Con la reforma laboral trabada y los votos en duda, el presidente Javier Milei decidió cambiar el recinto por el escenario y desembarcó en Mar del Plata para liderar la Derecha Fest, un encuentro que mezcla militancia, espectáculo y “batalla cultural” mientras sus ministros negocian, a contrarreloj, el avance de una ley resistida por los trabajadores.
El presidente en “La Feliz”
En medio de una política centralizada en la aprobación de la reforma laboral, el presidente Javier Milei decidió trasladar su agenda pública a la Costa Atlántica, donde llegó este lunes para encabezar una serie de actos con su base militante y sostener su presencia mediática mientras su gabinete se aboca a sumar apoyos parlamentarios para la ley.
La presencia de Milei en Mar del Plata se da en un contexto político convulsionado: el oficialismo busca asegurar la mayoría necesaria para tratar y aprobar en el Congreso el proyecto impulsado por el Ejecutivo, cuya discusión se perfila como una de las más divisivas del año y enfrentará la resistencia social por considerarse una regresión de derechos laborales.
Un presidente “de campaña” en plena negociación parlamentaria
Milei desarrolló en la ciudad balnearia el llamado “Tour de la Gratitud”, una recorrida con simpatizantes para reforzar su vínculo con la militancia y disimular el desgaste político que trae su gestión.
El acto central de su presencia será la participación en la quinta edición de La Derecha Fest, un encuentro de la derecha conservadora que este año se instala frente al mar y con entrada gratuita.
Lejos de ser una actividad estrictamente institucional, el evento combina discursos ideológicos, actividades culturales y una fuerte movilización de sectores de La Libertad Avanza y agrupaciones afines. En la grilla de oradores figuran referentes ligados al conservadurismo nacional, con una clara impronta de “batalla cultural” complementaria al proyecto político que impulsa el Gobierno.
Política espectáculo y negociación política
La campaña mediática de Milei en Mar del Plata tiene una lectura política clara: la reforma laboral enfrenta tensiones dentro de la propia coalición oficialista y con aliados provinciales, lo que obliga al Gobierno a entrelazar actividad partidaria con movilización social para intentar compensar la debilidad parlamentaria. En ese marco, mientras Milei encabeza actos públicos, ministros como Diego Santilli continuaron reuniones con gobernadores y legisladores para atar votos claves que permitan aprobar el proyecto que restringe indemnizaciones y modifica reglas de contratación y despido.
Protestas y resistencias en el territorio
La estrategia de utilizar espacios de turismo y eventos masivos para desarrollar sus eventos antiderechos también despertó rechazo. En Mar del Plata, distintas organizaciones repudiaron la visita de Milei y el giro ideológico de sus políticas, calificándolas de “políticas de hambre, exclusión y violencia” que, aseguran, agrava la situación socioeconómica de trabajadores, jubilados y sectores populares.
El viaje de Milei a Mar del Plata revela una estrategia política que prioriza la movilización militante y la construcción de una base de apoyo. Mientras los ministros se ocupan de amarrar votos en el Congreso, el presidente busca reforzar su imagen pública en un acto político masivo que, en los hechos, opera como un cartel propagandístico del oficialismo. Esta dualidad —actividad circense por un lado, negociación parlamentaria por el otro— muestra una fractura entre el relato de fuerza y la realidad de una coalición gobernante con dificultades para construir su programa más allá de su base electoral.

