Frente de Izquierda. Motivos y alcance de las tensiones

El desarrollo político que vive el país tiene entre sus principales componentes un notorio avance político de la izquierda, expresado en mayores niveles de apoyo social y político, reflejados en encuestas y estudios de opinión cada vez más recurrentes. Y en la simpatía que una franja importante de la población viene manifestando en lugares de trabajo y estudio, en particular, hacia la compañera Myriam Bregman como principal referente y hacia el Frente de Izquierda, en general. Nuestros compañeros Cele Fierro y Alejandro Bodart, que vienen recorriendo el país, reciben también esas muestras de simpatía como reflejo de un proceso y fenómeno político altamente progresivo y en pleno desarrollo, del cual somos parte y al cual estamos decididos a contribuir con toda nuestra fuerza.

Para impulsar que en la izquierda avancemos más es necesario partir de comprender que hace meses se comenzó a configurar una situación inédita, fuera de lo común. No estamos ante un poco más de apoyo a la izquierda, ni ante un problema reducido al plano electoral o parlamentario. Estamos frente al reflejo espejado de una situación determinada, que combina el debilitamiento del gobierno de Milei, la crisis profunda del peronismo y la existencia de una fuerza de izquierda anticapitalista y socialista que consecuentemente enfrentó todos estos años a los gobiernos y apoyó a los sectores en lucha. La resultante es que en estos momentos una franja muy importante de la población trabajadora y de la juventud, que alcanza a varios millones de personas, se posiciona a favor de la izquierda y contra todo el resto. Y esa franja incluso podría seguir creciendo los meses que vienen.

El desarrollo de esta situación, que condensa un desafío histórico y también una oportunidad inigualable, hubiera necesitado una política común desde el interior del Frente de Izquierda, algo que evidentemente no sucedió al inicio de este giro político, lo cual fue acentuando las diferencias con el correr de los últimos meses. Porque ante hechos trascendentes toda estructura política se prueba y se tensiona. Y eso vive hoy el Frente de Izquierda, diferencias de gran importancia sobre el qué hacer, combinadas con la salida a la luz de debates de estrategia en torno a la disputa política, al carácter del frente, a la relación entre la lucha política y sindical y, muy lamentablemente, a posiciones contrapuestas sobre cómo actuar en el movimiento obrero, donde el Partido Obrero –desde la conducción del SUTNA– viene dando muestras de un método ajeno a las mejores tradiciones del clasismo. Hay una crisis del frente, porque en el plano político y sindical hay diferencias de estrategia y los profundos cambios en la situación las hacen más visibles.

Una divergencia clave y de origen es política. Sucede que tanto el PO como Izquierda Socialista no comprenden el alcance de los cambios políticos en curso, por lo cual navegan entre posiciones conservadoras y rutinarias, proponiendo más de lo mismo y que el FIT-U continúe siendo solo un frente electoral, que no participa en la vida política diaria en común, no tiene ninguna estrategia para actuar en la lucha de clases y no se plantea como organizar en común decenas de miles de nuevos militantes, que serían indispensables para cualquier lucha política de fondo. Por lo cual, tampoco le dan ninguna importancia a ser parte de un debate serio en torno a la posible conformación de una gran herramienta política o nuevo partido. Por eso, repetidas veces, en artículos e intervenciones orales, solo repiten que ya tenemos al FIT-U, que no se necesita hablar de otras cosas. Una visión ultraconservadora y esquemática, justo cuando saltan a la vista las enormes limitaciones de nuestro frente para responder a semejante cambio en la situación y a los desafíos y oportunidades planteados. En nuestro frente actual no entran ni tienen lugar los cientos de miles que se están acercando a la izquierda, pero ese hecho tan visible no merece por parte de estos compañeros ni una mínima reflexión ni idea nueva al respecto.

Esa misma orientación tan equivocada e impotente en el plano político, para responder a las tareas de la izquierda en medio de una situación extraordinaria y excepcional, no casualmente convive con una orientación similar e igualmente equivocada en el plano sindical, donde tanto PO como IS pretenden que nada se modifique tan solo para continuar actuando desde el limitado e inmóvil espacio del PSC, donde se articulan las cosas solo a través de dos o tres dirigentes en acuerdos por arriba, mientras la realidad de los grandes procesos de lucha que hubo en todo el último tiempo le pasó por un costado a ese espacio sindical. 

