Sturzenegger. En la mira tras los golpes a su agenda

El ministro de Desregulación quedó nuevamente en el centro de las internas libertarias después de acumular derrotas en el Congreso y fracasos en distintos frentes de su programa. Mientras trascendieron versiones sobre sectores del Gobierno que buscan convencer a Javier Milei de desplazarlo, la Casa Rosada salió a ratificarlo y lo ubicó como una “figura clave”. La disputa vuelve a mostrar las contradicciones de un Gobierno que pretende avanzar con un programa de desregulación y privatizaciones frente a una creciente resistencia social.

Federico Sturzenegger volvió a quedar en el centro de las internas del gobierno de Javier Milei. El ministro que llegó al Ejecutivo con la tarea de llevar adelante una profunda transformación del Estado enfrenta ahora cuestionamientos dentro de la propia Casa Rosada, después de acumular una serie de reveses políticos y legislativos.

Según las versiones publicadas en las últimas horas, distintos funcionarios buscarían convencer a Milei de avanzar con su salida. Sin embargo, el Gobierno respondió públicamente en sentido contrario: el vocero presidencial Adrián Ravier aseguró que Sturzenegger es “uno de los ministros más importantes” y que cuenta con el respaldo tanto del Presidente como del resto del Gobierno. 

Mientras trascendían versiones sobre una posible salida, Sturzenegger participó este martes de la reunión de la mesa política del oficialismo en Casa Rosada, encabezada por Karina Milei. El encuentro duró casi tres horas y funcionó también como una instancia para que el ministro explicara su posición frente a los últimos tropiezos de su agenda. 

Una agenda que acumula derrotas

El problema para Sturzenegger no es solamente interno. En las últimas semanas, varias de las iniciativas vinculadas a su cartera encontraron límites políticos y sociales.

Uno de los golpes más recientes fue el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El proyecto originalmente incluía la modificación de la Ley de Tierras, que flexibilizaba las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. Frente a la presión social y las dificultades para conseguir los votos, el Gobierno terminó retirando ese capítulo.

La derrota tuvo además una fuerte expresión callejera. La movilización frente al Congreso fue reprimida brutalmente por las fuerzas de seguridad, en una jornada que volvió a mostrar que el oficialismo necesita recurrir a la represión para intentar imponer una agenda que encuentra resistencia.

Para Sturzenegger, la caída del capítulo de tierras significó un golpe particularmente fuerte porque se trataba de una de las reformas que había defendido públicamente como parte de su programa de desregulación.

Pero no fue el único revés. Su agenda también encontró dificultades alrededor de las modificaciones en el sector portuario y otras iniciativas de desregulación. Incluso desde sectores del oficialismo comenzaron a cuestionar la conveniencia política de enviar al Congreso determinados proyectos elaborados desde su ministerio. 

El ministro de las desregulaciones

Sturzenegger fue incorporado al Gobierno para desarrollar una de las tareas centrales del proyecto libertario: desmontar regulaciones, reducir las capacidades del Estado y modificar una enorme cantidad de normas que, según el discurso oficial, obstaculizan la actividad privada.

El propio Gobierno reivindica que durante su gestión se impulsaron miles de desregulaciones. Ravier llegó a afirmar que, gracias al trabajo de Sturzenegger y al liderazgo de Milei, se avanzó en más de 16.000 desregulaciones. 

Detrás de esa palabra aparentemente técnica se encuentra una orientación política muy concreta: eliminar controles que protegen derechos laborales, ambientales, territoriales y sociales para ampliar el margen de acción de las empresas y los grandes capitales.

Por eso, los problemas que enfrenta Sturzenegger no pueden analizarse solamente como una pelea entre funcionarios. También expresan las dificultades que encuentra el programa económico del Gobierno cuando intenta transformar sus postulados en medidas concretas.

Una crisis que no es solamente de Sturzenegger

La posible salida del ministro —que por ahora fue descartada públicamente— tampoco resolvería las contradicciones del Gobierno. El problema no es una persona. Es un programa.

Si Milei decide desplazar a Sturzenegger, otro funcionario deberá ocupar su lugar y continuar con el intento de privatizar empresas públicas, flexibilizar regulaciones y transferir recursos y áreas estratégicas hacia el sector privado.

La discusión alrededor del ministro muestra, sin embargo, que existen límites para avanzar con esa agenda. Algunos aparecen en el Congreso, donde el oficialismo no cuenta con mayorías propias. Otros se expresan en las calles, como ocurrió con la movilización contra la extranjerización de tierras. Y también existen resistencias sindicales, como las que obligaron al Gobierno a retroceder en distintos conflictos.

La pelea por el rumbo

El respaldo público de la Casa Rosada no significa que las versiones sobre la salida de Sturzenegger hayan desaparecido. Por el contrario, la necesidad de ratificarlo públicamente demuestra que su continuidad se convirtió en un tema político.

El ministro sobrevivió, al menos por ahora, a la prueba. Pero queda expuesto un problema mayor para Milei: cómo avanzar con su programa de desregulación cuando cada vez encuentra más dificultades para convertirlo en leyes y cuando la resistencia social obliga al Gobierno a retroceder en algunos de sus proyectos.

La experiencia de la Ley de Tierras resulta ilustrativa. El oficialismo pretendía avanzar sobre una legislación vinculada directamente con la soberanía territorial. La presión social obligó a retirar ese capítulo y dejó al descubierto que la movilización puede poner límites a los planes del Gobierno.

Por eso, la discusión sobre el futuro de Sturzenegger es también una discusión sobre el futuro de su programa. Por ahora, Milei lo sostiene. Pero las derrotas acumuladas muestran que el verdadero problema para el Gobierno no es solamente quién ocupa el Ministerio de Desregulación, sino cuánto puede avanzar su ofensiva frente a la resistencia de trabajadores, organizaciones sociales y sectores populares.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros