El 20 de agosto de 2018, la Policía Bonaerense reprimió con gases lacrimógenos, balas de goma y hasta denuncias de perdigones de plomo a los trabajadores del Astillero Río Santiago (ARS) que nos movilizábamos frente a la Gobernación bonaerense. Un patrullero llegó a atropellar a un compañero. La represión fue enfrentada y resistida por los compañeros hasta altas horas de la tarde, logrando que las fuerzas represivas retrocedieran. El saldo fue de numerosos heridos y detenidos, tanto entre los trabajadores como entre policías, y un gobierno —el de María Eugenia Vidal— que tuvo que retroceder con su plan de vaciamiento y cierre.
Ocho años después, esa jornada sigue siendo un símbolo de nuestra fuerza: demostró que la organización y la movilización de los y las trabajadores navales puede torcerle el brazo a un ajuste que buscaba dinamitar una fábrica estratégica para la industria naval del país. Pero también sigue siendo una advertencia, porque la amenaza sobre el ARS nunca desapareció; solo cambió de forma.

De Vidal a Kicillof: el mismo decreto, distintos gestores
El ajuste de Vidal recortó la masa salarial, eliminó conceptos como el premio a la eficiencia, el habitual pago de las vacaciones y despidió a gerentes de carrera durante la intervención de 2018. Ese fue el intento más brutal, pero no el único. El decreto menemista que deja al ARS sujeto a su privatización sigue vigente, y ningún gobierno —peronista o macrista— lo derogó.
Axel Kicillof lleva ya siete años al frente de la provincia más rica del país, atravesando tanto una presidencia peronista como la actual gestión del facho de Milei, y en ese tiempo no reactivó la producción de la fábrica. Por el contrario, impulsó un proyecto para transformar al Astillero en Sociedad de Estado —con el aval de la conducción de ATE Ensenada (listas Blanca y Celeste) y de los intendentes de la región Secco, Cagliardi y Alak—, lo que hubiera permitido la tercerización de servicios, la concesión a privados y la modificación del Convenio Colectivo por simple decisión del Poder Ejecutivo. Fue, en los hechos, la antesala de una privatización que los propios trabajadores repudiamos y logramos frenar por ahora.
A esto se suma el recorte de derechos conquistados en el convenio, como el pago de las horas extras, y una fábrica que sigue sin garantizar trabajo para toda la planta, pese a haber tenido la oportunidad de mostrar, con inversión estatal, un modelo productivo opuesto al ajuste libertario.

El gobierno de Milei: chatarra militar y entrega de soberanía
Del lado nacional, Milei es fan de Thatcher mientras el pueblo reclama las “Malvinas son Argentinas”. Como buen cipayo profundizó la orientación privatizadora con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y con una política que combina mayor presencia de la armada norteamericana y la OTAN en las costas argentinas con la compra de chatarra militar a esos mismos países. Ninguna de esas decisiones apunta a reactivar la industria naval de bandera, a defender los recursos del mar o a crear una flota mercante propia. Todo lo contrario: expresan la misma lógica de entrega que amenazó al Astillero en 2018.
Ningún “gobierno amigo”
Ante este escenario la conducción de ATE Ensenada se llena la boca hablando de soberanía y de trabajo, pero son la mascota del gobernador y nos tienen quietos y en la miseria.
Mientras a nivel nacional ATE (FRESU) reclama un salario mínimo de 3 millones de pesos, la conducción de ATE en nuestra fábrica negocia por rubros parciales en una Mesa Técnica, fragmentando el reclamo. De hecho, en el día de ayer anunciaron un acuerdo de:
- apenas $15.000 para los compañeros que están en el tope de carrera “Maestro” ¡y recién para octubre!
- 4 nuevos ingresos contra los más de 34 que nos deben
- 15 nuevos becados hiper precarizados y sin derechos
- al personal superior le darán tres nuevos topes de carrera (categoría 9, 15 y 18) de un monto super elevado comparado con el maestro.
¿Qué pretenden con esto? Dividir a la fábrica en el reparto de migajas. No le demos el gusto y unamos a la base bajo una misma bandera: PLAN DE LUCHA por Salario mínimo de $3 millones y movilización a Gobernación para conquistarlo.
Frente a todo esto, desde Alternativa Astillero hicimos un llamado público a toda la oposición independiente que te invitamos a leer aquí.
Qué propone cada fuerza política hoy
El cuadro de fondo no cambió demasiado desde 2018, aunque se actualizaron los nombres. Milei sostiene la orientación privatizadora y de apertura a capitales extranjeros a través del RIGI, sin ninguna política de reactivación de la industria naval. Dentro del PJ bonaerense, la salida que impulsa el kicillofismo junto a la conducción de ATE es la conversión en Sociedad de Estado, que los propios trabajadores sabemos es una privatización encubierta. El Frente de Izquierda Unidad (FIT-U) continúa siendo la única fuerza que sostiene en su programa el reclamo de reactivación productiva con inversión 100% estatal, financiada con impuestos a los grandes patrimonios, para poner en pie una flota mercante estatal y garantizar la soberanía fluvial y naval.
La lección de agosto de 2018, ocho años después
Aquella represión del 20 de agosto de 2018 no fue un hecho aislado: fue la respuesta de un gobierno que intentó cerrar una fábrica estratégica y se encontró con la resistencia organizada de sus trabajadores. Ocho años más tarde, el decreto que habilita la privatización del Astillero sigue vigente, la amenaza de vaciamiento tomó la forma más sofisticada de la Sociedad de Estado, la Reforma Laboral le pone fecha de vencimiento a nuestro Convenio Colectivo en cinco meses y la conducción de ATE administra el ajuste en lugar de enfrentarlo.
Por eso, para Alternativa Astillero, recordar la represión de 2018 y disputar las elecciones de delegadas/os y de Mesa de este año son parte de la misma pelea: la de poner en pie la organización obrera independiente de la patronal, de la burocracia sindical y de cualquier gobierno, recuperar los espacios gremiales y ponerlos al servicio de defender el Astillero de pie.
ALTERNATIVA ASTILLERO