Desde esta política, se impide, además,  que el FIT-U pueda debatir en común los hechos de la lucha de clases bajo el argumento falaz de que se pretende suplantar a los sectores en lucha o decirles que tienen que hacer. Nada de esto es verdad, lo que debería hacerse es muy sencillo: no separar la lucha política de la sindical y tener un Frente de Izquierda que debata las luchas, las apoye, proponga ideas y ponga toda su fuerza al servicio de que ganen. Lógicamente siempre partiendo de respetar a quienes están en cada lucha, sin suplantar a nadie ni imponer nada. Pero negarle a nuestro frente, como equivocadamente hacen los compañeros de PO e IS, la posibilidad de debatir la intervención en la lucha de clases es ratificar una visión electoralista y limitada de sus propias concepciones. Lo que va contra una verdadera estrategia unificada en el plano político, sindical y social.

Incomprensión política y métodos divergentes con el clasismo

En los últimos meses, todo esto se ve agravado por el conflicto en FATE, del cual somos parte desde su inicio, y por el cual todos tenemos que seguir haciendo los mayores esfuerzos para derrotar la política de la patronal y del gobierno. Es una lucha que necesita hoy más que nunca ampliar la solidaridad y rodearla de apoyo, con acciones que debieran ser muy unitarias. Y nuestras opiniones al respecto parten de querer ayudar a los trabajadores de FATE, las críticas que tenemos a su conducción las hacemos precisamente en apoyo al conjunto de los trabajadores, porque queremos que la lucha se gane. Lamentablemente, sucede que en este conflicto la conducción del SUTNA a cargo de La Negra de PO vino jugando un rol muy equivocado, que no contribuyó positivamente al desarrollo de un conflicto muy importante, que necesitaba una política y un método obrero diametralmente diferente al que vienen sosteniendo desde la conducción. 

Es por esta razón que la crisis actual que vive el Frente de Izquierda concentra ahora sus debates en torno al conflicto de FATE y el SUTNA, ya que ahí se expresan y llevan adelante diferencias de política y método muy profundas, incluyendo cuestiones de estrategia y principios obreros que no pueden ignorarse. Estamos frente a un conflicto que vive su peor momento, producto de que su dirección no desarrolló nunca una verdadera política de frente único ni gran unidad de acción alrededor de la lucha, como por ejemplo sí se impulsó en la emblemática lucha del Garrahan desde la APyT, ganándole al gobierno. 

Creemos que es un gran error político que el Partido Obrero haya realizado lo contrario: ausencia de políticas amplias y unitarias, combinadas con hostigamiento e intento de aislamiento de toda agrupación del gremio que tenga otras opiniones y propuestas. De manera sensiblemente burocrática, durante todo el conflicto se impulsó la línea del pensamiento único, lo cual sólo ha contribuido a debilitar la lucha, a desmoralizar y al alejamiento de cada vez más trabajadores que no ven ninguna perspectiva. Todo esto se lleva adelante mediante falta de asambleas generales reales, con el negarle la palabra a opositores, con agresiones a compañeros y compañeras que están apoyando el conflicto. Para finalmente profundizar este rumbo, que insistimos es lamentable y ajeno al clasismo, con quema de una bandera a compañeros del PTS que son parte de la lucha, amenazas a una militante y patoteadas injustificables hacia una delegación del Suteba Tigre, que tan solo se había acercado a proponer una clase pública de apoyo. Estos hechos involucran cuestiones centrales en el movimiento obrero, supera el límite del debate político, de alguna diferencia de criterio o de un enfrentamiento circunstancial; estamos ante una metodología contraria a la cultura obrera y clasista que en la izquierda debemos tener para las relaciones dentro de una lucha, por eso lo que viene sucediendo es repudiable. Estas actitudes persisten hasta la actualidad. De hecho, luego de bastante tiempo sin acciones de lucha, se hizo una conferencia de prensa al cumplirse seis meses del conflicto y nuevamente la conducción de La Negra de PO decidió no dejar hablar a las demás agrupaciones opositoras y de izquierda, ni a ningún referente de dos de los partidos del FIT-U. 

Es necesario comprender que la magnitud de las divergencias sobre cómo actuar en el  movimiento obrero no se reducen a una cuestión sindical, son esencialmente diferencias de estrategia política. Porque si desde la dirección de una lucha obrera se hostiga, violenta e intenta callar opositores también obreros y de izquierda estamos ante un problema de concepción política inocultable ¿Cómo actuaría esa misma dirección si estuviera a cargo de un gobierno obrero? Así de profundo es el debate. Por eso creemos que es hora que el Partido Obrero se detenga en este accionar, asuma la situación, reflexione sobre lo sucedido e intente sacar algunas conclusiones que sirvan para retomar otro curso. Y que esto actúe favorablemente en las relaciones dentro de nuestro frente.    

