Milei en baja y el PJ no despega. El 1° de Mayo y la oportunidad para la izquierda

La coyuntura política atraviesa tensiones y cambios. El gobierno de Milei evidencia su desgaste: caída en las encuestas, internas al rojo, reveses judiciales ante la corruptela o su reforma laboral esclavista y el financiamiento universitario; sumado a un malestar social y protestas que crecen. Pero esto no se traduce en alternativa. El peronismo no capitaliza esa bronca que se ve en las calles y en las encuestas. Es clave el debate sobre qué salida y papel juguemos desde la izquierda y la convocatoria a un gran acto del FIT Unidad el 1° de mayo.

El deterioro del gobierno es innegable e inquieta al círculo rojo. Su aliado Trump está más preocupado por su guerra contra Irán y unas elecciones de medio término que podrían golpearlo. La inflación lleva 10 meses de suba, mientras los salarios 6 meses de baja consecutiva, con las jubilaciones y programas sociales en picada, los cierres de empresas ascienden a 24.180 y los despidos se multiplican.

Por eso se incrementan las medidas de los movimientos sociales contra el cese de 960 mil programas Volver al Trabajo, de la docencia universitaria, de estatales y docentes en varias provincias, de FATE, el Garrahan ante las sanciones a sus referentes o en el Hospital Italiano, por la reincorporación de César Latorre, despedido como revancha patronal contra quienes no se callan ni venden.

Ese marco reflejan los relevamientos como el de la Universidad de San Andrés, donde el 61% desaprueba su gestión y el 68% está insatisfecho con el rumbo del país. Otra encuesta por la reelección de Milei le salió muy mal: el 61% en contra y solo un 29% a favor. Son caídas que tocan incluso a votantes libertarios, por lo que ya se plantea qué vendría después. El propio Milei lo deslizó: “si no nos acompañan, nos volvemos a casa…”.

Movimientos en el PJ ¿Candidaturas para un frente anti Milei?

El peronismo acumula derrotas y no logra reponerse, fragmentado, sin proyecto ni estrategia común. Aunque “huelen sangre” y varios se prueban el traje para la Rosada. La falta de conducción es el rasgo visible de la crisis peronista. Cristina es su presidenta formal, pero no actúa ante ataques como la reforma laboral. Y expone un vacío de proyecto para un espacio que supo primar en la política argentina, entre sus trabajadores, jóvenes y sectores progresistas, pero carga con la pesada mochila de sus fracasos.

La pregunta de muchos en este espacio es ¿Puede el peronismo reconstruirse? ¿Con qué programa, con qué figuras y hacia dónde? Es lo que expresan los actuales movimientos en el PJ, al ver que se aceleran los tiempos y hay encuestas donde aparecen disputando a Milei, como no pasaba.

Así, el gobernador bonaerense salió a proyectarse en el Foro Progresista Mundial, posando junto a Lula, a Pedro Sánchez de España o Petro de Colombia que lo levantó: “posiblemente sea el próximo presidente de Argentina”. También con Claudia Sheinbaum de México o Boric, que viene de perder ante el ultraderechista Kast en Chile, y figuras de la socialdemocracia europea.

Aunque dice no ser candidato, Kicillof plantea una gran coalición “anti Milei” y mantuvo reuniones con los ex macristas Massot y Emilio Monzó, y negocia con intendentes radicales. También suma apoyos territoriales y de los caciques de la CGT y de ambas CTA, pero sin unificar al conjunto. Al persistir las resistencias del kirchnerismo que deja trascender que la ex presidenta “apoyaría a cualquiera que no fuera Kicillof”. La reunión con Pichetto y una interna abierta con huellas importantes sugieren que Cristina prefiere una candidatura de perfil más conservador, coherente con el actual “dejar hacer” a Milei, difícil de disimular.

El llamado “peronismo federal” de Schiaretti fue un fracaso y los gobernadores del PJ en Tucumán, Catamarca y Salta han sido claves para garantizarle gobernabilidad a Milei, al sumar los votos necesarios para sus paquetes de ajuste en el Congreso.

Por otro lado, Massa se mostró en un partido de fútbol y asadito con intendentes del PJ (de Lomas, Pilar, Merlo, Ezeiza, San Vicente y San Fernando), alentando versiones de candidatura. Aunque su figura arrastra el desastre social de su gobierno con Alberto, Cristina y el PJ, sale Berni a postularlo como “el más preparado para ser gobernador”. Massa lo desmiente, pensando más en una “revancha” nacional ante la crisis de la ultraderecha.

Grabois, crisis de gobernabilidad y una ambulancia que gira a derecha

La diáspora pejotista tiene otra expresión en Juan Grabois, el primero en lanzar su candidatura para 2027 y su propuesta de una “gran interna abierta”, más como una ambulancia con luces rojas, pero que gira siempre a derecha. Es que para esa interna se anotó junto a Kicillof y “Wado” de Pedro, quien firmó la entrega del agua a Mekorot, empresa sionista denunciada por la ONU por apartheid en el acceso al agua en Palestina.

También anotó a sapos como Massa, a gobernadores del ajuste como Uñac (San Juan) o Llaryora de Córdoba, a Pichetto -el ex candidato a vice de Macri- quien le propuso a CFK armar “un frente democrático, capitalista y productivo”. Es decir, sin romper los marcos del capitalismo semicolonial y dependiente del país. También incluye a un Guillermo Moreno, que quiere sumar a Victoria Villarruel, la defensora de genocidas. Y mencionó a Myriam Bregman: “Si quiere venir a una coalición nuestra”. Aunque lo dice porque la izquierda crece y resulta un problema para el peronismo, que apela siempre al supuesto “mal menor”.

