Colombia. ¡Derrotar a Abelardo! ¡Voto crítico por Iván y Aida!

Este artículo fue extraído del sitio web de la Liga Internacional Socialista

¡Preparar la movilización por nuestros derechos y por una verdadera revolución social!

El 21 de junio iremos a las urnas. Los trabajadores, los jóvenes y los pobres nos encontramos ante la disyuntiva de escoger entre el programa antisocial y autoritario de Abelardo De La Espriella o continuar con las reformas limitadas que proponen Iván Cepeda y Aída Quilqué.

Otros pueblos se han visto ante esa misma alternativa: en Argentina con Milei, en Bolivia con Paz, en Brasil con Bolsonaro. Ante una brutal ofensiva económica, política y militar del imperialismo y los sectores de ideología más retardataria a nivel mundial aparece cómo única salida el progresismo. Eso es equivocado. Hoy Bolivia es el mejor ejemplo de que la movilización de los propios obreros y campesinos y su organización independiente y democrática pueden proponerse derribar un gobierno neoliberal y construir e imponer un programa radical y revolucionario de transformación social que erradique, no sólo los efectos, sino las causas estructurales de la desigualdad económica, las opresiones y la violencia social.

¡A las calles a luchar, en las urnas protestar!

Ante el triunfo de Abelardo De La Espriella en la primera vuelta se han presentado dos reacciones distintas: de un lado, sectores de la juventud -sobre todo universitaria- se han tomado las calles expresando su rechazo al “matagatos”. Al mismo tiempo promueven todo tipo de iniciativas para enfrentar en el propio terreno de la información y las redes la campaña de manipulación mediática de Abelardo, financiada por gamonales y grandes empresarios y respaldada por el gobierno del genocida Donald Trump.

Pero, del otro lado, la dirección del Pacto Histórico y la campaña de Iván Cepeda y Aída Quilcué han decidido buscar apoyos en el mal llamado “centro” político. Así han sumado a la “Alianza por la Vida” a los politiqueros de siempre; es el abrazo con los corruptos que han saqueado el presupuesto público en el propio gobierno de Gustavo Petro, negociando con personajes como Armando Benedeti y sus secuaces. Esa es la paradoja: los jóvenes luchan, la dirección concilia. Por esa vía, el Pacto Histórico prepara una nueva derrota electoral.

Frente a esa situación la única salida es presentar batalla: hacer el máximo esfuerzo por desbordar a esa dirigencia pusilánime y burocrática fortaleciendo el llamado a derrotar en la urnas a la ultraderecha, al tiempo que preparamos la movilización para defender nuestros derechos contra un gobierno autoritario como el que anuncian De La Espriella, Trump y sus socios, y levantar un programa verdaderamente revolucionario para exigir a un posible gobierno de Cepeda-Quilcué, que rompa todos sus acuerdos con la burguesía, el imperialismo yanqui y europeo y el Estado nazi-sionista israelí.

Medidas con las que hay que comprometerse para triunfar en las urnas

Si Iván Cepeda y Aída Quilcué quieren ampliar el apoyo electoral popular, el camino es el opuesto al que han escogido desesperadamente como política para la segunda vuelta. Han empezado por suspender la recolección de firmas por una Constituyente. Petro solo hacía esa campaña para seguir presionando políticamente a la mayoría parlamentaria en manos de la derecha y el centro. A pesar de eso prefieren renunciar a ella para pactar con los “tibios”. Menos reformas, menos profundas, a cambio de unos pocos votos.

Un incremento sustancial de la votación sólo se puede encontrar en los millones de jóvenes que viven en la precariedad y los sectores más pobres de la ciudad y el campo que nunca van a las urnas, o se limitan a vender su voto. Ante esa población hay que comprometerse con medidas radicales que se pueden decretar el primer día del nuevo gobierno, e imponerlas con la movilización social:

Romper todos los pactos con el imperialismo: no más Tratados de Libre Comercio, cierre de todas las bases militares de EEUU en territorio colombiano, nacionalización de todas las empresas transnacionales. Ruptura con la OCDE e Israel. No pagar la deuda externa.

Pleno empleo: reducción de la jornada laboral a seis horas, sin disminución de salario y distribución de ese trabajo entre los desempleados con contratos estables y garantías prestacionales. Salario vital de $3’000.000.

Vivienda gratuita en todas las grandes ciudades, distribuyendo de inmediato todos los edificios que se encuentran en construcción e iniciando un programa inmediato de nuevos proyectos, con la infraestructura necesaria de energía, agua y alcantarillado. Ese plan de obras permitiría brindar empleo masivo.

Tierra para los campesinos: basta de compra de tierras a los latifundistas, expropiación inmediata de todas las grandes propiedades y haciendas sin indemnización, empezando por las de Paloma Valencia y Álvaro Uribe.

Educación gratuita de calidad a todos los niveles (preescolar, media, universitaria y posgrados). Desarrollar la ciencia y la tecnología al servicio del bienestar social. Expropiar todas las entidades de educación privada, empezando por las controladas por la Iglesia.

Salud de calidad para todos: estatización de todas las EPS y fortalecimiento de la red nacional de servicios hospitalarios, con garantías laborales plenas para los trabajadores de la salud. Estatización de clínicas y hospitales privados y de la industria productora de medicamentos.

Democratización de las fuerzas armadas y el aparato judicial: que los soldados y los policías puedan organizar sindicatos y elegir directamente a la oficialidad. Que las organizaciones sociales definan sus medios de defensa frente a las amenazas paramilitares o de las bandas criminales. Que los jueces sean elegios por voto popular. Además, eliminar todos los privilegios que tienen los parlamentarios y los altos funcionarios del Estado; así se acabará la corrupción y desmontaremos el régimen autoritario con el que se reprime a nuestra sociedad.

Definición de una política antidrogas independiente de las imposiciones imperialistas que generan violencia y miles de muertos en el país.

Este programa social de choque se puede empezar a financiar con la suspensión del pago de la deuda externa, la estatización de todo el sector financiero y bancario y la repatriación de todas las grandes fortunas depositadas en paraísos fiscales para eludir impuestos.

Estas medidas si tienen un carácter revolucionario y abren el camino de una verdadera revolución social sentando las bases para planificar la producción social, la distribución de la riqueza y la democratización del poder político para que esté en manos de los trabajadores y los pobres.

¡Contra la amenaza de la ultraderecha y el imperialismo: unidad obrera, juvenil, campesina y popular!

¡Derrotar a Abelardo, abrir el camino para una verdadera revolución social!

Unidad Obrera y Socialista – ¡UNÍOS!
Dirección Nacional

Bogotá, Medellín, Junio 10 de 2026

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