La Ley de identidad fue sancionada el 9 de mayo de 2012 en Argentina. Fue pionera porque se diagramó y conquistó por las travestis y trans que no sólo le pusieron el cuerpo sino también los fundamentos. Corresponde reconocer el valor de la misma, pero también la observación de que reconoció dos categorías legítimas binarias, como lo son el estar siendo varones y mujeres. El 21 de julio de 2021 se sancionó por decreto 476/2021 la nomenclatura “X” para reconocer las identidades por fuera de este binomio. Yo no soy una “X”, soy Keili TRAVESTI.
El derecho a nuestra identidad
El derecho de nuestras identidades, tal y como la deseamos y construimos, tienen un impacto concreto en nuestras vidas. Allí está la contradicción que me invade: la alegría de haber conquistado una ley que sentó las bases para construir otros imaginarios, otra habitalidad y otros tránsitos; y la necesidad del reconocimiento de la coexistencia de nuestras identidades “Travestis”, de que el DNI adjetive de lleno mi estar siendo, y que eso no me cueste la vida. Sabemos que no es suficiente, porque la igualdad ante la Ley no es la igualdad de hecho.

No queremos solo un discurso vacío
No queremos sólo llegar a viejes, queremos tener condiciones dignas para que esta vida sea bien vivida. No queremos más normativas a la medida justa de los gobiernos progresistas, que nos invadieron de discursos y cuando tuvieron la posibilidad, traicionaron sus bases, no les destinaron presupuesto, no tuvieron la voluntad política para ejecutar las leyes y terminaron siendo los principales responsables que hoy nos gobiernen sectores que tienen como eje rector el odio.
No queremos más políticas discursivas para la tribuna y Ministerios de cartón pintado que no impactan sobre la dura realidad del colectivo. No queremos más que otres ocupen los lugares de decisiones, porque sin nuestras voces no hay verdadera democracia por más “centralismo” e “inclusión” que dijeron estar llevando a cabo.

Menos queremos discursos de odio
Hoy, ante un contexto donde la extrema derecha comandada por Javier Milei gobierna el país, ante tanto discurso de odio que como consecuencia habilita y recrudece la materialidad de la violencia cotidiana sobre nuestras cuerpas, más que nunca es importante la organización en transversalidad de las luchas junto al pueblo trabajador, para enfrentar a quienes tienen como único objetivo, aniquilarnos.
Ese discurso de odio que el 1 de mayo mató a Cecilia una compañera trans de 47 años, en la intersección de las rutas 11 y 12, en Gualeguay, Entre Ríos. Murió atropellada por un camión mientras trabajaba en la ruta, murió un primero de mayo, mientras luchaba por juntar un mango en un mundo que nos arroja a la clandestinidad, la precarización y la violencia. En una sociedad que nos discrimina y un sistema que no nos da ninguna oportunidad. Hoy más que nunca exigimos Justicia por ella y por las miles que siguen en la calle, que son expulsadas de sus hogares, de las escuelas, de los trabajos, entre otros espacios.

Seguimos exigiendo y luchando
Exigimos al Estado que nos garantice condiciones de vida y oportunidades. Queremos políticas públicas concretas y efectivas como la real implementación, sin excusas, del cupo laboral trans del 1% en toda la administración pública y entidades del Estado, el rápido tratamiento y aprobación de la Ley Integral Trans que incluye educación, salud, vivienda, empleo y una reparación histórica para las personas trans sobrevivientes mayores de 40 años y gritamos: ¡basta de violencia policial e institucional; basta travesticidios, transfemicidios y crímenes de odio!

Siendo consciente de que las transformaciones sociales no son luchas solitarias, es imprescindible la organización para dar la pelea de la misma manera que se hizo cuando se pensó la Ley de Identidad.
Keili Regina Gonzalez.

