Crédito imagen de portada: Marcos Sierras
En el marco de un fuerte paro nacional e importantes movilizaciones en todo el país, el gobierno montó un megaoperativo en Congreso que terminó avanzando con represión contra los manifestantes que reclamaban por el proyecto de la reforma laboral.
No hay recortes de derechos sin represión
Las fuerzas de seguridad montaron un operativo masivo en los alrededores del Congreso Nacional, aplicando el “protocolo antiprotestas” contra los manifestantes que se habían quedado luego de la movilización, con la policía actuando con métodos de cacería deteniendo personas por las zonas aledañas. La medida fue anunciada en vísperas de la sesión donde se debatirá la reforma laboral impulsada por el Gobierno, y compone una respuesta represiva ante el rechazo popular al proyecto.
Desde primeras horas de la mañana, un despliegue inusual de gendarmería, policía federal y fuerzas de seguridad porteñas rodeó el Palacio Legislativo, instalando vallas, móviles, vehículos blindados y un amplio perímetro de control que limita el acceso a las inmediaciones del Congreso. Lo que acusan como “previsión de disturbios y para garantizar el orden público”, se trata de una preparación explícita para reprimir la protesta social.

La retórica de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que estuvo durante los días previos adelantando el megaoperativo e incluso amenazando a la prensa, no oculta que el verdadero objetivo es amedrentar y disciplinar a trabajadores y movilizados, ante el temor de que una gran movilización contra la reforma complique el tratamiento parlamentario del proyecto.

En la última jornada de movilización contra la reforma laboral, se produjeron decenas de detenciones, heridos y cargas policiales fuera del Congreso, hoy nuevamente se repite el marco represivo y empiezan a crecer las listas de detenidos. Este tipo de operativos constituye un paso más en la criminalización de la protesta social, que combina estrategias legislativas con mecanismos represivos para frenar la resistencia y disciplinar al movimiento obrero.
La jornada de hoy, no fue sólo de discusión parlamentaria, sino también una prueba de una sociedad que resiste desde la calle, a pesar de la pasividad de la CGT y la salvaje represión del gobierno, que rechazamos y denunciamos.


