Piazzolla y la teoría de la metamorfosis. La arquitectura de una revolución musical

Se cumplen 34 años de la partida de Astor Piazzolla, el más grande de los bandoneonistas de todos los tiempos, el Messi del bandoneón y uno de los 100 músicos más importantes del siglo XX. Nunca alcanzará para dimensionar la figura monumental de este genio musical creador del Nuevo Tango: un género que siendo tango lo trasciende y lo supera. Piazzolla partió a un mundo que sólo se concibe como música pura. Allí en ese éter musical estará eternamente.

Obraríamos muy mal si analizáramos la obra de Astor Piazzolla como una serie de innovaciones aisladas o modas pasajeras; dicha obra es una progresión coherente y evolutiva. Así lo planteo en el libro Astor Piazzolla, la revolución del tango, formulando la teoría de la metamorfosis que explica el fenómeno del Nuevo Tango como una transformación constante que subvierte y supera los estadios anteriores. En este artículo de homenaje expondré las características básicas del análisis piazzolliano, luego la síntesis semiótica de su obra y finalmente un cuadro sinóptico que resume dicha semiótica.

Características esenciales del análisis piazzolliano

La superación frente a la «alteridad»

En sus inicios, el lenguaje musical disruptivo de Piazzolla fue percibido por sectores tradicionalistas como una “monstruosidad” o una deformación, un fenómeno que Kuri denominó alteridad . Sin embargo, lejos de ser un acto de ruptura destructiva, la propuesta de Piazzolla es una estética superlativa. Cada transformación musical expone nuevas propiedades y representa un salto cualitativo, integrando lo mejor de las formas precedentes. Por ejemplo, en el paso de la orquesta de Anibal Troilo en 1944 a la propia de 1946 Piazzolla construye un tango vanguardista cuya melodía y armonía se deslizan suavemente pero ya este movimiento parecía arriesgado y desfachatado. Sin embargo, cuando forma una orquesta ad hoc en París en 1955 no deja de lado la melodía del 46 pero le incorpora jazz y música clásica (con Lalo Schiffrin y Martial Solal en el piano ambos directores de orquesta).

Un legado asimilado, no copiado

Sería un error creer que la evolución de Piazzolla implica un rechazo del pasado. Muchos detractores planteaban que Piazzolla “asesinaba el tango”, destruía la tradición y la herencia de los próceres de la Vieja y Nueva Guardia . Todo eso es falso, Astor tomó elementos de referentes como Julio de Caro, Pedro Maffia o Pedro Laurenz, entre otros, no para imitarlos, sino para asimilarlos y utilizarlos como base de su nueva matriz creativa. La ruptura, en este contexto, funciona como una línea de quiebre que abre la puerta a un nuevo estilo, sirviendo como núcleo de una profunda transformación evolutiva.

Una línea de ascenso constante

La trayectoria de Piazzolla se parece a una “línea quebrada” que asciende constantemente desde su rebelión en la orquesta de Aníbal Troilo en 1942 hasta el desarrollo del tango sinfónico en los años 80. Este electrocardiograma artístico presenta puntos álgidos y caídas, pero nunca retrocesos a la línea de base: Astor siempre avanza.

Hacia una crítica puramente musical

A Piazzolla se lo puede disfrutar simplemente escuchando con el corazón como la mayoría de sus escuchas en Argentina y en el mundo. Pero para “estudiar” la obra piazzolliana hay que seguir estrictamente el análisis semiológico, filosófico y estético de las partituras, apartándose de los avatares biográficos o anécdotas personales, opiniones polémicas, frases desafortunadas que suelen rodear la figura de Piazzolla. El objetivo es despojar al artista de la “corteza” anecdótica para profundizar en la genialidad de sus más de 600 partituras, trascendiendo el simplismo de identificar sólo por unos pocos temas populares. Libertango, Adiós Nonino, Fuga y misterio, Oblivion, etc., son temas hermosos, pero no representan ni el uno por ciento de su vasta obra. Infinidad de temas de una calidad musical elevada son ignorados por la mayoría ya que el establishment y los medios solo difunden una docena de sus temas y ocultan el resto. La música de Piazzolla puede compararse con un rico ananá; para gozar su exquisita pulpa hay que sacar la gruesa y espinosa corteza que la envuelve.

