50 años de su secuestro. A la memoria de Arturo Apaza

Entre abril y mayo de 1976, 14 trabajadores de la metalúrgica DEL CARLO  son detenidos y desaparecidos. Uno de ello es nuestro dirigente Arturo Apaza. Este texto, al cumplirse hoy 12 de mayo,  cincuenta años de su secuestro, quiere compartir con las nuevas generaciones de militantes, como eran los cuadros obreros que forjaron nuestra presencia en la clase obrera.

Yo solía ir a leer el periódico del Partido Socialista de los Trabajadores con él los sábados a la tarde.  La fábrica ASTARSA  había ganado una licitación para hacer tanques de guerra para el ejército y necesitaba preparar soldadores de eléctrica de alta calidad para lo cual tuvo que armar en su planta una escuela de soldadura pagando un sueldo a los operarios. Allí lo contactamos a Arturo y me dieron la tarea de atenderlo.

Él vivía con su compañera Isabel Condori,  en un terreno  fiscal en Pacheco a siete u ocho cuadras de la Panamericana que se llegaba por un camino de tierra entre cardo salvaje y pastos altos a una casita precaria  como las de sus vecinos. Salir de allí los días  de lluvia era muy complicado  y recuerdo haber conseguido unas botas de lluvia para dar una mano. Un sábado me sorprendió porque cuando llegué ya se había leído todo el periódico. Era muy inteligente y hacía preguntas profundas. Ese hecho fue acompañado por la decisión de entrar al partido.

Al poco tiempo comenzó a traer a activistas dentro de la fábrica. Tenía una gran capacidad para encontrar a los luchadores. Por un conflicto menor lo despiden y al poco tiempo logra entrar a Del Carlo, la fábrica donde se transformaría en dirigente.

Del Carlo era una metalúrgica autopartista que fabricaba las estructuras de asientos y otras partes de automóviles para Ford y otras terminales. Con más de mil obreros era conocida por tener una explotación terrible, con condiciones de trabajo insalubres y un acuerdo con la burocracia sindical para no cumplir con el convenio.

Calabró,  –histórico dirigente de la UOM seccional- es nombrado por Perón como gobernador de la provincia de Buenos Aires.  La burocracia tenía un negocio que le permitía recaudar fortunas. En las grandes fábricas,  parte de las comisiones internas o los delegados controlaban el juego de quiniela clandestina sin participación de la policía (que si sufrían los civiles de la calle).

En 1973, producto del ascenso surge una numerosa vanguardia en fábricas contra la patronal pero también contra la burocracia. El corazón de este movimiento van a ser las fábricas metalúrgicas y automotrices. La UOM en la zona norte es parte de la seccional Vicente López

Esa vanguardia estaba impulsada por la JTP (Juventud Trabajadora Peronista),  el PST y el Peronismo de Base, y comienza a ganarle a la burocracia los cuerpos de delegados y comisiones internas.

Desde el local del partido en la localidad de Beccar, San Isidro,  discutimos la preparación para ganar las elecciones de delegados en DEL CARLO, con Arturo como principal dirigente. Ganan las elecciones  y la reacción de la patronal es despedirlos. Se hace una asamblea y los trabajadores  deciden tomar la fábrica e impedir  que los patrones se vayan. Los hermanos Del Carlo son encerrados en una pieza de vidrio  desde donde los capataces controlaban a la gente. El conflicto recibe la solidaridad del barrio, fábricas y organizaciones estudiantiles.

El gobierno manda la Gendarmería. El oficial a cargo les dice a los delegados que tienen treinta minutos para desalojar. Se hace una asamblea que decide resistir y rodea el cubículo donde están los dueños de la empresa con material inflamable. Lo hacen pasar al gendarme y le muestran un cuadro terrible: los dueños rodeados de  combustible y un obrero con una antorcha prendida!!!

Quince minutos después el teléfono suena para hablar con Apaza. Es Lorenzo Miguel, secretario general de la UOM nacional. La patronal es derrotada y los trabajadores consiguen no solo una nueva conducción sino mejorar todas su condiciones laborales. Apaza surge como uno de los principales dirigentes clasistas y se transforma en uno de los más importantes referentes del movimiento clasista  y antiburocrático de la zona norte.

La burocracia de la UOM en Vicente López la dirigía Gregorio Minguito,  que llamaba a los plenarios de delegados con una serie de trucos para que la oposición no pudiera hablar. Uno de ellos consistía en poner dos matones con bombos detrás del orador de la oposición para impedir que se escuche lo que decía. La otra  era ponerse de pie los delegados afines y cantar a voz de cuello la marcha peronista. NUNCA LO HICIERON CON APAZA. Se paraba y hablaba con vos normal  con su tonadita salteña y nadie lo interrumpía. Se había ganado el respeto de su gremio por su capacidad para organizar sin sectarismo los caminos de lucha y sobre todo por aplicar como todos los militantes del PST, la democracia obrera para decidir. A fines del 73 se comienza a organizar la lista GRIS para participar en las elecciones seccionales. La convocatoria hecha por el partido congregó a las principales fábricas a tal punto que ningún candidato de la lista era dirigente de una fábrica de menos de mil obreros. En abril de 1974  es asesinado  al salir para su trabajo el “Indio” Fernández  –delegado de Cormasa y militante del PST-,  importante activista de la lista. Y el 29 de mayo asaltan el local del PST en Pacheco, donde funcionaba la lista GRIS y se llevan y asesinan a tres compañeros uno de ellos delegado de la metalúrgica ASTARSA.

