Consumo en picada. 10 meses de caída consecutiva

La realidad de los trabajadores argentinos vuelve a chocar de frente contra el relato de fantasía que intenta imponer el gobierno libertario. Mientras los funcionarios libertarios festejan números ficticios sobre una supuesta baja de la pobreza, los datos concretos del Índice Banco Provincia[i] confirman que el consumo acumuló en febrero su décima caída consecutiva.

Este indicador registró un retroceso interanual del 9,5% en términos reales, consolidando una tendencia negativa que no encuentra piso. A pesar de las celebraciones oficiales en las redes sociales, la economía de los hogares atraviesa un proceso de deterioro constante que se agravó drásticamente durante el último semestre.

El Índice Banco Provincia mide el gasto promedio por cliente realizado con tarjetas de crédito, débito y la billetera digital Cuenta DNI. Para que las cifras sean reales, el banco les descuenta la inflación a los gastos mensuales y así vemos cuánto puede comprar el trabajador de verdad con su plata. Los resultados de febrero muestran que el consumo nuevamente se vio resentido y que la caída actual profundiza el saldo negativo de enero. Esta secuencia de retrocesos constantes demuestra que el plan económico de Javier Milei no genera una recuperación en forma de V, al contrario, mantiene a la actividad hundida en un pozo de incertidumbre.

El impacto de este ajuste se siente con mayor fuerza en los rubros más sensibles para la vida cotidiana de las familias. El segmento de supermercados y alimentos registró una baja estrepitosa del 19% interanual en lo que va del año. Esta cifra es alarmante porque refleja que la población está recortando incluso en sus necesidades básicas de subsistencia. Otros sectores también muestran señales de un deterioro profundo como la telefonía celular con una contracción del 31% o el rubro de electrodomésticos e informática que se hundió un 19%. Incluso el sector de indumentaria sufrió un empeoramiento del 15% a pesar del impulso estacional generado por el inicio del ciclo lectivo.

Vivir de préstamos para intentar llegar a fin de mes

La desesperación de los sectores medios y populares se traduce en un cambio peligroso en los hábitos de pago. El estudio del Banco Provincia revela que, ante la falta de dinero en las cuentas, las familias están recurriendo masivamente al endeudamiento para cubrir gastos corrientes. Mientras el consumo con dinero en cuenta se desplomó un 15,6%, las transacciones con tarjeta de crédito crecieron un 1,2%. Este dato no representa una mejora en la capacidad de compra de la gente, representa una estrategia de supervivencia de corto plazo. La participación del crédito en el consumo total aumentó de manera sostenida y ya representa una herramienta clave para sostener el consumo diario en un escenario económico asfixiante.

Esta dinámica de endeudamiento se vuelve todavía más crítica en los rubros considerados esenciales como la salud y la educación. En estos sectores el uso de la tarjeta de crédito ya explica el 74% de las operaciones totales. Lo mismo sucede con el pago de impuestos y servicios donde el financiamiento bancario alcanza el 45% de los pagos realizados. La población está financiando en cuotas la comida, los remedios y hasta las facturas de luz para compensar la licuación de sus salarios frente a la inflación. Esta situación genera una trampa financiera para los hogares que ven cómo sus deudas crecen a niveles récord mientras sus ingresos reales siguen perdiendo la carrera contra los precios de las góndolas.

Las expectativas de los comerciantes hacia el futuro inmediato no ofrecen ningún alivio frente a este panorama de recesión. Alrededor del 66% de los empresarios anticipa un contexto sin mejoras o incluso más adverso para los próximos meses. La incertidumbre le gana a cualquier promesa de reactivación porque el gobierno se niega a recomponer los sueldos y las jubilaciones. A esto que los libertarios presentan como un éxito de gestión es en realidad un ataque sistemático contra el nivel de vida de las mayorías sociales. El ajuste no lo paga la casta, lo pagan los trabajadores que hoy deben elegir qué alimentos comprar o cuántas deudas contraer para intentar sobrevivir un mes más.

La supuesta baja de la pobreza que pregona el oficialismo es un dibujo estadístico que no resiste un minuto de caminata por cualquier barrio del conurbano o el interior del país. No podemos permitir que el gobierno de Milei siga destruyendo los ingresos de los trabajadores y los sectores populares solo para para cumplir con las metas del FMI.


[i] https://www.bancoprovincia.com.ar/gateway/cdn/IBP%20Consumo%20Febrero%202026

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