Tarifazo sobre ruedas. Nuevos aumentos en colectivos, trenes y subtes 

Crédito imagen: Daniella Fernández

Junio arrancó con otro golpe al bolsillo para millones de trabajadores, estudiantes y jubilados. Desde este 1° de junio volvieron a aumentar los colectivos, el subte y, en las próximas semanas, también subirán los trenes. Mientras el gobierno nacional, la Ciudad y la Provincia continúan aplicando actualizaciones tarifarias por encima de los salarios, trasladarse para trabajar, estudiar o atenderse se convierte cada vez más en un gasto difícil de sostener.

Otro mes, otro tarifazo

Las nuevas subas impactan sobre el transporte público en el AMBA y forman parte de un esquema de actualización automática ligado a la inflación más un porcentaje adicional. En la práctica, esto significa que las tarifas continúan aumentando incluso cuando los ingresos de la mayoría de la población siguen perdiendo poder adquisitivo.

En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo para recorridos de hasta tres kilómetros pasó de $968,57 a $1.015,61 con SUBE registrada, superando por primera vez la barrera de los mil pesos. Los tramos más largos también registraron incrementos y llegan hasta los $1.791 para viajes de más de 27 kilómetros.

Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires el boleto mínimo aumentó de $753,74 a $788,28, mientras que los recorridos más extensos ya superan los $1.000 por viaje.

Crédito: Daniella Fernández

El subte también sigue escalando

La situación no es diferente para quienes utilizan el subte. Desde junio el pasaje pasó de $1.490 a $1.558,54 con SUBE registrada, mientras que para quienes no tienen la tarjeta nominalizada el valor supera los $2.400 por viaje.

De esta manera, el subte continúa ubicándose entre los servicios que más aumentaron durante el último año, acumulando subas muy por encima de la inflación de varios períodos.

Más aumentos en camino

El esquema de incrementos no termina en junio. Las líneas nacionales de colectivos que circulan por el AMBA volverán a aumentar a mediados de mes, mientras que los trenes metropolitanos también tendrán una nueva actualización tarifaria. El boleto mínimo ferroviario pasará de $310 a alrededor de $350 según el tramo recorrido.

Crédito: Daniella Fernández

Estos incrementos llegan además en un contexto donde también suben tarifas de servicios, alquileres, medicina prepaga, peajes y combustibles. Para millones de hogares, el transporte deja de ser un gasto secundario y pasa a ocupar una porción cada vez más importante del presupuesto mensual.

Salarios que corren de atrás

Mientras los gobiernos justifican los aumentos bajo el argumento de “recomponer tarifas” o reducir subsidios, la realidad es que los salarios y jubilaciones continúan muy lejos de acompañar el ritmo de los incrementos.

Para quienes dependen todos los días del transporte público, cada actualización implica destinar una parte mayor de sus ingresos simplemente para poder llegar al trabajo, estudiar o realizar trámites básicos. La llamada “normalización” tarifaria termina funcionando como una transferencia constante de recursos desde los sectores populares hacia empresas concesionarias y operadores privados.

El problema de fondo no es solamente cuánto aumenta el boleto, sino quién paga el costo del sistema de transporte. Mientras las tarifas suben mes a mes y los ingresos populares siguen deteriorándose, la crisis vuelve a descargarse sobre quienes viven de su trabajo. El derecho a la movilidad, lejos de fortalecerse, se vuelve cada vez más condicionado por la capacidad de pago de cada usuario.

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