Crédito de imagen: Pedro Pallero
El domingo 7 de junio fue el día del periodista. Durante los días previos y posteriores salieron una serie de noticias e informes que analizan la situación económica y laboral del sector, junto con el debate del ingreso de la Inteligencia Artificial con fuerza en las redacciones.
El mapa de la situación de la prensa en AMBA
El 65,6% de los trabajadores de prensa cobra por debajo de la canasta básica total del INDEC y solo el 6,2% de los encuestados alcanza a vivir con su salario.
La encuesta realizada por el SIPREBA sobre la situación de los trabajadores de prensa de Ciudad de Buenos Aires y alrededores muestra que la prensa continúa y acompaña la realidad de los últimos años de toda la clase trabajadora.
En este sentido, uno de los ejemplos que se marca es la aparición con fuerza del endeudamiento para cubrir necesidades básicas: “el 67,8% de las personas encuestadas por este sindicato recurrió a algún tipo de crédito para cubrir necesidades básicas (alimentos, servicios, alquiler) en el último mes”[1].
El pluriempleo es una norma para sobrevivir como la mayoría de los trabajadores: “el 54,4% de las personas encuestadas afirmó tener dos o más empleos remunerados. Del total, el 31,7% tiene dos empleos y el 22,7% tiene tres o más”[2]. Y no solo para los activos, porque el 65% de los jubilados y las jubiladas siguen trabajando para que la plata les alcance.

Milei su doble cara hacia la prensa
En el marco de esta encuesta, el SIPREBA hace un hincapié en los medios comunitarios, alternativos y populares que sufrieron una reducción de los ingresos en el último año, para los que una de las principales fuentes de financiamiento es “la pauta publicitaria oficial (35,6%). Los programas gubernamentales de fomento apenas alcanzan al 3,3% de los medios, un dato que refleja el desmantelamiento del sistema de apoyo estatal al sector”[3].
Estos datos llegan en el mismo momento en que 3 periodistas que reivindican el gobierno de Javier Milei —Eduardo Feinmann, Luis Novaresio y Luis Gasulla, miembros de A24 y La Nación +— solicitan adherirse al régimen de Inocencia Fiscal impulsado por el gobierno para regularizar activos no declarados.
Trabajadores que no llegan a fin de mes, que son perseguidos y espiados gracias al decreto 941/25. A la vez, que son agredidos en redes, hasta el punto de crear materiales falsos muy perturbadores, mientras algunos serviles al gobierno que atacan a los trabajadores del Garrahan, defienden las políticas de hambre a los jubilados y de desfinanciamiento universitario son premiados con pauta y blanqueo de plata sin explicación.
La IA, un debate de cambio de época
En medio de esta crisis salarial y laboral, entra una herramienta que cambia el formato de trabajo: la Inteligencia Artificial.
Las cámaras empresarias ven en la IA una herramienta para abaratar costos. La eliminación todavía más fuerte del puesto de corrector, la generación de ilustraciones, videos y la redacción de notas rápidas de último momento pasan a ser creadas por estas herramientas, dejando trabajadores sin tareas. En el marco de un sector en crisis con recortes constantes, la IA puede ser una herramienta tentadora para bajar la cantidad de trabajadores.
En una encuesta realizada por la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) a periodistas, “la gran mayoría —el 71,4%— respondió que utiliza alguna herramienta o software de Inteligencia Artificial (IA) para hacer tareas periodísticas”[4].
Ahora, en la mayoría de los casos, el uso de inteligencia artificial no significó reducir la cantidad de trabajo, sino aumentarla y generar más producción de contenido en menos tiempo.
Como plantea en su ensayo Rosaura Audi: “Ser periodista en tiempos de inteligencia artificial implica asumir un nuevo escenario: convivir con sistemas capaces de producir textos, imágenes y videos en segundos, pero también con tecnologías que amplifican la desinformación, distorsionan hechos y erosionan la confianza pública. La IA obliga, entonces, a redefinir el oficio y a decidir qué parte del proceso será reemplazada y cuál será indelegable a una máquina”.[5]
Proteger la producción independiente
En el nuevo estatuto del periodista profesional y del personal administrativo de empresas periodísticas, presentado en comisión en el Senado, los sindicatos dejan un artículo para la Inteligencia Artificial donde plantean: “El uso de la Inteligencia Artificial en la actividad periodística deberá cumplir con las siguientes pautas:
a. El uso de la inteligencia artificial y las tecnologías automatizadas generativas constituyen un asistente complementario del trabajo periodístico. En ningún caso sustituirán o reemplazarán de manera total la producción informativa y/o la generación de contenidos, y tampoco podrán sustituir categorías, tareas o funciones que, antes de su implementación, fueran realizadas por personal con mayor especialización, calificación o antigüedad”[6]
Este freno es esencial porque el chequeo del material creado es necesario para no producir noticias falsas o compartir datos erróneos, algo que viene sucediendo en varias redacciones gracias al uso sin revisión de las IA.
Más allá del uso, debatir de dónde nace y cómo se construye la base de datos de las IA es esencial, porque no son herramientas neutrales: son construcciones sociales creadas centralmente desde Estados Unidos y, más específicamente, por los magnates de Silicon Valley. Distintos textos como el libro “Atlas de inteligencia artificial” de Kate Crawford nos muestran el sesgo ideológico detrás de las creaciones de las mismas.
Repensar la tarea periodística
La crisis económica profunda en la que entró el capitalismo en 2008, y de la que no salió, y los cambios tecnológicos han ido poniendo en crisis el formato de empresa periodística impulsado en el siglo XIX y fortalecido en el XX. La capacidad técnica permite concentrar puestos de trabajo, pero también amplió la competencia por la pauta publicitaria. Hoy, por ejemplo, grandes empresas prefieren estar atadas al influencer del momento que a la marca de un medio.
A la vez, la democratización que proponía el primer internet se ha ido convirtiendo en un monopolio que obliga a quienes queremos crear información sin falsas neutralidades a producir con reglas que piensan en maximizar ganancias.
Los que construimos un periodismo independiente desde y para la clase trabajadora y los sectores populares tenemos una historia y una tradición de cómo informar. Creamos herramientas comunicacionales que, desde la experiencia cotidiana y el análisis de la realidad, aporten elementos que sirvan para transformarla.
Por eso, hoy pensar cómo se trabaja, qué herramientas se usan y cómo se hace es esencial, porque nada nuevo puede nacer si dejamos que decidan qué decir las herramientas creadas por quienes nos explotan.
A la vez, tenemos la convicción de que es indispensable acompañar toda lucha que exista por ganar derechos y salario para quienes trabajan en los medios de comunicación empresariales. Por eso reivindicar el nuevo estatuto del periodista y la pelea por ganarlo es parte de nuestra práctica como medio.
[1] https://www.sipreba.org/institucional/dia-del-periodista-7-de-cada-10-se-endeudan-para-vivir-y-el-65-cobra-bajo-la-linea-de-pobreza/
[2] idem 1
[3] idem 1
[4] https://www.sipreba.org/secretarias/asuntos-profesionales/apuntes-para-una-regulacion-de-la-inteligencia-artificial-en-los-medios-de-comunicacion/
[5] “El sentido no se automatiza (el periodismo en tiempos de IA)” Por Rosaura Audi https://www.sipreba.org/secretarias/asuntos-profesionales/apuntes-para-una-regulacion-de-la-inteligencia-artificial-en-los-medios-de-comunicacion/
[6] https://www.sipreba.org/institucional/presentamos-senado-nuevo-proyecto-estatuto-periodista-certeza-no-derogado/



