Sin tiempo que perder, la directora gerente del Fondo Monetario se puso manos a la obra desde que aterrizó en suelo argentino. Primero, una conferencia de prensa con el ministro de Economía, Luis Caputo, luego reunión con Javier Milei, para luego encabezar una reunión de gabinete ampliada (sí, la mandamás del FMI fue la jefa de ese encuentro de ministros; el nivel de subordinación a las exigencias del Fondo es total). Finalizada la agenda de actividades protocolares, Kristalina Georgieva tuvo una cena reservada con los dueños del país: el Círculo Rojo y los CEOs más influyentes de Argentina.
Hoy finaliza su recorrido con una visita a Vaca Muerta, el yacimiento que el Gobierno promete que conseguirá los dólares para pagarle al FMI. La búlgara observa y controla la economía del país que es su principal deudor.
Como buen administrador colonial, Milei le habilitó todas las áreas para que Georgieva pueda observar las cuestiones estructurales del país. Pero, tal vez, la letra chica de la visita se repasó durante la noche del lunes. La directora gerente se reunió con una decena de los empresarios más importantes del país. En el medio del Palacio Duhau, Kristalina tomó nota de la visión por la que atraviesa el empresariado argentino: la marcha de la economía, la presión tributaria y, curiosamente, consultó sobre las razones del fracaso del modelo noventista, más específicamente, de la convertibilidad. ¿Marcha un nuevo experimento en camino?
En este combo de preguntas y de averiguaciones realizadas por la economista búlgara, se deja entrever un intento de afinar el contenido de las reformas que el FMI todavía tiene en el tintero. No hay que olvidar que dentro del programa firmado en abril del año pasado existe una batería de exigencias que el gobierno de Milei debe poner en práctica para cumplir con los dictados de Washington, como una nueva reforma tributaria y una reforma previsional.
En medio de estas averiguaciones, la propia Georgieva incurrió en una especie de sincericidio fondomonetarista. Tal como lo había dejado entrever durante su conferencia de prensa, la titular del organismo reconoció ante los empresarios que el modelo económico no derrama hacia los sectores más perjudicados y advirtió con preocupación sobre los altos niveles de precarización laboral en la Argentina.
Quienes escucharon de primera mano este diagnóstico y las futuras exigencias del Fondo fueron los integrantes de la mesa chica del poder económico. Según la lista oficial, del encuentro participaron Jorge Brito (Banco Macro), Eduardo Elsztain (IRSA), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Pierpaolo Barbieri (Ualá), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre), Daniel Novegil (Ternium), Martín Pérez de Solay (Glencore), Mariana Schoua (AmCham), Isela Costantini (Strategic Advisor) y Catalina Cascio (Ferrosider).
Por su parte, para garantizar el estricto control de la agenda, Georgieva estuvo escoltada por su propia comitiva de monitoreo, integrada por Nigel Chalk (director del Hemisferio Occidental del FMI), Luis Cubeddu (subdirector de ese departamento) y Joyce Wong (jefa de misión para Argentina).
El ojo sobre Vaca Muerta y los dólares de la deuda
El último paso del periplo de Georgieva antes de despedirse del país es su visita a Vaca Muerta. Con la estimación de que este yacimiento puede exportar cerca de U$S 15.000 millones durante este año, Georgieva quiere ver con sus propios ojos el potencial de Loma Campana, operada por YPF y Chevron (petrolera estadounidense). Acompañada por Luis Caputo y el CEO de YPF, Horacio Marín, la funcionaria pisa un territorio que se convierte en estratégico para un organismo de crédito que necesita garantizarse el cobro de una deuda usurera que asciende a un total de casi 58.000 millones de dólares.

Aunque Georgieva intente forzar algún tipo de muestra de preocupación por las falencias del empleo o pida que el crecimiento derrame a otros sectores, esto de ninguna manera la convierte en especie de actriz crítica contra el armado libertario. Lejos de cualquier progresismo, sus declaraciones públicas y sus cónclaves a puertas cerradas sirven únicamente para afinar los detalles de un programa de hambre, del cual no saldrá ninguna mejora real para las condiciones de vida de la clase trabajadora
Frente a la entrega total y la sumisión de este gobierno libertario ante las exigencias del imperialismo financiero, la única salida a favor de las mayorías pasa por exigir el desconocimiento y la ruptura inmediata de negociaciones con el FMI y con cualquier organismo internacional de crédito. Mientras se siga bajo esta lógica de pagar estafas con los recursos de nuestro país, los caminos del ajuste fondomonetarista siempre terminarán en el mismo destino: desocupación, pobreza y entrega de nuestra soberanía.