La calumnia también es ajena a la izquierda

Por el momento y lamentablemente, los compañeros del Partido Obrero no vienen dando ninguna muestra de esta reflexión necesaria. Actúan intentando desconocer todos estos hechos públicos y evidentes. Peor aún, intentan desviar la atención con campañas de calumnias contra luchadores que se oponen a La Negra y a su política. Entonces, quienes sufrieron agresiones y quema de banderas son, según sus palabras, provocadores, marginales, divisionistas porque critican a la dirección del gremio. En la consideración de PO, las y los agredidos sufren acciones violentas por su propia culpa; cometieron el pecado de criticar a la dirección del sindicato en vez de disciplinarse. Algo similar sucede en el caso particular de nuestros compañeros de la Gris y la Multicolor de Pirelli, quienes por decir lo que piensan y actuar en forma independiente y crítica hacia La Negra son acusados por dirigentes de PO de ser “propatronales”. Una calumnia injustificable, que solo puede difundir quien ha perdido completamente el rumbo y encima desconoce por completo lo que sucede dentro de Pirelli. Una fábrica donde la dirección del SUTNA también amenaza y hostiga opositores y les niega el derecho a elecciones, por esa vía deja sin representación a los obreros, por esa vía favorece a la patronal que aprovecha esa situación para modificar condiciones laborales. Y PO y La Negra tapan su responsabilidad acusando de propatronales a quienes luchan a diario contra la patronal y, a la vez, tienen que exigirle a la dirección de su sindicato, de forma insólita, que convoque a elecciones democráticas. Y decimos “insólita” porque lo es, si partimos del hecho de que La Negra se considera parte del clasismo. Convocar a que la base elija sus representantes debería ser obvio y no habría que estar exigiéndolo. Pero las elecciones no se convocan y mientras tanto se calumnia opositores para desviar la atención. Es un método sinceramente incalificable. Y, lamentablemente, los compañeros de Izquierda Socialista no dicen nada de todo esto y por esa vía lo justifican. Porque solo han hablado de un repudio general a la violencia, pero sin mencionar ni quien la lleva adelante ni los hechos en cuestión. Es decir, que es un repudio tan general y vacío de contenido que no nombra a sus responsables, mientras continúa junto a ellos en un bloque político al interior del FIT-U y del PSC.

Un camino que no ayuda

Todo este contexto de profundas divergencias políticas y sindicales explican la situación actual de fuertes tensiones y debates y de una perspectiva compleja para el Frente de Izquierda. Tristemente, el accionar en bloque de PO e IS partiendo, como decíamos, de no comprender la magnitud de los cambios en curso los hace insistir con recetas que no contribuyen. Por un lado, inventando algunos comités mal llamados “unitarios y del FIT-U”, cuando son una iniciativa de dos partidos y para desplegar desde allí una política equivocada. Por lo tanto, esos pequeños encuentros en los hechos actúan como factor de división, no de unidad de nuestro frente.

De nuestra parte siempre estuvimos a favor de impulsar comités unitarios, así lo votamos en nuestro Congreso del MST meses atrás, porque era correcto intentar ponernos de acuerdo en para que objetivos hacerlos y como llevarlos adelante. Solo que, para que eso suceda, tenía que haber acuerdo político de las cuatro fuerzas del FIT-U y no la hubo. Esto no sucedió antes y más difícilmente suceda ahora en medio de la crisis actual y de la profundización de diferencias políticas y metodológicas.

Al mismo tiempo, frente a estos debates y la crisis ocasionada tras los repudiables hechos en el SUTNA, se hizo imposible avanzar en pocos días en lograr una lista común en las próximas elecciones de Bariloche, porque no había ningún contexto que lo hiciera posible. Desde el MST, esperamos que más adelante se puedan crear mejores condiciones para volver a retomar una senda de unidad. Para esa posibilidad a la que todos tenemos que contribuir no ayuda que se busque profundizar más el problema, realizando una especie de campaña sobre la “ruptura del Frente de Izquierda”, como equivocadamente están haciendo PO e IS a la búsqueda de culpables y de generar cierta zozobra en la militancia y entre las y los simpatizantes de izquierda. Los convocamos a terminar con esas posiciones y actitudes que restan.

El Frente de Izquierda que valoramos y defendemos tiene que buscar la forma de superar este momento e intentar seguir unido, algo que creemos necesario y por lo cual siempre vamos a intentar actuar para ese objetivo. Sabiendo que, contribuir a la unidad necesaria también se logra mediante un replanteo de políticas que están por detrás de la situación abierta y que solo vienen garantizando que el FIT-U no esté pudiendo de conjunto asumir la responsabilidad y oportunidad de transformarse en algo muy superior. De nuestra parte quisiéramos estar debatiendo otras cosas y haciendo otras cosas desde el frente. Lamentamos que la situación haya llegado a este punto, del cual se sale con intentos de acuerdos políticos en común, y no con campañas falsas y sin sentido.  

