lunes, 17 junio 2024 - 05:20

CFK en Avellaneda. La reaparición luego del renunciamiento que ¿no fue?

Con motivo de la inauguración de un nuevo polideportivo en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, que lleva el nombre de Diego Armando Maradona, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) volvió a aparecer en público luego del renunciamiento electoral que realizó la misma tras el fallo de la causa Vialidad. Renunciamiento que dice ahora no ser, y sí una proscripción del “Partido Judicial”.

Acompañada del intendente del municipio, Jorge Ferraresi, y el gobernador de la provincia, Axel Kicillof, la vicepresidenta dio un discurso donde los ejes estuvieron marcados por las causas que la tienen como acusada, principalmente aquella donde ya tiene un fallo en su contra; una crítica hacia el poder judicial como una opción política que se antepone al modelo de democracia que dice defender y el esperable despegue con el gobierno que integra y diseñó en 2019.

También, como era de esperar, dedicó algunas líneas a la polémica por lo fondos de coparticipación que tienen en un tire y afloje al gobierno nacional y la Corte Suprema.

Ya pergeñando a la provincia como un bastión a defender en las próximas elecciones por parte de su tribu política, estuvieron siguiendo sus palabras intendentes de la Primera y Tercera Sección Electoral (Mayra Mendoza, Mario Secco), legisladores y funcionarios bonaerenses (Teresa García, Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez, Walter Correa), funcionarios nacionales (Wado De Pedro, Carlos Castagneto), legisladores nacionales (Juliana Di Tullio, Oscar Parrilli, Cecilia Moreau) y dirigentes sindicales (Omar Plaini, Vanesa Siley, Hugo Yasky).

Otra vez, la democracia fallida

Ya en su última aparición había hecho alusión al concepto de democracia fallida, con la cual no se come, no se cura ni se educa. Esa ida reapareció por parte de CFK con el concepto de “insatisfacción democrática”. Algo que explicó como el rechazo de las grandes mayorías al régimen político tradicional, que ya poco tiene para ofrecerle con una crisis social prolongada en el tiempo. Según la vicepresidenta, se manifiesta ese enojo porque la democracia, agregamos nosotros burguesa, “no le resuelve la vida” de la gente.

Sin embargo, lejos de hacerse cargo de los resultados del actual gobierno, como es costumbre eligió volver a rememorar los gobiernos de Néstor Kirchner y también los propios como una especie de panacea histórica del país. No mencionó que el piso del 30% de pobreza no fue algo que eliminaron mientras los banqueros se “la llevaron en pala”, según palabras de la misma Cristina. A la par, las responsabilidades del Frente de Todos aparecen disociadas de su propia pertenencia al mismo y hasta de su rol de creadora.

Dejando de lado sus ataques al candidato que eligió en 2019, CFK responsabilizó del estado actual de cosas al “Partido Judicial”, que encarna, según ella, la Corte Suprema en primera persona. Partido que pasa a ser algo más y también lo definió como un un Estado paralelo que define la vida de todos”. A partir de esto se encargó de endilgar los aumentos de diferentes servicios, como la telefonía, a la justicia.

Reconociendo el carácter reaccionario, clasista y antidemocrático de parte de esta justicia, pareciera que el gobierno del Frente de Todos no es responsable de ninguna entrega patronal cuando habla la vice. No solo no menciona una palabra acerca de que este modelo de justicia prevaleció durante sus gobiernos al servicio de los intereses políticos que ella detentaba. Tampoco se hace cargo ahora de las decisiones del gobierno tripartito que mantiene con Alberto Fernández y Sergio Massa tutelado por el FMI, quien habilita aumentos generalizados a las patronales, realiza entregas al sector sojero como las rondas de dólares diferenciales y, ahora, hasta promueve un blanqueo de capitales en beneficio de quienes fugan los dólares al exterior.

“Ni renunciamiento ni autoexclusión, proscripción”

Con esas palabras CFK se refirió a lo que semana atrás había sido un expreso anuncio de su retirada como candidata presidencial de las elecciones 2023. Lo que en su momento generó revuelo y sobre todo rosca hacia el interior del peronismo, ahora parece tener una marcha atrás.

El nuevo anuncio de la vicepresidenta, que al menos da a entender la posibilidad de una reaparición en la discusión de su partido para confeccionar las listas, seguro provocará nuevas fricciones con la liga de los gobernadores, la cúpula sindical de la CGT alineada con Alberto y los pocos soldados que mantiene el presidente.

Técnicamente, en términos jurídicos, más allá de la sentencia antidemocrática en la causa Vialidad, CFK no se encuentra proscripta para las elecciones del año próximo. En una puesta en pie para la interna dentro del propio Frente de Todos, se refirió a los dirigentes de su espacio: “Cada dirigente tiene hoy el bastón de mariscal en la mochila, sáquenlo y no le pidan permiso a nadie. Si se equivocan pidan perdón, pero nunca permiso”.

Si alguien tiene el bastón de mando en este momento y por responsabilidad del espacio que integra la propia vice, es el FMI, corresponsable de una situación social donde más del 43% de la población se encuentra hundida en la pobreza.

¿Democracia o mafia?

Haciendo alusión al conflicto por coparticipación entre la provincia de Buenos Aires y CABA, CFK dijo que «estamos ante un hecho ajurídico. Es como si hubiera desaparecido el Estado de derecho. Sé que parece discusión de dirigentes políticos, pero créanme que este partido judicial está influyendo sobre calidad de vida de todos los ciudadanos. Hay que despabilarse”. Momentos antes, Axel Kicillof había dicho que “hubo un manejo discrecional y arbitrario de los recursos en beneficio de la ciudad más rica del país en detrimento de todo el país”.

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Lo cierto es la que la discusión sobre coparticipación ha demostrado que ninguna de las dos coaliciones del régimen se predispone a discutir un sistema impositivo que no sea regresivo con las mayorías trabajadora. Prima la disputa por la caja del Estado y, en este caso en particular, motivada por un año electoral.

Sumado a este hecho específico y otros accionares de los sectores de la justicia cercanos al macrismo, la vicepresidenta advirtió que el país se encuentra ante la disyuntiva de democracia o mafia.

Su propio discurso, sin embargo, demostró su incapacidad por poder mencionar alguna medida programática que logre solucionar los problema materiales de los trabajadores que, como en cualquier gobierno de derecha, han perdido de manera estrepitosa el poder adquisitivo de su salario. También la participación en la renta nacional.

Las ataduras al FMI, del cual en ningún momento se escucha por parte de CFK la posibilidad de un desconocimiento soberano de una deuda ilegal e ilegítima, es la muestra cabal de que su estrategia política de “democracia” sigue siendo la de la democracia fallida, la democracia capitalista. Aquel modelo donde, como ocurre actualmente, los recursos del país están puestos a disposición de mantener las ganancias del 1%.

El ajuste en curso, que no cesa y apunta a profundizarse de la mano de Massa y con la bendición de Cristina ilustra que ni el Frente de Todos ni Juntos por el Cambio son capaces de poder resolver nada para el pueblo trabajador, más bien solo pueden continuar profundizando a crisis en curso. En este marco, es necesario enfrentar estos planes de gobierno, organizados con la izquierda como lo proponemos desde el MST en el FIT-Unidad, para en la calle batallar contra los planes de austeridad fondomonetarista.

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