Que la bronca no espere. Calle y alternativa política 

La acción popular del 6 de agosto marcó un punto de quiebre. El gobierno de Milei y su plan son minoría social. Las cúpulas del peronismo reactivan la rosca electoral, pero de calle ni hablan. La primera reunión autoconvocada hacia una Marcha Nacional de la Bronca el 19 de septiembre mostró el potencial de esa orientación. La hoja de ruta para hacerla posible y el rol de la izquierda para multiplicar todo.  

La Autoconvocatoria se fue construyendo muy rápido, en pocos días. Activismos de distintos sectores fueron pasando de boca en boca la cita de este primer encuentro en Sociales (UBA): referentes de luchas emblemáticas, del sindicalismo antiburocrático, de los DDHH, el feminismo, las disidencias, jubilados, movimientos sociales, migrantes, pueblos originarios, luchas socioambientales y toda la izquierda anticapitalista. En definitiva, más de 200 referentes de espacios de un amplísimo espectro, convocados con un eje: unir todas las luchas en una acción nacional de calle contra el gobierno de Milei, su plan y todos los cómplices que lo respaldan. El puntapié inicial lo dimos desde el MST y el PTS, que coordinamos la reunión y que con las bienvenidas políticas de Myriam Bregman y Cele Fierro planteamos una perspectiva común, y sin ningún forzado hegemonismo lanzamos la propuesta para que crezca bien ampliamente, para hacerse masiva. La piedra empezó a rodar.  

Genealogía de la bronca 

El 6 de agosto se produjo una movilización nacional con expresiones en por lo menos 50 puntos del país. Esa acción con epicentro en el Congreso, doblegó al oficialismo y sus aliados derrotando el proyecto original de Extranjerización legal de la Tierra. Lo que finalmente se aprobó en el Senado, pese a todo, también es profundamente antipopular: habilita desalojos exprés y blinda las expropiaciones. Sin embargo, dada la relación de fuerzas, es posible que el oficialismo ni siquiera se anime, por ahora, a llevarlo a Diputados. Está herido de muerte. Y esa manifestación política y social en las calles, además, logró conectar con una adhesión mayoritaria de quienes no participaron directamente de la movilización. Es decir: se expresó en esa unidad de calle y abrazo social de masas la oposición mayoritaria al gobierno, su plan y todos los que lo vienen sosteniendo.  

Pero el 6 confluyeron dos trayectorias o tendencias perfectamente identificables:  

  • Por un lado, una sucesión de malestares acumulados que construyeron una mayoría social opositora: inflación real, despidos, endeudamiento familiar y personal, corrupción y provocaciones pro-imperialistas de un cipayismo repugnante.
  • Por otra parte, hay una sucesión de demostraciones masivas en las calles que desplegó toda la reserva de lucha de nuestro pueblo: el 24 de marzo, el 12 de mayo en la nueva Marcha Federal Universitaria, el Ni una Menos de junio (por Agostina y todas) y finalmente la movilización antiimperialista que desató el Mundial y el partido con Inglaterra (trapo mediante al final). 

Ese clima se llegó a un 6/8 que terminó acorralando al gobierno y aliados. Pero Milei, que tuvo que retroceder, no rectifica nada de su rumbo general. Por eso, la tarea planteada en lo inmediato consiste en cómo profundizamos todo ese camino de calle y no le damos tiempo a retomar la iniciativa.  

Hay 2026: el tiempo es ahora 

Toda la superestructura política tradicional se empezó a mover en esta nueva coyuntura, mirando el 2027: gobierno, aliados y también el peronismo en todo su espectro.  

  • El gobierno, asumiendo que la recesión brutal de la economía no para de fagocitarle apoyo social y que, por eso mismo, el arco de alianzas se le estrecha. Pero los límites capitalistas de su programa de guerra contra las mayorías hacen que, a lo sumo, anuncie una línea de créditos en dólares para empresas que no exportan. Confesión de parte: autoriza a la banca privada a prestar dólares de ahorristas para incentivar la economía, aunque con altísimos riesgos de repago. El síndrome 2001 y corralito, sobrevuela. De paso, vuelve por pragmatismo puro el diálogo electoral con el PRO.
  • El peronismo hace circular como novedad auspiciosa que empezaron a reunir las principales cabezas de ese espacio pensando en el 2027 (otra vez sopa).
  • La CGT y un arco de alianzas que incluye a las CTA´s siguen dando vueltas en potencial, pensando luchas a futuro: pero Milei pega en presente, todo lo que puede.  

