Bronca sobra. Hagamos un nuevo movimiento histórico

19 de septiembre, marcha de la bronca en Plaza de Mayo, Buenos Aires

Foto: Daniella Fernández


Este artículo fue publicado originalmente en la edición 867 de la revista impresa Alternativa Socialista en colaboración con Periodismo de Izquierda.

La jornada nacional del 19 de septiembre fue un gran hecho político y una palanca de movilización y organización que apareció a todas luces impulsada desde la izquierda y aglutinando importantes sectores. La iniciativa que desbordó Plaza de Mayo y varias decenas de ciudades y provincias del país dejó nuevas y profundas conclusiones políticas y sociales. No vamos a referirnos en esta nota a todas ellas, pero sí a una que consideramos decisiva: la necesidad de transformar toda la bronca acumulada contra el gobierno en organización política activa desde la izquierda, para jugarnos en verdad a enfrentar y derrotar todo este sistema de dominación capitalista y decadente.

Está claro que tras el enorme y positivo 19S, una tarea central es organizar en todo el país la pelea contra el gobierno, su plan, sus cómplices y todos los gobernadores ajustadores. No quedan dudas de que semejante acción unitaria y potente necesita articular la continuidad de coordinación en cada región, y nuevas medidas de lucha desde una coordinación de esta bronca que se puso en marcha bajo la propuesta central de impulsar una huelga general hasta derrotar a Milei y a todo su plan. Lamentablemente todo esto va a contramano de las viejas y burocráticas direcciones sindicales que continúan, encabezadas por la CGT, sin mover un dedo frente a la realidad de ajuste, entrega y represión que vivimos.

Sucede que, a la vez, frente al ocaso de las diferentes propuestas ofrecidas con toda moderación política por las diferentes facciones del PJ, tratamos de que emerja con más fuerza una estrategia política acorde a los desafíos planteados. Y esta tarea nos interpela con interrogantes políticos a resolver: ¿qué les proponemos a miles de trabajadores y jóvenes que se sumaron a la convocatoria de la bronca y la izquierda? El interrogante exige respuestas claras, concretas y urgentes. Si algo queda claro de todo lo que acontece en el país es que no alcanza con sacarse de encima a Milei. El debate urgente es qué alternativa de la izquierda con peso en franjas de masas podemos construir, para que millones no tengan que vivir nuevas y frustrantes experiencias políticas.

Una situación excepcional determina respuestas políticas audaces

Volvemos a insistir en una cuestión que consideramos central: la situación política y social general, compleja, polarizada, dinámica y de pronóstico y perspectivas abiertas, se ha vuelto a su vez enclave excepcional para las posibilidades de avance político de la izquierda anticapitalista y socialista. Nunca como ahora el descontento social creciente, la bronca y la ruptura con todas las viejas estructuras políticas aparecieron tan directamente ligadas a la búsqueda de algo nuevo por izquierda. Y esa izquierda que emerge como opción visible no es cualquiera, no es tibia, reformista ni posibilista. La izquierda que va ganando terreno y que se jugó a organizar la Marcha de la Bronca es anticapitalista y socialista, como sus principales referentes públicos, que se vieron a la cabeza de la movilización: la compañera Myriam Bregman, que refuerza su presencia en toda encuesta y estudio de opinión, junto a Cele Fierro, Alejandro Bodart, Nicolás del Caño y otros referentes del Frente de Izquierda Unidad que desde el primer día pusieron todo para que la bronca se organizara y se auto convocara ampliamente. Hablamos de una parte de la izquierda que se decidió a poner toda su fuerza y ubicación política al servicio de una acción de lucha nacional, que se transformó en un hecho político de gran magnitud.

