De Psicobolches a desaparecidos. La lucha de Salud Mental en los 70

Se acerca otro 24 de Marzo. No es un 24 más: se cumplen 50 años del golpe militar mas sangriento de la historia de nuestro país. En el marco de un gobierno negacionista y de ultraderecha que tiene muchos puntos de continuidad con la dictadura militar. La interpretación del pasado se ha convertido en un terreno de disputa que Milei intenta ganar. En este artículo nos proponemos profundizar la historización y análisis sobre el campo de la salud mental en los 70 en Argentina, previo al golpe, pero que nos habla mucho de él. Para nosotras, es fundamental hablar de la historia completa, una tarea terapéutica para los tiempos que transcurrimos.

El campo de la salud mental nunca fue ni será un campo neutral, mucho menos lo fue a fines de los 60, época marcada por la Revolución cubana, el Mayo Francés, la guerra de Vietnam y el Cordobazo.

En aquellos años el sistema manicomial comenzaba a ser cuestionado por grupos contra hegemónicos que buscaban una alternativa práctica/teórica que pretendía ser una perspectiva renovadora en el campo de la salud mental. En este sentido, se discutía entre psiquiatras, psicólogos y estudiantes el rol social de las prácticas en salud mental y ensayaban experiencias de atención comunitaria.

Figuras como Enrique Pichon Riviere (padre de la Psicología Social), Jose Bleger y corrientes, como El Movimiento de Psiquiatría Social, buscaban demostrar que otras formas de pensar y trabajar en nuestro campo no solo era posible, sino necesario.

Cordobazo, el estallido de la APA y el nacimiento de Plataforma y Documento

El Cordobazo de 1969 fue un parteaguas en la historia de nuestro país, abrió una etapa prerrevolucionaria y eso ponía serio al poder. La ofensiva del movimiento obrero principalmente en Córdoba y Rosario cambiaron las relaciones sociales en general y en el campo de la salud mental en particular.

La APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) para adherir al paro general del 29 de mayo, realizó como única medida de fuerza una “tibia” huelga que despertó mucha bronca por abajo en el sector.

Estos movimientos que se engendraban en nuestro país eran resonancia de lo que sucedía a nivel internacional. Un año después del Mayo Francés, en Roma, la IPA (Asociación Internacional Psicoanalítica) llevó a cabo el XXVI Congreso Internacional de Psicoanálisis con un tema anzuelo: “Protesta y Revolucion”. Durante este evento un grupo de jóvenes, principalmente europeos, manifestó la necesidad de que el psicoanálisis esté a la altura del momento histórico. Quienes sintieron que los debates teóricos no alcanzaban organizaron un contracongreso en una cantina de los alrededores y fundaron el grupo Plataforma internacional. Aquí estaban presentes los psicoanalistas argentinos Armando Bauleo, Hernán Kesselman y, convocado por estos, el psiquiatra Eduardo “Tato” Pavlovsky.

“El Tato”,militante de nuestra corriente política el PST, se vinculó al grupo Plataforma Internacional, tendiente a renovar las concepciones psicoanalíticas en tiempos de revueltas sociales. Estos cuestionamientos reflejan un acercamiento del psicoanálisis al marxismo y una práctica alternativa de la disciplina que puso en relación a estos profesionales disidentes con intelectuales de otros campos y los situó en el universo más amplio de los intelectuales revolucionarios.[1]

Pavlovsky muestra la fuerte vinculación que existía entre los intelectuales y la izquierda clasista por aquellos años. “Yo no soy obrero, pero tampoco tengo verguenza de ser medico y hombre del teatro. No soy un intelectual vergonzante (…) Pero creo que nosotros, los intelectuales, no somos en Latinoamérica la vanguardia de la clase obrera, creo lo opuesto. Que somos la retaguardia, pero la retaguardia es una columna que sin embargo avanzaba lenta y serenamente hacia la construcción del socialismo” (Avanzada Socialista, n° 50, 22/2/1973, p. 4.)

Al calor de este acontecimiento en Roma, el grupo argentino regresó al país y fundó, en Agosto de 1969, el grupo “Plataforma Argentino”. A partir de la existencia de Plataforma, se profundiza la grieta entre los psicoanalistas activistas/militantes y los demás integrantes de la APA, que rechazaban la política y el debate acerca de los problemas sociales, negando la realidad similar al aislamiento psicótico.[2]

El campo de la salud mental era un reguero de discusiones. La FAP (Federacion Argentina de Psiquiatras) a diferencia de la APA, tenía un rol gremial y político muy activo.

En 1970 surge “Documento”, otro grupo disidente hacia el interior de la APA. La asociación se volvió cada vez mas conservadora frente a los cuestionamientos, ya no solamente de Plataforma y Documento, sino de muchos psicoanalistas independientes.  En este contexto, nace un hito en la bibliografía psicoanalítica comprometida ideológica y socialmente: la revista Cuestionamos[3].

Las diferencias se volvieron insostenibles e, inevitablemente en 1971, estalló la APA. Se comenzaba a escribir otra historia, los psicoanalistas se sacaron de encima la ortodoxia estéril que representaba esa asociación.

A partir de esta ruptura, el grupo Plataforma y Documento junto a la Asociacion de Psicologos de Buenos Aires, la FAP, la Asociación de Asistentes sociales y la Asociación de Psicopedagogos fundó la Coordinadora de Trabajadores de Salud mental, que creó el Comité de Docencia e Investigación que funcionó desde 1972 a 1976 formando trabajadores del campo en la interdisciplina.

