Córdoba: La tierra habla y pone en jaque a la impunidad. Identificaron restos de 12 víctimas en las fosas de La Perla

A casi 50 años del golpe genocida, la verdad se abre paso entre los pastizales y el silencio cómplice del Ejército. En las últimas horas, el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, confirmó la identificación de los restos de 12 personas que habían sido enterradas clandestinamente en los predios militares cercanos al ex centro de exterminio La Perla.

Este hallazgo en la zona de Loma del Torito es el resultado de la persistencia de los organismos de derechos humanos y del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Tras décadas de impunidad, la tecnología láser (Lidar) y el cruce de fotografías aéreas de 1979 confirmaron lo que el poder militar intentó ocultar: que el horror no fue un “exceso”, sino un plan sistemático de exterminio.

La técnica del horror: Desaparecer la desaparición

Las tareas desarrolladas durante 68 días en 2025 sacaron a la luz una realidad desgarradora. Los restos hallados no estaban en esqueletos completos, sino “desarticulados y dispersos” Esta es la huella material de la “Operación Claridad” de 1979, cuando los genocidas, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, usaron maquinaria pesada para remover fosas y “compactar” cuerpos, intentando borrar sus crímenes.

Según confesiones de represores, como el teniente coronel Bruno Laborda, los restos  fueron trasladados hacia las salinas de La Rioja. Lo que el EAAF encontró en Loma del Torito son los fragmentos que el odio no pudo borrar del todo. Como señalaron los familiares en un reciente comunicado: “No solo los escondieron: los cuerpos no están enteros, están revueltos en la tierra, desarticulados, profanados. Entre los sedimentos se halló una cadenita, un objeto personal que sobrevivió al ácido y al fuego, y que hoy sirve para reconstruir una identidad arrebatada.

La Perla: La letalidad del Tercer Cuerpo

De acuerdo a lo se ha podido reconstruir por La Perla pasaron aproximadamente 2.500 detenidos-desaparecidos. Los camiones Mercedes Benz partían por las tardes cargados de compañeros vendados y amordazados, para regresar apenas 30 minutos después. Ese era el tiempo que les tomaba a los fusiladores cumplir su tarea y arrojar los cuerpos a las fosas ya preparadas en los predios de la Guarnición Militar de La Calera.

Las identificaciones actuales cuentan con un 100% de grado de certeza genética. Los querellantes y sobrevivientes ya exigen una Ley de Búsqueda que convierta la recuperación de los restos en una política de Estado innegociable, independientemente del gobierno de turno.

Debemos tomar este hallazgo como una victoria de la lucha popular contra la impunidad de los asesinos. Mientras sectores del poder político intentan rehabilitar la teoría de los “dos demonios” o poner en duda la cifra de los 30.000, la tierra en Córdoba echa luz sobre la oscuridad.

No es solo un hallazgo arqueológico; es un acto de justicia para quienes eran estudiantes, obreros y militantes con proyectos de vida truncados por el terrorismo de Estado. La identificación de estos 12 compañeros nos reafirma en nuestra exigencia histórica: apertura de todos los archivos de inteligencia ya. Los militares saben dónde está cada uno de los restos que faltan. Su silencio sigue siendo un crimen en proceso.

Contra el negacionismo y el plan de hambre, unidad en las calles

Este hallazgo no ocurre en el vacío. Se da en un contexto político donde el negacionismo ha llegado a las más altas esferas del Estado. Con Milei y la ultraderecha en el poder, entramos en un período cualitativamente diferente que requiere de los mayores esfuerzos para lograr masividad en las calles para pararle la mano. Esta lectura, que sostenemos desde la mayoría del EMVJ (Encuentro Memoria, Verdad y Justicia).

Como dice Cele Fierro:

“…Hoy enfrentamos a un gobierno que tiene un ministro de Defensa hijo de un represor, diputados que visitan genocidas en las cárceles y una vicepresidenta que reivindica la dictadura. Pero no es solo una batalla cultural: el programa económico de hambre y miseria que aplica Milei es similar al que impuso la dictadura para disciplinar a la clase trabajadora

Recordar no es un ejercicio melancólico; es saber que existen herramientas de lucha popular que son parte de nuestra historia. Si logramos que los genocidas fueran presos fue gracias a la unidad en la calle y a la movilización masiva. De la misma forma, hoy le podemos ganar a Milei si recuperamos esa tradición de lucha…”

El 24 de marzo: Una cita de honor

La identificación de estos 12 compañeros en Córdoba nos reafirma en nuestra exigencia histórica: apertura de todos los archivos de inteligencia ya. Los militares saben dónde está cada uno de los restos que faltan.

Este próximo 24 de marzo tenemos que ser miles en las calles en una marcha unitaria que no baje ninguna bandera de lucha. Porque la historia nos enseña que, aun en la peor noche, los primeros rayos de sol llegan con el pueblo movilizado

¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!

¡No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!

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