Causa LIBRA. Se encuentran borradores de un “acuerdo confidencial” entre Milei y Davis 

La investigación judicial dio un giro inquietante esta semana: magistrados federales anunciaron el hallazgo de borradores de un supuesto “acuerdo confidencial” entre el presidente Javier Milei y el empresario estadounidense Jared Davis. 

Un problema sin cicatrizar 

El documento, hasta ahora desconocido para la ciudadanía, habría sido redactado fuera de los mecanismos institucionales formales, y apunta a consolidar un vínculo estratégico entre el Estado argentino y intereses privados internacionales.

Se trataría de versiones preliminares de un contrato que buscaba definir roles, beneficios y compensaciones para Davis, quien fue señalado por la defensa del gobierno como interlocutor clave en el proyecto LIBRA. Hasta ahora, ese papel se manejaba con escasa transparencia, en un clima de secretismo que ha encendido las alarmas de sectores políticos, organizaciones sociales y académicas.

Este episodio no hace más que confirmar lo que veníamos denunciando: un patrón de acuerdos opacos entre el Poder Ejecutivo y operadores económicos sin control parlamentario ni participación pública. La “confidencialidad” atribuida al borrador, refleja no solo un desprecio por las instituciones democráticas, sino también un intento deliberado de evitar la fiscalización y la transparencia.

El proyecto LIBRA, recordemos, fue impulsado por el gobierno como una iniciativa estratégica que influye en sectores clave de la economía nacional. Sin embargo, desde el inicio se vio la falta de debates públicos y el escaso acceso a información oficial. Con los nuevos documentos en manos de la Justicia, crece el reclamo de rendición de cuentas.

El fiscal del caso señaló que los borradores hallados —algunos con cláusulas claramente beneficiosas para la contraparte— plantean preguntas urgentes sobre la legalidad y legitimidad de las negociaciones, así como sobre los posibles compromisos futuros que el Estado argentino estaría obligado a asumir sin participación democrática.

Mientras tanto, desde el oficialismo han intentado minimizar el impacto, calificando los documentos como simples versiones preliminares que aún no constituyen un acuerdo formal ni vinculante. Sin embargo, esta explicación difícilmente calme la creciente inquietud social y política sobre la forma en que se definieron y se siguen definiendo temas estratégicos para el país.

La cuestión de fondo, es quién decide el futuro del país y bajo qué reglas. El hallazgo de estos borradores —y el secretismo con el que aparentemente se gestionaron— vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de más transparencia, más participación ciudadana y mayor control democrático sobre las decisiones de Estado.
Como hemos señalado, es necesario que una comisión independiente sin lazos con el poder, pueda investigar hasta el final dando con los responsables de esta estafa para que sean castigados judicialmente.

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