Síntesis semiótica de la obra piazzolliana

La génesis del Nuevo Tango

El Nuevo Tango inaugurado por Piazzolla no nació de un repollo. No se le ocurrió a Astor un día como un capricho ni significó un ex abrupto al decir de Kuri. El corpus artístico de Astor se erige como una secuencia de fases sonoras lógicas y trascendentes. Lejos de responder a tendencias efímeras, constituye una metamorfosis radical que reformula los cimientos previos para conquistar estadios de complejidad armónica superiores.

El concepto de «alteridad»

En su albor, esta gramática disruptiva fue tildada por la ortodoxia como una deformidad o “monstruosidad”, fenómeno que Kuri definió bajo el rótulo de alteridad. Piazzolla altera la evolución del tango, es lo distinto, lo diferente de la cadencia canyengue y arrabalera, es un lenguaje bien argentino pero moderno o modernizante. No obstante, se postula aquí una belleza superlativa que amalgama y dignifica las estructuras anteriores, tendiendo puentes desde los referentes de 1910 hasta las corrientes vanguardistas de mediados de siglo. Esos puentes unen a Arolas con Pugliese, a Pacho Maglio con Salgán, a Cobián con Troilo. Todos estos tránsitos conducen a la inminencia del Nuevo Tango. Inminencia que surge en 1946 (la orquesta del 46) pero se ejecuta en 1955 (el octeto Bs. As.) y consolida y avanza en 1960 (el quinteto).

La fractura constructiva

La disrupción piazzolliana no aniquila, sino que inaugura nuevos horizontes. Al nutrirse de la herencia de figuras como De Caro, Maffia o Troilo, el maestro no incurre en la réplica, sino en una asimilación orgánica que sirve de cimiento para su propia arquitectura de vanguardia. En su esencia Troilo es vanguardista, Pugliese también y aún más; ni hablar de Salgán, pero estos grandes creadores e intérpretes del tango clásico lo son en la esencia, en el contenido, pero no en la forma. En Piazzolla forma y contenido guardan una relación dialéctica e inextricable.

Una trayectoria de ascenso

El itinerario creativo del genio se visualiza como una traza quebrada en perpetua elevación, carente de involuciones. Partiendo de su insurrección en la agrupación de Pichuco en 1942 hasta alcanzar la madurez sinfónica de la década del 80, su evolución manifiesta un progreso ininterrumpido.

Hacia una exégesis técnica

Para llegar a entender y gozar el arte piazzolliano, para comprender la revolución del tango que este realizó es necesario un abordaje rigurosamente semiológico, estético y filosófico del pentagrama. El propósito es despojar a la obra de la hojarasca anecdótica y biográfica para concentrarse en el intelecto volcado en sus partituras, recorriendo su impacto desde la esfera nacional hasta su consagración sinfónica global. Piazzolla es considerado un músico clásico, aunque no sea de música clásica (esto vamos a ver que no es tan así) porque tanto sus composiciones “populares” como sus “sinfonías” están construidas con una técnica muy cuidadosa y desarrollando al máximo la creatividad, la originalidad y lo propio de Piazzolla más allá del tango, del jazz y de la música de cámara que integra o imbrica en sus composiciones.

