Les estudiantes y docentes se plantan frente al intento de desalojo y vaciamiento del espacio educativo. El 20 de agosto, la comunidad del Instituto Provincial de Educación Superior (IPES) se vio sorprendida por una notificación que exigia el desalojo de la bedelía y la coordinación del Instituto en un plazo no mayor a 48 h.
Lejos de acatar inmediatamente esta resolución, la base estudiantil y el plantel docente reaccionó de manera inmediata y colectiva. El viernes 21 de agosto a las 18 h, el establecimiento se convirtió en el escenario de una masiva sentada como símbolo de resistencia. La medida de fuerza, convocada por el Centro de Estudiantes Dussel, delegados, rectores, docentes y estudiantes denuncia un atropello contra el normal funcionamiento pedagógico. El CE señala que las autoridades estatales no están respetando lo acordado en actas previas sobre el uso y distribución del espacio institucional.

Este intento de desalojo no es un hecho atípico o aislado, sino que es síntoma de una problemática histórica de la ciudad: la desidia de los gobiernos que pasaron y del gobierno de turno, que mantiene a los Institutos terciarios rotando en diversos establecimientos educativos por no contar con uno propio. El IPES no está exento de esto: anteriormente sus actividades eran alojadas en la escuela Provincial N°1, hoy el Instituto subsiste instalado en el Colegio Guatemala.

La falta de presupuesto e infraestructura empuja a las instituciones a disputarse y arreglarse como puedan, dentro de espacios prestados vulnerando así las condiciones laborales de las y los trabajadoras y trabajadores de la educación, así como el derecho de los y las estudiantes a formarse dignamente. Frente a este atropello, la comunidad del IPES ha dejado demostrado que la única salida es la organización desde abajo y en unidad, porque la convocatoria trasciende las identidades individuales, para tornarse en un reclamo colectivo.
Desde La Marea Estudiantil UNPA, La Marea Artes IPSA y Secundarios en la Zurda nos acercamos en carácter de solidaridad y celebramos que la juventud se plante en unidad para defender el derecho a estudiar y trabajar en condiciones dignas. Entendemos que este es el camino: coordinar las luchas desde abajo para frenar los atropellos y defender la educación pública, gratuita y de calidad.
Mara Espinosa

