En una entrevista que mezcló victimización, frases grandilocuentes y evasivas judiciales, Manuel Adorni volvió a defenderse de las denuncias por enriquecimiento ilícito. Dijo que Patricia Bullrich “es una fenómena”, prometió presentar su declaración jurada “lo antes posible” y aseguró que algún día contará “toda la verdad”. Mientras tanto, las preguntas siguen acumulándose.
El streamer incomprendido
En su paso por el canal de streaming Neura, Adorni intentó mostrarse relajado, confiado y hasta simpático. Como si no estuviera atravesado por denuncias sobre viajes de lujo, propiedades difíciles de justificar y gastos millonarios en efectivo.
Según el jefe de Gabinete, no puede explicar demasiado porque hacerlo podría “obstruir la investigación”. Una teoría jurídica novedosa: hablar sería peligroso, pero dar entrevistas, hacer chistes y victimizarse en streaming parece totalmente compatible con la transparencia republicana.
“Bullrich es una fenómena”
Uno de los momentos más insólitos llegó cuando Adorni elogió a Patricia Bullrich —quien días atrás le reclamó públicamente que presente de inmediato su declaración jurada— y la definió como “una fenómena”.
La escena pareció más un sketch de reconciliación libertaria que una discusión política seria. Bullrich le exige transparencia, Karina Milei se irrita, el oficialismo se fisura y Adorni responde con flores televisivas mientras el gobierno intenta contener una interna cada vez más visible.
La declaración jurada eterna
Adorni volvió a prometer que presentará su declaración jurada “lo antes posible”. La frase ya empieza a competir con clásicos nacionales como “el segundo semestre” o “la lluvia de inversiones”.
Mientras tanto, la Justicia investiga viajes en aviones privados, hoteles de lujo, propiedades remodeladas con pagos en efectivo y vínculos con empresarios cercanos al poder. Pero el funcionario insiste en que todo se aclarará… en algún momento… probablemente… eventualmente.
El gobierno de los “anticasta”
La entrevista volvió a dejar expuesta una de las grandes contradicciones del mileísmo: el gobierno que llegó prometiendo terminar con la “casta” hoy dedica gran parte de su energía a blindar funcionarios denunciados.
Él mismo jefe de gabinete confiesa: “Esto me pasó porque soy una parte de Milei”, por eso mismo, el presidente se incendia con los propios, con los que comparte negocios y entramados de corrupción.
Mientras millones ajustan gastos para llegar a fin de mes, el jefe de Gabinete explica patrimonios millonarios en estudios de streaming, entre elogios cruzados y promesas de transparencia diferida.
Adorni quiso mostrarse tranquilo. Pero cuanto más habla, más difícil se vuelve sostener el personaje del funcionario austero que vino a combatir privilegios. La “nueva política” libertaria empieza a parecerse demasiado a la vieja: declaraciones grandilocuentes, internas palaciegas y funcionarios que prometen explicaciones “lo antes posible”… mientras las denuncias siguen creciendo.

