Crisis en la era Milei. Industria al 57% y 33.100 empleos menos

La aceleración en la destrucción de puestos de trabajo y el apagón sistemático de las máquinas en las fábricas argentinas configuran un escenario de desastre social casi sin precedentes recientes. Este derrumbe de la actividad industrial no solo liquida el sustento de miles de familias cada mes, sino que pulveriza el poder adquisitivo de quienes aún conservan su empleo bajo condiciones de precarización extrema y hostilidad patronal.

La reciente difusión de indicadores oficiales por parte de la Secretaría de Trabajo y el INDEC desmienten el éxito imaginario que transmite la Casa Rosada en sus redes sociales. Lo que para el gabinete de Javier Milei es una estabilización macroeconómica necesaria para cumplir con las exigencias del FMI y los intereses estratégicos de Washington, para la clase trabajadora argentina es una situación de hambre y desocupación. El programa económico que encabezan Milei y Caputo no busca otra cosa que garantizar la rentabilidad del capital financiero especulativo a costa de convertir al país en un desierto productivo donde la única variable de ajuste es el cuerpo de los laburantes.

Los números de octubre de 2025, a pesar del rezago metodológico propio de las estadísticas oficiales, ofrecen una fotografía cruda del desamparo laboral que se profundiza día tras día. En aquel mes, marcado por la tensión de las elecciones legislativas y una crisis política que ya crujía, se perdieron exactamente 33.100 puestos de trabajo registrados en todo el territorio nacional. Esta cifra alarmante, forma parte de un ciclo contractivo donde, en apenas cinco meses del año pasado, la economía argentina deglutió 71.000 empleos asalariados en el sector privado.

Lo más grave de esta nueva etapa de la era libertaria es la ruptura con la dinámica que venían presentando los informes de meses anteriores. Si hasta hace poco la tendencia marcaba que lo que desaparecía era el empleo formal para que se expandiera la informalidad ocupada, los datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL)[i] muestran ahora que la destrucción es total. Hoy desaparecen puestos privados, públicos y de casas particulares, pero también se suma la caída estrepitosa de los trabajadores independientes y monotributistas. Este dato es revelador porque confirma que ya no hay refugio posible frente a la motosierra oficial y que la desocupación avanza tanto en los sectores con derechos como en aquellos que la gestión libertaria pretende presentar como una modernización para justificar la precarización absoluta.

Al realizar un balance global de lo que han sido estos más de dos años de gestión libertaria, el saldo es de una tragedia social absoluta que ningún discurso sobre la libertad puede ocultar. Desde la asunción de este gobierno, el empleo registrado privado disminuyó de 6.385.800 a 6.191.600 puestos, lo que significa que 194.200 asalariados fueron arrojados a la calle. El empleo público no corrió mejor suerte con una pérdida de 71.900 puestos bajo el falso pretexto de la eficiencia estatal, mientras que el servicio doméstico sufrió el recorte de 29.100 puestos de trabajo. Esta dinámica destructiva se ha vuelto la constante de un modelo que apuesta a una reforma laboral esclavista para terminar de legalizar el despido libre y abaratar el costo de la mano de obra argentina hasta niveles coloniales.

El apagón industrial

En sintonía con el desplome del empleo, la industria argentina se encuentra operando a niveles de emergencia que recuerdan los peores momentos del colapso económico. Según el INDEC[ii], en noviembre la utilización de la capacidad instalada en las fábricas cayó al 57,7%, un nivel que queda muy por detrás del 62,3% registrado en el mismo mes del año 2024. Ni siquiera el pequeño envión de octubre, que había alcanzado un modesto 61%, logró sostenerse frente a un programa que fomenta la apertura comercial indiscriminada y convalida tasas de interés por las nubes.

Lo que vemos hoy es un apagón sistemático de máquinas que solo tiene comparación con los momentos más críticos de la pandemia o con los meses posteriores a la devaluación de finales de 2023. Esta retracción industrial no golpea a todos por igual, dejando en evidencia el proyecto de país primarizado que tiene en mente el oficialismo. Mientras sectores clave para el mercado interno y el empleo de calidad, como el textil, apenas utilizan el 29,2% de su maquinaria, las industrias vinculadas al extractivismo más violento son las únicas que muestran signos de vitalidad.