El proceso político y social en curso describe un salto del descontento con el gobierno actual y con los anteriores, hace más que necesario el surgimiento de algo nuevo centralmente en el plano político. Aunque esto también tiene una evidente relación directa e inequívoca con las luchas sociales y los métodos a llevar adelante dentro de las mismas. Es imposible que quienes impulsan la construcción de algo nuevo desde la izquierda a la vez sean, en los sectores obreros y populares donde intervienen, meros reproductores de los métodos y vicios del modelo burocrático anterior. O dicho de otra forma, no es ninguna casualidad que quienes dentro de la izquierda equivocadamente reproducen y mantienen esos vicios, sean los mismos sectores que no ven la necesidad de construir políticamente algo nuevo, superior y cualitativamente más fuerte, en unidad.  

Entre otras razones, por esas cuestiones políticas y de tremenda actualidad, tras el 19S se vuelve imprescindible retomar un profundo debate que atraviesa al Frente de Izquierda. Desde hace mucho tiempo venimos proponiendo que nuestro frente se transforme, bajo el diagnóstico evidente de que así como estaba, limitado a lo electoral, no alcanzaba para responder a los grandes desafíos de la realidad.  

Ese déficit de antaño se refuerza y recrudece sus limitaciones insalvables, en un contexto de corrimiento a izquierda de una importante franja de la población y de mayor protagonismo político de la izquierda revolucionaria. Cuando más posibilidades hay de elevar y afianzar nuestra ubicación a ser alternativa para millones, todo lo que sea reducir el debate a un frente electoral conduce a una derrota política de antemano. Porque estamos hablando de la posibilidad histórica de buscar alcanzar influencia de masas y disputar el poder político para un gobierno de las y los trabajadores. Objetivos estratégicos que van mucho más allá de un acuerdo electoral de la izquierda, ya que esto si bien es positivo, siempre es táctico y limitado. 

Está claro que, junto a todas las tareas de lucha contra el gobierno y las políticas de fondo y estratégicas, también en su momento vamos a dar la pelea electoral contra el gobierno de Mieli, el PJ y todas las variantes tradicionales y del régimen capitalista. Porque todas las luchas políticas hay que darlas a fondo desde la izquierda, y la electoral por supuesto que también. Lo que no era correcto antes, menos en la previa del 19S, era centrarse, como equivocadamente han hecho los compañeros de PO e Izquierda Socialista, en impulsar comités de carácter electoral, encima dividiendo convocatorias. Mientras se vinieron negando taxativamente a cualquier debate serio sobre una construcción política de fondo, todo al amparo de su creencia falaz de que con el FIT-U alcanza. Un argumento insostenible en la realidad y electoralista de principio a fin, ya que nunca un frente electoral puede ser lo que alcance o nos contente a quienes creemos en cambios de fondo y conseguidos con la lucha y la movilización permanente junto a la direccionalidad política socialista contra todo un sistema perverso de dominación.

Foto: Daniella Fernández

¿Qué queremos decir con un movimiento nuevo e histórico?

Frente a estas concepciones conservadoras y rutinarias que retardan las verdaderas tareas que tenemos por delante en la izquierda, insistimos en la necesidad de ir mucho más allá en la construcción política a definir. Seguramente en los próximos meses tendremos que encarar el debate electoral y lo haremos con toda nuestra fuerza. Sin embargo, como siempre, la estrategia va primero y ordena todo. En ese plano, en primer lugar, estamos hablando de no hacer más de lo mismo, en no quedarnos en el terreno conquistado, ni en acuerdos superficiales o formales, ni menos todavía hablamos de algún formato o armado electoral.

Estamos hablando de construir una nueva organización política revolucionaria con peso e influencia real en franjas de masas y con un programa completo e integral de ruptura con el sistema capitalista y de enfrentamiento a todos sus agentes políticos, sociales, institucionales e ideológicos. Y si queremos que tenga ese peso real y avance hacia esos objetivos, entonces hay una tarea nueva e histórica: poder poner en pie un enorme movimiento que agrupe y articule a decenas de miles de militantes en el seno de una misma organización política, lo cual se comprende que es un desafío de muchos y no una posibilidad construida por unos pocos. 

