provincias como Misiones (Hugo Passalacqua), Salta (Gustavo Sáenz), Catamarca (Raúl Jalil) y Santa Cruz (Claudio Vidal) — mandatarios mayoritariamente peronistas o de extracción peronista — que, aunque no todos votaron a favor del proyecto, facilitaron con su presencia que la sesión se abriera y avanzara.

Además, bloques provinciales afines al oficialismo (incluidos sectores vinculados al radicalismo y partidos provinciales) aportaron legisladores que votaron a favor, complementando así los votos de La Libertad Avanza y aliados tradicionales.

¿Cómo votaron?

La votación general arrojó estos números:

  • 135 votos a favor: conformados por diputados de La Libertad Avanza, PRO, UCR, MID, Innovación Federal, sectores provinciales vinculados a gobernadores aliados y algunos legisladores peronistas provinciales.
  • 115 votos en contra: entre ellos la mayoría de la bancada de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y otros bloques y monobloques que rechazaron el proyecto.
  • Sin abstenciones y con seis ausencias, lo que marcó una votación polarizada sin términos medios.

La disputa interna 

La votación puso de manifiesto una profunda fragmentación dentro del peronismo. Siendo que un sector —representado por legisladores afines a gobernadores o vinculados a acuerdos provinciales—  decidió no bloquear la sesión o directamente acompañar el tratamiento del proyecto. Eso permitió que el oficialismo consiguiera los números necesarios para avanzar con la reforma en Diputados, pese al rechazo mayoritario de los sindicatos y de amplios sectores del movimiento obrero.

La participación de estos diputados no puede entenderse de manera aislada: es parte de una estrategia política más amplia del Gobierno para consolidar un paquete de reformas regresivas, utilizando acuerdos con sectores provinciales del peronismo y bloques aliados que, en distintos momentos electorales —tanto en 2023 como en 2025— llegaron al Congreso bajo fórmulas peronistas o provinciales, pero que ahora trabajan para facilitar un ajuste que precariza a la clase trabajadora.

Esta jugada parlamentaria, sumada a la represión en las calles, al paro general y a la profunda división política, convierte a la reforma laboral en uno de los capítulos más conflictivos de la agenda de Milei, y evidencia la comodidad con la que sectores del peronismo tradicional terminan siendo funcionales al plan de ajuste del oficialismo cuando cedan quórum o votos para sus proyectos.

Una salida por izquierda

Este nuevo episodio devela al peronismo como un espacio agotado para enfrentar a Milei, tanto en el plano político donde diputados elegidos para ser oposición al gobierno terminan facilitando sus leyes, como en el sindical, donde la CGT cambia de nombres pero no en su rumbo burocrático.

Para enfrentar realmente a todo el plan de hambre y saqueo de Milei, es necesario construir una alternativa diferente, con un programa anticapitalista y desde la izquierda. Hoy el Frente de Izquierda es una conquista sobre la que hay que apoyarse para seguir desarrollando la herramienta que necesitamos para disputar realmente. En ese sentido, invitamos a los trabajadores peronistas decepcionados o a quienes aun no encuentran donde salir a luchar, a construir algo nuevo con nosotros.

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