Piazzolla es el maestro de la música de fusión

Pocos ejemplos en la historia reciente de la música (siglo XX y comienzos del XXI) muestran como resultado de su construcción artística musical una fusión exacta y original como la que Astor realizó con el Nuevo Tango encastrando con armonía y perfección las piezas de un rompecabezas musical que conlleva tango de la vieja guardia, tango renovador, tango vanguardista, cool jazz, rock progresivo o rock sinfónico con música clásica especialmente con Bach, Bartok, Stravinsky y Rachmaninoff. Su inclinación por la música sinfónica data de los primeros años de su vida y su gusto por el jazz moderno (Stan Getz, Davis, Coltrane, Mulligan, etc.) y la Bossa Nova (su devoción por Vinicius y Tom Jobim era manifiesta) que surge en su juventud tardía y su madurez dieron como resultado obras de esplendor como Reunión Cumbre, su célebre álbum con Gerry Mulligan, The next tango con Gary Burton, la música de la película Armagedón de Alain Delón. Piazzolla mucho antes que se soñara la existencia de grupos de electrotango como Tanghetto, Bajofondo, San Telmo Lounge, Gotán Project, etc., formó su Octeto electrónico en 1975 y recorrió con él los escenarios de Roma, París, Berlín y otras ciudades europeas. En todo Astor fue un precursor y un adelantado ¡La música de Astor estaba 50 o más años adelantada!

Breve sinopsis de la teoría piazzolliana

1) Principio Fundamental: La Metamorfosis

  1. Modelo evolutivo: No se basa en modas, sino en una sucesión de estadios coherentes y solidarios donde cada uno subvierte al anterior.
  2. El Salto Cualitativo: Cada forma nueva es una superación que expone nuevas propiedades musicales, integrando lo mejor de las formas precedentes (desde la Nueva Guardia hasta los reformadores como Troilo y Pugliese).
  3. Dinámica de Creación: Piazzolla no copia ni plagia; toma elementos de sus predecesores (De Caro, Maffia, Laurenz, entre otros) y los asimila como “alimento” o “matriz” para fraguar sus propios principios constitutivos. 2) La Línea Evolutiva: El “Electrocardiograma”

La trayectoria de Piazzolla no es una línea recta ni regular, sino una “línea quebrada” que se caracteriza por:

● Puntos de inflexión: Presencia de múltiples deformaciones y cambios estéticos.
● Ascenso perpetuo: Aunque la línea presenta altibajos (puntos álgidos y caídas), nunca existe un retroceso a la línea de base. El músico siempre avanza.
● Las crisis de superación

3) Los Tres Momentos Trascendentales

La obra de Piazzolla puede dividirse en tres etapas o momentos fundamentales de desarrollo:

  1. Revolución Nacional: La consolidación de su lenguaje dentro del contexto del tango local.
  2. Revolución Internacional: La expansión de su estética hacia el escenario global.
  3. Revolución Sinfónica: El desarrollo de sus formas más complejas (etapa identificada en el documento como incompleta).

4) Hitos Temporales de la Evolución

  1. 1942: La primera rebelión de Piazzolla dentro de la orquesta de Aníbal Troilo.
  2. 1946: Estadio inicial (Orquesta del 46), donde ya se observa una fuerte carga de los estilos de grandes maestros (De Caro, Maffia, Laurenz, Cobián, Vardaro, etc.) procesada en una nueva matriz.
  3. Años 50: Consolidación de sus creaciones vanguardistas.
  4. Años 60 y 70: Se produce la eclosión del Nuevo Tango en todo su esplendor con el quinteto, el noneto y el octeto electrónico.
  5. Años 80: El cierre de su carrera con obras como La Camorra (versiones I, II y III) y sus creaciones sinfónicas.

Conclusiones

Se homenajea a Piazzolla no por ser un ícono porteño o del tango. Piazzolla no es un “héroe” o “prócer” del tango. No lo es para el tradicionalismo que aún hoy anida en las calles de Buenos Aires, metrópoli globalizada a la que poco le queda de aquella ciudad de empedrado, farolito y patios con malvones y madreselvas. Pero sí es un emblema de la modernidad de Buenos Aires. La ruptura piazzolliana no es con Maglio, Arolas, Filiberto y toda la vieja guardia. La ruptura piazzolliana es con el conservadurismo, con la osificación del tango, es con los que pretendieron y pretenden que no evolucione. Y en esa ruptura el genio del bandoneón hizo piruetas en el aire y como un mago magistral sacó de su galera un arte magnífico. El análisis técnico de su obra es para los musicólogos; para los ensayistas, los historiadores y semiólogos el análisis es estético y poético. Piazzolla corrió el centro y todos los planetas giraron enloquecidos en el universo del tango y la luna se fue rodando por Callao.

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