Y no se podrán dar pasos hacia esa construcción sin comprender en primer lugar el momento político que lo posibilita y demanda, sin comprender que cada cual por su cuenta no puede resolver el dilema sin trabajar junto a otros que también lo asuman como proyecto, y sin tener la valentía política de asumir desafíos estratégicos y comunes, buscando superar dificultades, apuntalados en sólidos acuerdos y en el respeto a matices y diferencias parciales. Un nuevo movimiento histórico, esta vez impulsando desde la izquierda, es posible, necesario y el momento es ahora. ¿Cuándo sino? ¿Qué más vamos a esperar para dar los primeros pasos comunes?

Kicillof con José Luis Manzano y empresarios en Nueva York

¿Entre qué sectores políticos y sociales podemos impulsarlo?

De las diferentes opiniones, planteos y experiencias reales dentro de la izquierda en general y de nuestro frente en particular surge que no todos están viendo la tremenda magnitud de los cambios en curso, ni pensando en responder a la misma con políticas decididas y audaces. Como se desprende de la práctica política del último tiempo y de las opiniones orales y escritas, hay fuerzas como PO e Izquierda Socialista que se encuentran a un abismo de comprender políticamente esta necesidad y no está en sus propuestas actuales ningún planteo novedoso o superador de un frente electoral, o del formalismo inmóvil del PSC en el plano sindical, combinado con prácticas muy equivocadas desde la conducción del SUTNA. Por lo tanto, haría falta un cambio profundo y una reflexión de estas organizaciones sobre todos estos temas, si realmente quisieran aportar y ser parte de la construcción de un nuevo movimiento histórico. Es su decisión hacerlo o no, de nuestra parte esperamos que lo hagan y eso permita que se sumen a este desafío. Mientras así no suceda, lamentablemente no está planteado, en el marco de esas profundas diferencias de análisis, de política, métodos y objetivos, avanzar con ellos en esta tarea de promover una nueva construcción política común. 

La tarea de levantar un nuevo movimiento histórico, en primer lugar, parte de intentarlo entre las organizaciones y sectores que sí vemos esa necesidad política y la posibilidad concreta de plasmarla, quienes a la vez venimos intentando promover políticas y métodos, con puntos de contactos entre sí y acordes a semejante desafío. Dentro del FIT-U somos el MST y el PTS quienes, de una u otra forma, así lo venimos planteando. Y junto a nosotros podrían sumarse una enorme cantidad de trabajadores y jóvenes independientes, integrantes y activistas de diversas luchas sociales, referentes obreros, populares y sociales, de derechos humanos, intelectuales, agrupamientos de izquierda que sí se planteen también esta tarea y concuerden con un programa de fondo anticapitalista y socialista.  

¿Qué formas podría adquirir?

En nuestra opinión, tenemos que tener claro con qué objetivos políticos y programáticos, revolucionarios y de fondo, podemos construir una nueva organización política que integre y organice miles de militantes. Hablamos de un gran movimiento histórico o de un partido de trabajadores que luche por el socialismo y por el gobierno de nuestra clase, con sus instituciones democráticas y organismos genuinos que la clase trabajadora construya y desarrolle.

A la vez, bajo esas premisas estratégicas, tenemos que estar abiertos en su forma a buscar mecanismos democráticos de funcionamiento, que tomen en cuenta la realidad de todos sus sectores integrantes. De nuestra parte, si se avanzara a un nuevo y gran partido común, creemos en un funcionamiento centralista democrático, donde todo se debata democráticamente a fondo, y a la vez se actúe de manera conjunta en la intervención en la realidad. Donde para eso se decida, si surgen matices o diferencias en algunos temas, a través de ese mismo debate colectivo y orgánico, originando posiciones mayoritarias que todos debemos respetar para que haya una posición pública, y minorías que también hay que respetar sin ignorarlas permitiendo la libre opinión y difusión de ideas.