Según Grabois hay que apurarse porque puede haber una “crisis de gobernabilidad”, pero su propuesta es un rejunte en el PJ, sin balance de las experiencias fracasadas. Una rosca que cae mal, al tratarse solo de “volver” a cualquier precio. Esa fórmula ya se probó con el Frente de Todos, reeditarla con muchos de los mismos protagonistas e incluso con quienes colaboran con Milei, solo llevará a otra estafa y frustración de la necesidad de cambio del pueblo trabajador.

Por último, otro aspecto crítico del PJ es su influencia en los sindicatos, al frenar el conflicto. La CGT y las conducciones gremiales alineadas con el peronismo se niegan a un plan de lucha, lanzan paros aislados, sin continuidad ni contundencia. Y ante el 1° de Mayo, llaman a una marcha el 30 con “una celebración religiosa conmemorando al papa Francisco”. Dejan avanzar el ajuste mientras el PJ “acumula” como recambio electoral.

La izquierda, el 1° de mayo y un desafío inédito

El desgaste de Milei y la crisis del PJ generan más espacio hacia la izquierda. Abren una gran oportunidad: las encuestas muestran un crecimiento del Frente de Izquierda Unidad, que supera el 10% de intención de voto, y mayor imagen de dirigentes como Bregman, entre los principales. Incluso aparece en el debate mediático la necesidad y oportunidad de una alternativa de izquierda con proyección de poder.

Pero para eso es necesario postularse y plantear una estrategia política a la altura de la situación abierta. Lamentablemente, lo que llama la atención a muchos es que dirigentes del PTS como Bregman o Christian Castillo pongan reparos a la sola hipótesis de un éxito electoral que pudiera abrir las puertas a un gobierno de la izquierda.

Alertan con que no habría condiciones para sostenerse, que faltaría un alto grado de movilización y organismos de doble poder. Lo que es un planteo lícito en el terreno del análisis y el debate de la vanguardia, lo transforma en un justificatorio para no salir a disputar en serio y hacer una gran convocatoria a los simpatizantes de izquierda y a quienes buscan una alternativa a la vuelta al pasado con las variantes del PJ.

Castillo abrió esta polémica al responder en una entrevista sobre si la izquierda podría ganar en 2027: “Hay compañeros que se ilusionan. Suponete que se da, suponete ese improbable y ganamos… Si no tenés a los trabajadores movilizados, con organismos de coordinación, olvidate. No podés hacer prácticamente nada. Ganás una elección, incluso te dejan asumir, pero después toda la institucionalidad burguesa te impide tomar ninguna transformación” (La Izquierda Diario, 31/3).

En igual sentido responde Bregman cuando le preguntan cómo sería una Argentina gobernada por la izquierda: “Lo primero que me planteo cuando me dicen eso es que ganar el gobierno no es tener el poder”. Y que “sacarle a los ricos no es fácil, tocar grandes intereses no es fácil”, alerta (La Izquierda Diario, 16/4). A esto Castillo agrega que para ser de derecha no hace falta, pero acá necesitás fuerza organizada, militancia. Por eso invitamos a la militancia en nuestro partido, el PTS”.
Mientras insisten con “el reconocimiento a Bregman y al PTS”, cuando el desafío y reconocimiento es al FITU de conjunto. Lo dicen al cortarse solos con su acto del 1° de Mayo, al servicio de “transformar ese reconocimiento en una fuerza política capaz de construir un poder de la clase trabajadora” (La Izquierda Diario, 8/4). Es decir, la autoconstrucción del PTS como salida.

Nos parece que esa vehemencia en las prevenciones y el enfoque dado al debate no es el correcto. No se trata de si estamos ante una crisis revolucionaria y un camino insurreccional inminente. Sí de postularse y ver qué transmitimos a la vanguardia y a los sectores de masas que “se ilusionan” con la posibilidad de avanzar. Y en eso, explicar que la cosa no está madura para disputar gobierno, suena más desmovilizador que certero.

Avanzar en una alternativa con vocación de poder

Desde el MST en el FIT Unidad sostenemos que es momento de avanzar en la construcción de una alternativa con vocación de poder. Por eso marcamos como un gran error político que el PTS priorice su propio desarrollo, en vez de colocar ese mayor reconocimiento a Bregman al servicio de postular una alternativa de conjunto, sumándose a la construcción de un gran acto el 1° de Mayo del Frente de Izquierda Unidad en la Plaza de Mayo y demás plazas del país, como haremos la mayoría de las fuerzas del FIT-U.

Creemos que es tiempo de abrir el frente, impulsar asambleas y un congreso abierto que permita organizar a decenas de miles de activistas, a la izquierda social, sectores independientes, luchadores ambientales, mujeres y la diversidad, intelectuales, profesionales. Para avanzar a un gran partido unificado de la izquierda, con el programa de transformaciones anticapitalistas y socialistas del FIT-U.

Se trata de combinar la lucha con una perspectiva política hacia un gobierno de trabajadores que adopte medidas transicionales, apoyados en la movilización social. Por eso venimos planteando al PTS y a las demás fuerzas que el FITU debe ser más que un mero frente electoral y actuar de forma unificada en los conflictos, los frentes de trabajadores, sociales o estudiantiles.

Ante la crisis de Milei y el agotamiento del peronismo, no hay lugar para medias tintas. La salida es animarse a construir algo nuevo junto a la izquierda. La oportunidad está abierta y debemos postularnos con audacia y determinación.
A quienes enfrentan el ajuste y descreen de las recetas fracasadas, les decimos que hay otro camino: una izquierda que no solo resista y sume legisladores, sino que se prepare para gobernar. A ese desafío invitamos a sumarse, junto al MST este 1° de Mayo.

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