Carlos Frugoni el funcionario de Javier Milei que “olvidó” declarar siete departamentos en Miami terminó dejando su cargo. Dijo que fue un error. Siete veces. En dólares.
El arte de olvidarse… en cuotas
En el gobierno que venía a terminar con la “casta”, apareció un pequeño detalle administrativo: un funcionario con siete departamentos en Miami… que no figuraban en su declaración jurada.
El protagonista es Carlos Frugoni, hasta ahora secretario de Coordinación de Infraestructura, quien admitió que omitió declarar siete propiedades en Estados Unidos y lo explicó con una frase que ya es un clásico del género: “Cometí un error”. Un error, claro. Siete veces. En distintos inmuebles. En otro país.
Minimalismo patrimonial selectivo
El funcionario no solo “olvidó” los departamentos. Tampoco declaró sociedades vinculadas en el exterior, utilizadas para adquirir los inmuebles. Pero tranquilidad: no es que no existían. Existían, pero en otro Excel.
Según trascendió, las propiedades están valuadas en cientos de miles de dólares cada una, adquiridas en los últimos años, mientras Frugoni orbitaba cargos vinculados a la obra pública. Una coincidencia, seguramente.
Renuncia: cuando el “error” se vuelve incómodo
La acumulación de revelaciones terminó en lo previsible: el funcionario presentó su renuncia.
No porque haya una política de tolerancia cero a la corrupción, sino porque el escándalo ya era demasiado evidente incluso para un gobierno que hace del blindaje su deporte preferido.
Hasta ese momento, la explicación oficial se movía entre el silencio incómodo y el clásico “que lo investigue la Justicia”. Mientras tanto, solo hay un “adornado” protegido.
La casta eran los otros
El caso vuelve a dejar en evidencia una contradicción estructural del gobierno de Javier Milei: llegó prometiendo terminar con los privilegios de la política y terminó administrando sus propias versiones.
Mientras se ajusta sobre jubilaciones, salarios y servicios públicos, aparecen funcionarios con patrimonios millonarios sin declarar… que luego se corrigen “por error”.
Ética pública, versión startup
El problema no es solo la omisión, sino lo que revela: una concepción del Estado donde las reglas parecen opcionales para quienes gobiernan.
La declaración jurada —una herramienta básica de transparencia— se convierte en una formalidad corregible después del escándalo. Total, siempre se puede decir que fue un error. O siete.
En un país donde a millones les cuesta llegar a fin de mes, hay funcionarios que “se olvidan” de declarar propiedades en Miami. No es distracción: es privilegio. Y cuando el gobierno que prometía barrer con la casta termina explicando estos episodios con tecnicismos o silencios, lo que queda claro es que para Milei el problema nunca fue la casta… sino no integrarla.


