La asamblea departamental docente resolvió un paro de 72 horas para la próxima semana, en el marco de un rechazo masivo a la propuesta salarial del gobierno. La presión de las escuelas y la movilización en las calles marcan un punto de inflexión en el conflicto.
Una propuesta arrancada por la lucha, pero aún insuficiente
La tercera propuesta del gobierno de Martín Llaryora, que ahora incluye un 5,8% de recomposición, sigue estando muy lejos de las necesidades docentes.
Sin embargo, hay un elemento importante: En las propuestas anteriores ni siquiera existía un porcentaje de aumento, y fue la lucha —con paros, movilizaciones y acciones sostenidas— la que obligó al gobierno a modificar su oferta e incluso a adoptar un discurso más “dialoguista”.
A pesar de eso, la propuesta continúa sin permitir alcanzar la línea de pobreza y consolida la pérdida salarial acumulada.
Paro de 72 horas y presión desde las bases
La asamblea departamental votó un paro de 72 horas para miércoles, jueves y viernes de la semana próxima, profundizando el plan de lucha frente a la insuficiente oferta salarial. Desde UEPC Capital se había impulsado una propuesta de paro para lunes, martes y miércoles, buscando no dilatar las medidas, pero la resolución final mantuvo la continuidad de la lucha con una medida extendida.
Otro dato clave es que, si bien no se votó el 40% de aumento que venía siendo exigido por la mayoría de las escuelas, la presión desde las bases obligó a la conducción a incorporar un 25% de recomposición salarial en blanco como referencia, algo que no formaba parte de las propuestas iniciales de la burocracia Celeste, quienes en un principio proponían atar el aumento sólo al IPC sin recuperar lo perdido.
Mientras se desarrollaba la asamblea, docentes se movilizaban en las afueras, con carteles que expresaban el rechazo a la propuesta salarial y también el creciente cuestionamiento a la conducción sindical, incluyendo el pedido de renuncia de Roberto Cristalli, Secretario General de UEPC provincia.
La escena es elocuente: la docencia no sólo rechaza, sino que se organiza y presiona transformando el rechazo en lucha efectiva.
Un viento de rebelión que recorre toda la provincia
La resolución de la asamblea no surge de la nada. Es la expresión de un proceso que viene creciendo en toda Córdoba.

La gran mayoría de los departamentos, incluidos los más grandes, rechazaron por tercera vez consecutiva las propuestas del gobierno.
En Capital, el rechazo fue contundente:
- 604 mandatos de escuelas
- 98% de rechazo
- 92% exigiendo un aumento del 40% o más
- Mayoría por medidas de fuerza de 72 horas de paro.
- 167 mandatos reclamando la renuncia de la conducción provincial
Estos números muestran que no se trata de una discusión aislada, sino de un descontento masivo y un rechazo consciente desde las escuelas.
Ajuste, extorsión y respuesta en las calles
El gobierno provincial intentó desplegar, sin efecto, una política de extorsión abierta, con el objetivo de cerrar rápidamente la paritaria: los descuentos por los días de paro. Recibos de sueldo con rebajas confiscatorias que empujan a miles de docentes a una situación límite.
Frente a esto, ayer, al salir de la asamblea de delegados escolares, docentes se movilizaron hacia la Dirección de Recursos Humanos del Ministerio de Educación para exigir la devolución inmediata de los días descontados. La acción fue completamente pacífica, pero la respuesta del gobierno fue un desproporcionado operativo policial y la negativa a recibir a los docentes. Una postal que sintetiza la política oficial: ajuste y amedrentamiento frente a reclamos legítimos.
La bronca tiene causas concretas: salarios de pobreza, endeudamiento creciente y pluriempleo generalizado. Hoy, cerca del 50% de la docencia necesita otro trabajo para llegar a fin de mes. En las asambleas, estas condiciones se expresan con fuerza, mostrando que la lucha no es solo salarial, sino también por condiciones de vida dignas.
No es la primera vez que en Córdoba un conflicto sectorial se transforma en referencia. En 2022, la provincia fue escenario de un verdadero “cordobazo de salud”, con trabajadores autoconvocados que enfrentaron el ajuste y desbordaron a sus conducciones.
Hoy, todo indica que Llaryora deberá enfrentarse a un nuevo escenario: un posible cordobazo de la docencia.
Un conflicto que está escalando
El paro de 72 horas marca un salto en el conflicto, pero no se descartan nuevas maniobras del gobierno para intentar frenarlo. Hace unas horas David Consalvi, Secretario General de la Gobernación, anunció en Canal 12 que es probable que el día lunes se presente una nueva propuesta lo que habilitaría a que la celeste quiera levantar la medida de fuerza por dos monedas.
Frente a esto, el desafío es claro: no esperar, sino preparar activamente desde ya mismo las jornadas de paro. Es importante garantizar:
- Jornadas de visibilización provinciales durante el fin de semana largo
- Mover el reclamo en todas las redes sociales
- Recorridas de escuelas desde el lunes
- Acciones en cada institución y en las calles de manera simultánea para que cobren fortaleza y visibi
Para que el paro no se levante por cualquier propuesta y para que, de realizarse, no sea solo una medida formal sino una verdadera demostración de fuerza en toda la provincia.
Por un plan de lucha hasta ganar

Lo que ocurre en Córdoba forma parte de un escenario nacional atravesado por el ajuste. El gobierno de Javier Milei eliminó el FONID y redujo el financiamiento en educación, mientras las provincias trasladan el recorte a los salarios docentes.
En distintas provincias crecen conflictos similares, lo que refuerza la necesidad de una coordinación nacional.
Frente a este escenario, desde Alternativa Docente – MST planteamos la necesidad de profundizar la organización y avanzar en un plan de lucha, construido desde abajo y con cada una de las escuelas, que permita conquistar las demandas.
Proponemos:
- Devolución inmediata de los días descontados por luchar
- Salario igual a la canasta familiar, con actualización mensual
- Aumento del presupuesto educativo, basado en el no pago de la deuda
- Paro Nacional ya y continuidad del plan de lucha
El paro de 72 horas marca un nuevo momento. Porque cuando el rechazo se vuelve masivo es porque la organización está creciendo desde las escuelas y la lucha empieza a extenderse… la relación de fuerzas empieza a cambiar.
Y una cosa queda clara: la educación pública no se ajusta… se defiende en la calle.

