Ahogar el arte como política. La batalla cultural también es económica

El cierre de espacios culturales y el ajuste del gobierno a la cultura

Por Paula kersul y Pedro Pallero

Los artistas, trabajadores y espacios que construyen el ecosistema de la cultura vienen sufriendo como nadie la motosierra de Milei. Todos los meses nos enteramos de una nueva sala, centro cultural o espacio que cierra, dejando trabajadores en la calle y achicando los espacios donde se puede disfrutar de arte en vivo.

¿Quién es el culpable de que cierren espacios culturales independientes?

Espacios culturales como el Víctor Jara, Vuela el Pez cerraron y ahora el CCQi sigue la misma suerte. Las bandas y artistas que recién comienzan e independientes se quedan sin lugares para mostrar su arte.

¿No es acaso obvio que esto pasé? Las personas que viven de su trabajo cada vez recortan más los gustitos, salir al cine, ir a un reci o comer algo afuera, porque el salario no alcanza.

A la vez, con esta excusa se precariza todavía más la situación de quienes trabajan en cultura. De acuerdo con el informe estadístico, el empleo asalariado no registrado (“en negro“) y el trabajo no asalariado (cuentapropistas, cooperativas o informales) representan en conjunto el 63,7% del mapa laboral cultural.

Las bandas a la vez tienen que pensar cuando y como sacar adelante sus shows porque cada vez menos grupos pueden hacerse cargo de tener más pérdidas de lo que es tener una banda.

La política burguesa es la responsable

La paralización de los institutos, el ajuste en el porcentaje presupuestario y su forma concreta la falta de fomentos y espacios donde mostrar el arte son la cara de los gobiernos actuales, sobre todo en nación y CABA.

Por ejemplo, el Estado porteño redujo a la mitad su compromiso presupuestario para la cultura: pasó del 3,4% del presupuesto total en 2013 al 1,7% en 2024.

Es decir, los espacios independientes no encuentran fondos concursables y de fomento que les ayuden a sobrevivir y los espacios culturales de los distintos estratos del estado sufren el abandono de los programas de articulación federal.

El enemigo no es el de al lado es el Estado y el mercado

La situación más crítica la sufre la escena independiente y autogestiva. En medio de momentos de bronca porque cada vez se hace más difícil vivir de nuestro arte. Es natural que alguna persona quiera mirar al culpable al costado, a la persona que busca disfrutar un momento de arte, aunque no lo pueda pagar o que compre algo para tomar por fuera del espacio.

Todos, todas y todes deberíamos tener derecho a hacer y disfrutar del arte, a tener trabajo en blanco y bien remunerado. El responsable de garantizar eso es el Estado porque es parte de nuestra constitución. Lo que necesitamos es formar redes que exijan que los institutos cumplan sus funciones y construir redes dónde organizarnos para construir escenas y resistencia colectivamente. El arte siempre fue trinchera contra las políticas de derecha es hora de que este lado de la barricada crezca para que podamos enfrentar a todos los que no nos dejan soñar.

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