El peronismo de derecha y la construcción del “Psicobolche”

El Comité de Docencia e Investigación constituyó una verdadera carrera interdisciplinaria en la cual el eje era la práctica de cada unos de los trabajadores de la salud. Pero con el avance y la hegemonía en el seno del gobierno de la derecha peronista, comenzó a ser el blanco, como tantos otros proyectos, de atentados, amenazas, persecuciones que eran un verdadero anticipo de los difíciles años que vendrían.  [4]

Durante el gobierno de Juan Domingo Perón y tras su muerte, el de Maria Estela Martinez de Perón, sectores del peronismo denunciaban “Infiltración marxista” y “subversión cultural”, desarrollando propaganda acusatoria a psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales. Tanto en los hospitales como en las universidades la persecución ideológica se acrecentó.

El neologismo “psicobolche” se utilizó para desacreditar a los profesionales del campo que buscaban una transformación social. La campaña macartista se desplegó en todos los terrenos.

En 1974, Domingo Liotta, Secretario de Salud de Perón, impulsó el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Aunque parecía progresista por su carácter estatal, excluía a los psicólogos del ejercicio autónomo, relegando su rol a meros “auxiliares” de los médicos.

El Primer Encuentro Nacional de Psicólogos en Córdoba (1974) fue la respuesta a este ninguneo. Allí se fundó la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (CoPRA) y se instituyó el 13 de octubre como Día del Psicólogo en reivindicación de su autonomía y su compromiso social.

En este contexto aparecieron las bandas paraestatales como la Triple A y la CNU.

El 26 de noviembre de 1975, en pleno gobierno constitucional, la policía federal irrumpió en la sede del Comité de Docencia de la coordinadora por una supuesta denuncia de “presencia de armas y bombas en el lugar”.

El número de exiliados del campo de salud mental aumentó. La Triple A no solo asesinaba obreros y estudiantes, también amenazaba a trabajadores del campo de la salud mental. Fue la antesala del golpe.

¡Presentes!

Lo que vino después es quizás la parte de la historia más conocida, pero como dijo Freud “Hay cosas que deben ser nombradas varias veces”.

El genocidio, que tuvo como objetivo principal el exterminio de una gloriosa generacion de luchadoras y luchadores, se cobró la vida de 110 trabajadores y 66 estudiantes del campo de la salud mental. Pero los desaparecidos no solo fueron personas. También desaparecieron las experiencias terapéuticas pilotos y las prácticas alternativas como los tratamientos terapéuticos grupales.  Se llevó a cabo una especie de limpieza ideológica, queriendo enterrar la perspectiva de que otros modos de lazos sociales y de mundo eran posibles. Para ese entonces, la psiquiatría manicomial y neurobiológica hegemonizó todo nuevamente y ya no se hablaba de “Trabajadores de la salud mental” sino de “profesionales”. El cambio semántico no es azaroso, la palabra “trabajador” estaba asociado a un proyecto revolucionario que era necesario eliminar en todo sentido. Lo que no se nombra, no existe.

A 50 años del golpe genocida, decimos ¡30.400 presentes! Recordamos con orgullo a activistas como Beatriz Perosio, joven presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, detenida-desaparecida en 1978. También a Gustavo Alfredo “Zampi” Zampichiatti, estudiante de Psicologia de la UBA, militante del PST y del Frente de Liberacion Homosexual, detenido-desaparecido en 1977.

Ante el negacionismo que busca borrar la memoria histórica de nuestro pueblo, es necesario y urgente encontrarnos en las calles este 24 de Marzo. Pero también fortalecer la unidad en la diversidad, como lo hicimos hace dos años defendiendo al Bonaparte y durante todo el año pasado en la lucha por el Garrahan, la Universidad y discapacidad.

Frente a un gobierno que pretende imponer un modelo de país y de subjetividad, con técnicos en salud mental al servicio de la adaptación a un capitalismo de hambre, guerras, destrucción ambiental y genocidios, los trabajadores y estudiantes del campo de la salud mental debemos apostar —como decía Enrique Pichon-Rivière— a proyectos colectivos que nos permitan planificar la esperanza. En esa perspectiva nos organizamos desde el MST, porque no hay mejor homenaje a nuestros compañeros que seguir luchando por el socialismo.

Giuliana Ragone, Tec. En Acompañamiento Terapéutico y Estudiante de Psicología.

https://www.topia.com.ar/articulos/eduardo-pavlovsky

https://www.topia.com.ar/articulos/los-desaparecidos-de-la-salud-mental


[1] Manduca, Ramiro Alejandro; “Por una hora menos de sueño”: Militancias culturales del PST en tiempos de dictadura (1976-1983); Universidad Nacional de General Sarmiento; Universidad Nacional de La Plata; Universidad Nacional de Misiones; 2025; 322

[2] Vizgarra, Martín L. (UNT). (2007). Historia y psicología. Psicoanálisis y represión política. XI Jornadas Intereuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán. pp. 6. sc

[3] Publicaciones parte de la “Colección Izquierda Freudiana”, a partir de 1971 en Buenos Aires, editada por Granica. La revista Cuestionamos surge como posición política e ideológica que estudiaba el problema de relacion, encuentros y desencuentros entre la teoría psicoanalítica y la teoría marxista.

[4] Vizgarra, Martín L. (UNT). (2007). Historia y psicología. Psicoanálisis y represión política. XI Jornadas Intereuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán. pp. 9

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