La salida de tres legisladores profundiza la crisis interna del peronismo en el Senado y deja al bloque del Partido Justicialista con su menor representación desde 1983. La fractura reconfigura el mapa parlamentario y fortalece la posición del oficialismo de Javier Milei en votaciones clave.
Nueva fragmentación
El Partido Justicialista (PJ) enfrenta una crisis política de gran magnitud en el Senado de la Nación, luego de que tres de sus senadores decidieran abandonar el interbloque peronista, dejando a la principal fuerza opositora con la representación más baja en la Cámara Alta desde la recuperación democrática en 1983.
Los legisladores Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán) y Guillermo Andrada (Catamarca) —que integraban el bloque Convicción Federal dentro del interbloque liderado por José Mayans— oficializaron su salida y formarán un espacio propio fuera de la bancada del PJ.
Con esta fractura, el peronismo queda reducido a 25 senadores, un número crítico que marca un retroceso histórico en su presencia en la Cámara Alta. Aunque todavía evita que el oficialismo alcance los dos tercios necesarios para aprobar ciertos proyectos de ley de manera automática, La Libertad Avanza y sus aliados se acercan peligrosamente a esa mayoría especial, consolidando una nueva correlación de fuerzas legislativas.
La ruptura se da en un contexto de tensiones internas que se habían acentuado tras el reciente debate por la reforma laboral, así como por divergencias entre sectores del peronismo ligados a gobernadores provinciales y la conducción nacional del partido. Estos legisladores, cercanos a mandatarios con diálogo fluido con el Poder Ejecutivo, reclamaron mayor autonomía y criticaron a la conducción por falta de unidad y por la manera en que se gestionan las posiciones políticas en el Senado.
El movimiento se cristaliza justo antes de la Sesión Preparatoria del Senado, donde se elegirán autoridades para el año legislativo que comienza, y podría tener impacto inmediato en la agenda parlamentaria, incluidas votaciones clave sobre proyectos impulsados por el Gobierno.
En síntesis, la salida de estos tres senadores no solo representa un golpe simbólico y numérico para el PJ, sino que también pone en evidencia la fractura interna del peronismo, su pérdida de liderazgo histórico en la Cámara Alta y el reacomodamiento de fuerzas que podría marcar el rumbo de la política argentina en 2026.
Este hecho vuelve a demostrar como fallida la estrategia del peronismo de limitar el enfrentamiento a Milei a una dimensión electoral. Los propios diputados y senadores que fueron electos para oponerse a La Libertad Avanza, terminan dando quórum e incluso votando proyectos del gobierno. La batalla es ahora, en las calles y construyendo desde el plano político, una alternativa desde la izquierda, en clave anticapitalista, socialista y abierta a miles de trabajadores y jovenes que están decepcionados con el curso actual del peronismo, esa es la propuesta que tenemos desde el MST en el FITU.