Este cuadro general (Milei, peronismo, centrales obreras) manifiesta un denominador común de todos: están pensando en el año que viene, en las elecciones de 2027. Esta película ya la vimos, y siempre terminó mal para los de abajo.  

Por eso, la Marcha de la Bronca como orientación nacional se ancla en una premisa diametralmente opuesta: el tiempo de profundizar la movilización social contra Milei, su plan y todos los que lo bancan es ahora mismo. Porque no se aguanta más. Por eso, nuestra consigna es: hay 2026, el tiempo es ya.  

La izquierda juega: movilizar, impulsar autoorganización y construir alternativa 

La Marcha de la Bronca como propuesta es abarcativa de un frente único bien amplio, incluyendo todos los reclamos contra el plan siniestro del gobierno actual y sus cómplices. El formato es asambleario, plural y sin hegemonismos forzados. Pero la izquierda que impulsa desde el minuto cero, tiene la responsabilidad de hacer todo para que sea una victoria en las calles y alimente además la tarea más estratégica de todas: poner en pie un nuevo movimiento histórico sobre bases programáticas de izquierda, anticapitalistas y socialistas. Las dos cosas son desafíos distintos, pero dialécticamente conectados: no hay proyecto político que se prepare para gobernar y supere la experiencia del peronismo, sin ser en primer lugar protagonista como palanca de movilización para terminar urgente con este experimento ultraderechista que gobierna el país. Mientras multiplicamos las coordinaciones en todo el país para apoyar las luchas parciales y las unificamos en un solo torrente el 19 de septiembre, tenemos que seguir debatiendo en simultáneo cómo construimos un movimiento o partido que agrupe a lo mejor de todos los activismos que están en la primera línea de la oposición social, mayoritaria a Milei. Cómo transicionamos de la protesta a la propuesta, y cómo los matices, diferencias o debates que nos vienen separando en distintos partidos, los superamos con un sano método de deliberación democrática que vaya construyendo una nueva cultura política en la izquierda que aspire a ser convocante, masiva y revolucionaria gobernando. Desde nuestra fuerza hacemos un aporte a ese desafío histórico en esta etapa de oportunidad inédita (y urgencia desesperante) con el Manifiesto que elaboramos1. Pero no somos los dueños de la verdad: queremos ser un engranaje que sume a esa inmensa -pero posible- tarea de muchos y muchas.  

Que florezcan mil broncas  

En lo inmediato tenemos mucho por hacer de cara al 19 de septiembre. Por lo pronto, convocar el próximo 22/8 para darle alcance bien (pluri) nacional y federal a la iniciativa, una Asamblea de todas las provincias que quieran ser parte con sus organizaciones, colectivos, activismos y espacios de coordinación existentes.  

Luego, el 5/9 en Parque Lezama nos volvemos a Autoconvocar en CABA para darle el impulso final y potente a la Marcha del 19/9.  

Por abajo, la clave radica en llevar este debate como convocatoria abierta y en construcción a cada Sindicato, Comisión Interna, Cuerpo de Delegados, Junta, Centro de Estudiantes, Coordinación o agrupamiento para sumar y sumar fuerzas. Instalar con volantes, afiches, pintadas y todo el agite que podamos que el 19 se tiene que sentir en toda la Argentina una Bronca organizada, de miles y miles que no esperan más:  desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde la Cordillera al Mar, en Plaza de Mayo y todas las plazas del país que podamos.  

Y que sea solo el principio. Por esa huelga general hasta que se vayan Milei, su plan y todos los aliados que lo sostienen. Por el triunfo de todos los reclamos del programa de la calle, que venimos construyendo en cada lucha y que en definitiva cuestiona el plan de Trump, el FMI y la ultraderecha argentina. Para que crezca la autoorganización por abajo, sostén indispensable para todo esto. Y que esa energía desatada alimente la tarea de las tareas: preparar un gobierno de los que nunca gobernamos todavía.  

  1. https://lis-isl.org/es/2026/07/argentina-manifiesto-politico-del-mst-en-el-frente-de-izquierda-unidad/ ↩︎
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