Un tipo de organización así, teniendo claro que siempre se lleva adelante lo que la mayoría decida, puede a la vez convivir por todo el tiempo transitorio que lo haga necesario, con la existencia de corrientes o agrupamientos internos, que permita reflejar y contener la procedencia previa de sectores y haga natural la construcción colectiva y común, hasta que se vaya consolidando la misma. Esta podría ser una forma posible de funcionamiento transitorio, que no invalida que este nuevo y gran partido actué unido en la realidad, a la vez que permite formas democráticas a su interior. Algo similar puede desarrollarse en el plano internacional, permitiendo la libre afiliación a organizaciones durante el tiempo que no haya una postura o construcción común en ese plano internacionalista.

Foro de debate del FIT Unidad

Un debate abierto, una tarea urgente

Hasta aquí fuimos desarrollando en forma integral nuestras opiniones y propuestas. Las hacemos convencidos de que necesitamos avanzar, sin demora, hacia la construcción de una nueva y gran herramienta política de carácter revolucionario. El tremendo acierto político de haber realizado la Marcha de la Bronca, con los resultados palpables de decenas de miles sumándose a esa iniciativa, es un factor esencial de la realidad que agudiza positivamente las posibilidades de poner en movimiento políticamente a miles. Lo peor que podríamos hacer es perder dinamismo, permanecer inmóviles o solo haciendo las cosas cada cual por su lado, lo cual de una u otra forma llevaría equivocadamente a terminar dilapidando todo ese capital humano y político que muy acertadamente pusimos en movimiento. Por eso estamos convencidos de que, llegados a este punto, el peor de los errores políticos que tenemos que evitar es el ralentizar la concreción de un llamado o convocatoria a construir algo nuevo. Por el contrario, hay que buscar las formas, abriendo un debate franco de diversas posibilidades, para comenzar a hacerlo en común. Consideramos sinceramente que ese es el gran desafío político que tenemos por delante.

Las y los compañeros del PTS están impulsando debates similares desde sus propios comités por un partido de la nueva clase trabajadora. Como ya hemos planteado en otros artículos, siempre creímos que lo mejor hubiera sido impulsar esos comités en común. Como lamentablemente los compañeros decidieron que no fuera así, hay que buscar nuevas vías de confluencia, entre esos comités y sus impulsores, junto a las y los miles que desde el MST agrupamos en asambleas y eventos en todo el país, sumando también a otros sectores independientes que quieran ser parte, para intentar culminar en un proceso de construcción unificada. Lógicamente para que esto suceda tiene que haber convencimiento de las partes, así lo es en nuestro caso, y responsabilidad. Esperamos que otros compañeros y organizaciones también se animen a decidirse por una construcción común. Y en ese camino ir fortaleciendo espacios de coordinación desde donde debatir todo y actuar en común lo más que se pueda. En concreto, mientras debatimos todas estas cosas, podríamos articular una coordinación efectiva entre nuestras dos organizaciones, donde todo se debata periódicamente y sea útil para fortalecer la intervención común en hechos políticos y de la lucha de clases.

Mientras impulsamos todas estas propuestas políticas y de organización militante, debatiendo e intercambiando propuestas, profunda y fraternalmente con todas y todos aquellos que vean avanzar hacia objetivos similares, también continuaremos impulsando la construcción de nuestro MST en todo el país. Invitando a esos miles de trabajadores, trabajadoras y jóvenes que nos vienen acompañando en luchas sociales, en construcciones sindicales y estudiantiles, en movilizaciones, asambleas abiertas, encuentros y actos a lo largo de todo el país, a que se sumen a militar con nuestro partido. 

Necesitamos más que nunca ser cada vez más, ser más fuertes en la difusión de propuestas, más organizados y más extendidos a nuevas empresas, facultades, colegios y barrios populares. Más conocidos a través de la voz de nuestras figuras nacionales y provinciales, del accionar de toda nuestra militancia y del avance de nuestros mecanismos de comunicación, como Periodismo de Izquierda, nuestro periódico impreso Alternativa Socialista, nuestra revista de la LIS y otras herramientas para la difusión, el intercambio y la disputa política. Hay mucho por avanzar y podemos hacerlo ahora. Necesitamos más manos y más voces que se sumen con sus aportes y experiencias, contribuyendo a esta construcción colectiva, socialista y revolucionaria. No perdamos tiempo.

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