En 1975 surgen las Coordinadoras de fábrica. En el Gran Buenos Aires  superan las doscientas fábricas y Arturo será un importante  referente  de esa organización que mostrará su poderío provocando una huelga general con millones de obreros marchando a Plaza de Mayo y  derrotando a Isabel Perón, López Rega y su ministro de economía Rodrigo.

Se hace una asamblea cerca de Plaza de Mayo y una columna de la zona Sur liderada por un sector de izquierda entra cantando consignas contra los dirigentes sindicales que habían convocado la marcha, provocando una gran confusión. Apaza toma un megáfono y comienza a explicar el significado de la lucha y la importancia de la unidad de acción contra el gobierno que pretende hambrearnos. Que hacer centro en la crítica a la burocracia en medio de una movilización común y unitaria, favorece la división de la lucha,  favorece a Rodrigo y al gobierno,  y llama a luchar juntos por el programa de la movilización, que era muy correcto e iba a fondo contra el plan económico de Isabel Perón. Arturo es aclamado por los trabajadores y hasta la burocracia lo tiene que aplaudir.

Quiero señalar que todo ese camino fue acompañado por su dedicación a ser un cuadro político del partido. Sorprendió en una escuela de cuadros como el mejor en la comprensión del curso de lógica marxista y estudiaba el periódico cada semana para ver como lo usaría. Siempre trataba de seguir las noticias de la internacional que estábamos formando.

El 12 de Mayo de 1976 cerca del mediodía, camiones del ejército rodearon la fábrica. Para los hermanos Del Carlo llegaba el momento de la revancha, le dieron al ejército la lista de 14 compañeros comenzando con la comisión interna. La fábrica se paralizó y los trabajadores plantearon defenderlos,  pero Apaza les explicó que no había  muchas posibilidades de defensa por la relación de fuerzas ante tropas del ejército armadas hasta los dientes. Quería evitar que secuestraran y asesinaran a más compañeros.  Salió caminando por el patio , con la frente alta, hasta el camión que se lo llevó con otros tres compañeros.

La fábrica paró durante varios días exigiendo por su paradero y su libertad. Sabemos que estuvo en Campo de Mayo porque un conscripto de su pueblo natal le contó varios meses después, a su familia en Salta,  que lo había visto allí.

Como todos los viejos compañeros convivimos con los recuerdos de la militancia, con sentimientos de dolor, de luchas, de ausencias. Apaza siempre está en nuestra memoria.

Para ir a ver a mi madre por años tomé el tren Urquiza que atraviesa Campo de Mayo. En otoño la niebla se mantiene entre los arboles hasta media mañana. Alguna vez me pregunté si una  mañana así lo fusilaron, si yace en una fosa común con obreros peronistas, maoístas, comunistas o del ERP, y si pudo despedirse de ellos con un abrazo. Arturo Apaza tenía 32 años y las ganas inmensas de gritar ¡la sangre obrera es lucha y es bandera!

Apaza fue un importante dirigente pero no el único en esa etapa porque la obsesión del PST era meter compañeras y compañeros en las fábricas importantes y ganar obreros y dirigentes para el partido y dirigir los lugares de trabajo. Charles Grossi (desaparecido en Mercedes Benz de La Matanza), el ”Petiso” Paez, el Negro Ríos y Roberto Zanetti en metalúrgica CORNI, el Indio Fernández (asesinado por la Triple A) y muchos otros.  Porque no solo trabajamos en las fábricas, éramos parte de la vida cotidiana y de todas las luchas de nuestra clase, de sus organismos y como una corriente más de los activistas. Dirigir esos lugares y transformarlos en polos de lucha como fue Villa Constitución y las Coordinadoras Obreras y transformarlos en polos de organización para pelear contra las patronales y la burocracia. Por eso siendo un partido de vanguardia,  pudimos enfrentar y desenmascarar a Perón y su mentira de que venían a hacer el “socialismo nacional”,  siendo parte fundamental del clasismo.

Hoy, en una época de crisis del peronismo y su burocracia sindical recuperamos esa obsesión de ser parte de la clase obrera, de ganar los Apaza que están surgiendo, ser parte de los cuerpos de delegados y comisiones internas para recuperar sindicatos o crear nuevos. Esto vuelve a ser una gran tarea para nuestro partido.

La memoria forja las tradiciones y las tradiciones revolucionarias marcan el camino a seguir.

Por Apaza y por todos nuestros mártires.

Luis Manevy

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