Desde este lunes volvieron a aumentar los boletos de colectivos y trenes en el AMBA. El ajuste tarifario, impulsado por el gobierno de Javier Milei, profundiza el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de salarios pulverizados, inflación persistente y caída del consumo. Mientras el oficialismo habla de “sinceramiento”, millones de trabajadores destinan cada vez más dinero solamente para poder viajar.
Viajar cuesta cada vez más
El gobierno nacional aplicó un nuevo aumento en las tarifas de colectivos y trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), profundizando una política de tarifazos que golpea directamente sobre trabajadores, estudiantes y jubilados.
La actualización del cuadro tarifario fue oficializada a través de la Resolución 26/2026 publicada en el Boletín Oficial. Las líneas ferroviarias Línea Sarmiento, Línea Roca, Línea Mitre, Línea San Martín, Línea Belgrano Sur, Línea Belgrano Norte y Línea Urquiza registran una suba del 18% este mismo mes.
Pero el golpe no termina ahí. El esquema oficial ya prevé nuevas subas escalonadas: 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. Es decir, el gobierno planifica meses consecutivos de aumentos sobre un servicio esencial que millones utilizan todos los días para trabajar, estudiar o acceder a la salud.
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Por otro lado, también comenzó a regir un aumento del 2% en las tarifas de los colectivos de jurisdicción nacional. De esta manera, el boleto mínimo para quienes tengan la tarjeta SUBE registrada pasó de $700 a $714 en los trayectos de hasta 3 kilómetros. En el caso de los usuarios sin SUBE registrada, la tarifa mínima asciende a $1.428.
Además, el esquema oficial contempla nuevas actualizaciones del 2%: una entrará en vigencia el 15 de junio y otra el 15 de julio. Si se mantiene el cronograma previsto por el gobierno, el boleto mínimo alcanzará los $742,81 hacia mediados de julio, profundizando el impacto de los tarifazos sobre millones de trabajadores y estudiantes que utilizan el transporte público diariamente.
Ajuste sobre quienes viajan para trabajar
El aumento del transporte no aparece aislado. Forma parte de un paquete más amplio de tarifazos que incluye luz, gas, agua y combustibles, mientras los salarios siguen perdiendo frente a la inflación.
Para gran parte de la población trabajadora, el costo de viajar ya representa una porción cada vez más importante del ingreso mensual. En muchos hogares, especialmente del conurbano bonaerense, el gasto en transporte se volvió un problema cotidiano.
El discurso oficial insiste en la necesidad de reducir subsidios y “ordenar” las cuentas públicas. Sin embargo, el ajuste vuelve a recaer sobre quienes viven de su trabajo, mientras continúan los beneficios para sectores financieros, grandes empresas y grupos concentrados de la economía.
Transporte más caro, salarios más bajos
La política tarifaria del gobierno se da en un contexto donde el salario mínimo y las jubilaciones continúan deteriorándose frente al aumento del costo de vida.
Mientras el Ejecutivo celebra desaceleraciones parciales de la inflación, la realidad cotidiana muestra otra cosa: viajar, comer, alquilar y sostener servicios básicos cuesta cada vez más.
La combinación entre caída salarial y tarifazos permanentes genera un deterioro profundo de las condiciones de vida. Y eso impacta especialmente sobre trabajadores precarizados, estudiantes y jubilados que dependen del transporte público todos los días.
La lógica del ajuste permanente
El gobierno de Javier Milei sostiene que el ajuste es inevitable y que la sociedad debe “hacer esfuerzos”. Pero esos esfuerzos siempre recaen sobre los mismos sectores.
Mientras aumentan boletos, medicamentos y alimentos, los grandes grupos económicos continúan obteniendo beneficios y el poder político mantiene privilegios intactos.
El problema no es solamente el valor del boleto. Es un modelo económico donde cada derecho básico se transforma en un gasto imposible para millones.
Porque detrás de cada aumento del transporte hay trabajadores que destinan más horas de salario solamente para poder llegar a sus empleos, estudiantes que deben recortar gastos para viajar y jubilados que vuelven a quedar atrapados entre tarifas impagables y haberes de miseria.

