Foto. Marcos Sierras
Este viernes, a dos décadas de aquel 18 de septiembre de 2006, las calles de La Plata volvieron a exigir respuestas por la segunda desaparición de Jorge Julio López. La movilización, convocada por la Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada (que nuclea a organismos de Derechos Humanos, organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles y partidos de izquierda) partió desde Plaza Moreno con un mensaje claro: el Estado es responsable.


Desde nuestro lugar, el MST en el Frente de Izquierda Unidad estuvo presente acompañando este reclamo histórico, marchando con nuestra militancia y contando con la participación de nuestra compañera Cele Fierro, diputada nacional electa y dirigente nacional.
🗣️ @Cele_Fierro, diputada electa por el MST en el FITU, en la movilización a 20 años de la segunda desaparición forzada de Julio López pic.twitter.com/Z4slFGDkzY
— Periodismo de Izquierda (@PeriodismoDeIzq) September 18, 2026
Julio, de 76 años en aquel entonces, era un sobreviviente del terrorismo de Estado que había sido secuestrado por primera vez en 1976 y torturado en los centros clandestinos del circuito Camps. Su valentía fue clave cuando, décadas más tarde, se sentó frente a la Justicia para relatar todo lo que había vivido y visto. Su testimonio fue fundamental, ya que terminó enviando a prisión perpetua al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. Sin embargo, el mismo día en que debían leerse los alegatos de ese juicio, Julio salió de su casa en Los Hornos y nunca llegó a los tribunales.


Esta desaparición forzada en plena democracia fue un mensaje brutal del aparato represivo que, evidentemente, nunca terminó de desarmarse tras la dictadura. A pesar de los 20 años que pasaron, con montañas de expedientes, llamados y supuestas pistas, no hay un solo culpable detenido ni se sabe absolutamente nada sobre el destino de López o de su cuerpo. La investigación sigue girando en un círculo de impunidad que expone las complicidades que aún persisten dentro de las fuerzas de seguridad y el sistema judicial.


Movilizar hoy fue importantísimo. Porque además de mantener viva la memoria, también hay que plantarse frente a un contexto político actual donde los discursos negacionistas reivindican abiertamente a las fuerzas represivas de la dictadura. Seguir preguntando, dos décadas después, ¿dónde está Jorge Julio López?, es la garantía de que no lo desaparezcan por tercera vez a través del olvido, y una demostración de que la impunidad de ayer y de hoy se enfrenta, como siempre, en las calles.