Por un nuevo movimiento histórico desde la izquierda

Al inicio de esta nota marcamos la inédita oportunidad que atravesamos y el desafío que no podemos obviar. Frente a semejante situación no se puede responder con más de lo mismo. Es la hora de hacer algo nuevo y el Frente de Izquierda, si quisiera jugar un rol positivo, debería impulsarlo de conjunto. Como no lo hace y, evidentemente, no lo hará por divergencias profundas es que su futuro se encuentra entre tensiones políticas, de las cuales se sale precisamente con políticas comunes y acuerdos de fondo, no con campañas falaces. 

Mientras esto no suceda, seguiremos insistiendo en la necesidad de impulsar entre quienes sí estemos de acuerdo un debate profundo sobre cómo podemos contribuir al impulso de la organización militante de decenas de miles. Porque la realidad nos exige que no le demos prioridad a rencillas que retrasan las tareas verdaderas, ni a especulaciones reducidas sólo al plano electoral, que es una lucha política importante a dar, sabiendo que a la vez hay debates muy estratégicos a afrontar y responder correctamente. 

Por estas razones venimos avanzando en un debate con las y los compañeros del PTS, quienes, al igual que nosotros, ven la necesidad de impulsar un movimiento hacia un nuevo partido y analizan en forma similar que estamos ante la oportunidad de ser artífices de un nuevo movimiento histórico desde la izquierda. En este contexto de acuerdos, durante estos meses también tuvimos con ellos lógicos matices o diferencias particulares sobre cómo impulsarlo, hay debates abiertos e intercambios entre nuestras organizaciones y vamos a continuar desarrollándolos, siempre buscando avanzar. Hace falta paciencia para hacer los mayores esfuerzos para intentar llegar a una construcción política nueva, que de nuestra parte bregamos para que sea en común y junto a miles de trabajadores y jóvenes que se sumen. En el impulso de un nuevo y gran partido revolucionario con un programa y estrategia común, donde todo se debata a fondo democráticamente y luego se decida y se salga en común a actuar en la realidad. Permitiendo en su funcionamiento interno, que al menos en forma transitoria, exista la posibilidad de ser una corriente o agrupamiento hasta que se vayan precisando y canalizando matices o diferencias preexistentes.

Mientras continuamos realizando estos debates, con  las y los compañeros del PTS, además, tenemos una visión común frente a la metodología burocrática que viene efectuando la dirección del SUTNA y estamos impulsando coordinadoras zonales en diferentes lugares, como otra forma de colaborar en el impulso de la lucha contra Milei, las patronales y la burocracia sindical. También presentamos una lista en común hacia las elecciones en Bariloche para que la misma impulse esta orientación política, y, en común, venimos de impulsar la convocatoria a la reunión de organización de la Marcha de la Bronca, que se transformó en una instancia muy amplia y positiva y que posiblemente terminará siendo una gran jornada en septiembre contra Milei y todo su plan. La que en nuestra opinión tiene que servir también para fortalecer la visibilidad política de esta izquierda anticapitalista y socialista que nos planteamos ser una real alternativa política para millones, en el camino de jugarnos a disputar el poder político del país para un gobierno de los trabajadores.  

Mientras impulsamos todas estas iniciativas, seguiremos organizando cada uno de estos debates y generando nuevas instancias políticas, programáticas, foros y encuentros para intercambiar ideas colectivamente. Convencidos que la lucha política y social se da en todas partes y hoy en particular en las calles contra Milei, porque es necesario derrotarlo ahora. El apoyo notorio que Myriam viene recibiendo tiene que ser el motor y eje articulador para organizar una lucha política nacional que les dispute en todos los terrenos y que organice la lucha y a miles de militantes en todo el país, algo imprescindible para derrotar este sistema capitalista decadente y a sus partidos e instituciones corruptas. Esta es una tarea política que tenemos por delante y a la cual tenemos que responder con audacia y en forma unitaria. Integrando a esta enorme pelea, mucho más adelante de cara a las elecciones, la lucha político-electoral que será otra oportunidad para intervenir en forma unitaria, al servicio de  la pelea más general de intentar conquistar influencia de masas desde la izquierda, como paso decisivo para la disputa por nuestros objetivos revolucionarios de fondo.

La primera reunión organizativa rumbo a la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre

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