Autofarma, Carrefour e Intercargo. Ofensiva patronal en Santa Cruz 

La provincia de Santa Cruz atraviesa una crisis comercial y una pérdida de puestos de trabajo bajo el gobierno provincial de Claudio Vidal y el nacional de Javier Milei. Mientras el discurso oficial celebra una “libertad” que solo beneficia al gran capital transnacional, la realidad en las calles de Río Gallegos y el interior provincial es de catástrofe laboral, con cierres repentinos, deudas salariales y desmantelamiento de servicios estratégicos. Casos como los de Autofarma, Carrefour e Intercargo no son hechos aislados, sino los síntomas de un modelo que busca la primarización de la economía y la entrega de la soberanía nacional.

El vaciamiento de la provincia: de la salud al transporte

La situación de Autofarma evidencia la impunidad del Grupo Llaneza, que tras años de maniobras con sociedades offshore y causas por lavado de dinero, pretende que los trabajadores paguen el costo de su “quiebra”. Alrededor de 200 familias en Santa Cruz y Tierra del Fuego enfrentan la incertidumbre total, golpeadas por meses de salarios adeudados, la falta de pago de aportes y el aguinaldo. Esta situación no solo devasta la economía familiar, sino que interrumpe el acceso a medicamentos para afiliados de PAMI y obras sociales.

En las audiencias llevadas a cabo en el Ministerio de Trabajo, los trabajadores dejaron en claro la desesperación que atraviesan, con salarios atrasados y familias que no tienen para comer. Pese a esta angustia, los empleados han mantenido la integridad y el estado impecable de las sucursales. Ante la falta de respuestas claras de la patronal, actualmente se barajan tres posibles salidas para reinsertar al personal, aunque sin certezas definitivas:

  • Santa Cruz Puede SAU: ss la única alternativa discutida formalmente en la mesa del Ministerio de Trabajo. Representantes de los trabajadores confirmaron que la empresa alegó diálogos en curso, aunque la firma provincial no estuvo presente en la audiencia ni ha emitido confirmaciones directas sobre plazos o volumen de contrataciones. Se planteó también que los pagos retenidos de la Caja de Servicios Sociales sean liquidados directamente a las cuentas de los sueldos atrasados.
  • Grupo Prisma: contempla el desembarco desde Puerto San Julián mediante la apertura de tres sucursales (una en Río Gallegos y dos en el interior provincial), lo cual permitiría absorber entre 10 y 12 extrabajadores.
  • Cerca Tu Farmacia: analiza la apertura de un par de sucursales en Río Gallegos con intención de incorporar parte del personal afectado.

A pesar de estas iniciativas, las propuestas de firmas privadas resultan claramente insuficientes para dar respuesta total a los 200 despedidos, dejando la resolución masiva en manos de la negociación con la empresa estatal.

En el sector comercial, la multinacional Carrefour ejecutó un cierre de persianas en la sucursal de la calle Kirchner en Río Gallegos, dejando a 30 familias en la incertidumbre de un día a otro. La prepotencia de los ejecutivos de Recursos Humanos llegados de Buenos Aires, que intentaron hacer firmar documentos irregulares, demuestra el desprecio por los trabajadores.

A esto se suma el ataque estratégico a Intercargo. El desmantelamiento de las escalas en Río Gallegos y Comodoro Rivadavia, tras el fracaso de la privatización, pone en riesgo no solo los puestos de trabajo, sino también servicios esenciales como los vuelos sanitarios.

Los motivos de esta sangría laboral son claros

  • Planificación del saqueo: el gobierno nacional orienta la economía exclusivamente hacia nichos extractivos (minería, petróleo) bajo el paraguas del RIGI, destruyendo el comercio y la industria.
  • Socialización de pérdidas: empresas como Autofarma privatizan sus ganancias en épocas de bonanza, pero ante la crisis, la variable de ajuste es siempre el salario y el empleo.
  • Anarquía productiva: la crisis expone el fracaso de un sistema donde un puñado de empresarios decide el destino de miles según su necesidad de obtener ganancias, sin importar las necesidades sociales.

En este escenario, la burocracia sindical juega un rol nefasto. El ejemplo del Sindicato de Empleados de Comercio, con Claudio Silva actuando casi como un vocero de Carrefour, defiende a las patronales con una actitud pasiva en lugar de organizar la lucha en defensa de los puestos laborales, dejando a los trabajadores en un estado de total desamparo gremial.

Esta situación provincial se enmarca en una crisis nacional donde ya se han perdido casi 340.000 empleos registrados en pocos meses. El modelo de Milei empuja a las mayorías hacia la informalidad laboral, que ya alcanza a casi 10 millones de personas, condenando especialmente a la juventud y a las mujeres a la precariedad absoluta. La destrucción de la industria nacional es una consecuencia planificada para favorecer las importaciones y la especulación financiera.

Frente a la catástrofe, no hay lugar para la resignación. La única salida es la organización independiente de la clase trabajadora:

  • Provincialización bajo control obrero: ante el cierre de Autofarma, es necesario que el Estado provincial intervenga para garantizar el servicio y los puestos de trabajo, bajo una gestión democrática de sus propios trabajadores y usuarios.
  • Organización y lucha: es fundamental la autoorganización que ya iniciaron los despedidos de Carrefour y Autofarma para visibilizar el conflicto y exigir el pago inmediato de toda la deuda salarial, además de que se garanticen las fuentes laborales.
  • Planificación democrática de la economía: es necesario transformar las bases del país para que la producción responda a las necesidades de las mayorías y no a las ganancias de unos pocos. Solo una economía planificada democráticamente con el conjunto de la población puede frenar verdaderamente la maquinaria de miseria.
  • Reparto de las horas de trabajo y prohibición de despidos: contra la precarización y el pluriempleo, es necesario luchar por condiciones dignas para todas y todos.
  • Rechazo a la reforma laboral y al ajuste: es necesario enfrentar el plan de miseria de Milei que utiliza la desocupación como herramienta de disciplinamiento social para imponer condiciones de extrema precariedad.

No podemos permitir que los trabajadores sigan siendo quienes paguen los platos rotos de una crisis que no generaron.

Por Gonzalo Miranda

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