La refinación de petróleo, impulsada por un esquema que prioriza la exportación de crudo, utiliza el 86,5% de su capacidad instalada. Es la imagen de un modelo donde los recursos fluyen hacia el exterior mientras el entramado industrial vinculado al consumo interno baja sus persianas definitivamentepor la falta de consumo y la invasión de importaciones. El capital concentrado festeja la suba de sus acciones mientras el tejido productivo nacional se desintegra bajo una política de goteo que nunca llega a los sectores populares.

Como si la amenaza de perder el empleo no fuera suficiente para disciplinar a la sociedad, aquellos que todavía mantienen su puesto ven cómo sus salarios son sistemáticamente confiscados. El informe del “Panorama Mensual del trabajo registrado[iii] reconoce que en noviembre el salario promedio volvió a caer un 0,8%, acumulando una pérdida real superior a los cinco puntos porcentuales durante la gestión de Milei. La mayoría de los convenios colectivos han quedado pedaleando detrás de un aumento de precios que el gobierno insiste en llamar controlado, pero que para la mesa de los argentinos sigue siendo inalcanzable.

Lucha ante la voracidad patronal

Frente a este ataque multidimensional, el clima de época habilitado desde el gobierno ha envalentonado a las patronales para avanzar de manera ilegal sobre los derechos más elementales. La discusión sobre la reforma laboral que el Senado tratará en menos de un mes funciona como un cheque en blanco para que las empresas aceleren sus planes de ajuste. En este contexto, hemos visto episodios de una voracidad extrema como el de Lustramax en Tortuguitas, donde la firma despidió a 45 trabajadores sin previo aviso y respondió con represión policial al reclamo legítimo por el pago de aguinaldos adeudados. En Quilmes, la petroquímica Sealed Air ejecutó despidos masivos incluso contra trabajadores con 32 años de servicio y familiares con discapacidad a cargo, demostrando una insensibilidad que solo puede prosperar bajo el amparo de un Estado que desprecia lo social.

Sin embargo, aparecen episodios donde se está empezando a marcar un límite a este atropello permanente. El caso de Lácteos Verónica en Santa Fe constituye una señal de alerta para el gobierno y las patronales, ya que ante el lock-out ilegal y el vaciamiento de la firma, los trabajadores decidieron ocupar las tres plantas para defender sus fuentes laborales. Esta respuesta decidida, empieza a indicar un cambio de humor en las bases que ya no están dispuestas a esperar la reacción de unas centrales sindicales que prefieren negociar la entrega antes que llamar a un plan de lucha nacional. El ejemplo de Verónica, sumado a la resistencia en Lustramax, demuestra que, ante el cierre de empresas y la confiscación del salario, el único camino es la organización independiente y la lucha en las calles para frenar el saqueo.

Este programa de guerra contra los trabajadores es la consecuencia directa de una entrega absoluta a los organismos de crédito internacionales. El superávit que festeja Caputo es un dibujo contable manchado con el hambre de los jubilados y la desesperanza de los nuevos desocupados que genera este modelo de coloniaje financiero. Es urgente organizar la resistencia contra la reforma laboral esclavista y exigir un aumento salarial de emergencia que equipare de inmediato los ingresos al valor de la canasta alimentaria con indexación mensual. Mientras Milei siga gobernando para Wall Street y las corporaciones extractivistas, la vida de las mayorías seguirá siendo el combustible de su timba financiera. La única salida soberana es derrotar este plan en las calles, imponiendo una alternativa política que ponga la economía al servicio de quienes realmente sostienen el país con su esfuerzo cotidiano.


[i] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/eil_2511_informe_0.pdf

[ii] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/capacidad_01_26F33C60530C.pdf

[iii] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/panorama_mensual_del_trabajo_registrado_2025_12_10.pdf

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