Mientras se desarrolla un fuerte paro nacional y movilizaciones en distintos puntos del país, la Cámara de Diputados se convierte hoy en el escenario de una pulseada decisiva: el Gobierno intenta avanzar con su reforma laboral, presentada como “modernización”, pero denunciada como un retroceso histórico en materia de derechos.
El clima en el recinto
El oficialismo convocó para este jueves a una sesión especial en la Cámara de Diputados para avanzar con la polémica reforma laboral que ya obtuvo media sanción en el Senado y profundiza la precarización del trabajo en Argentina. La medida llega acompañada de un paro general convocado por la CGT, que tiene una fuerte adhesión.
La Cámara de Diputados fue convocada para sesionar hoy a partir de las 14 horas, tras un dictamen de mayoría en comisión que habilita el tratamiento del proyecto de “modernización laboral”, como lo define el Gobierno. La convocatoria se dio después de que el oficialismo, para asegurar quórum con sus aliados, decidiera retirar el polémico artículo 44 sobre licencias por enfermedad, que había provocado rechazos incluso entre bloques afines. En rigor, esa modificación ahora obliga a que, si se aprueba con cambios, el proyecto deba volver al Senado para su ratificación. Los libertarios sueñan que, en caso de aprobarse en Diputados, puedan convocar a sesión en el Senado para el viernes 20 a las 10hs.
Desde el oficialismo de Javier Milei y sus socios parlamentarios (incluyendo PRO, UCR y otras bancadas provinciales), se presiona para sancionar la reforma sin mayores concesiones antes de la inauguración de sesiones ordinarias del Congreso el 1° de marzo. Según los textos oficiales, la iniciativa agilizaría mecanismos como el cálculo de indemnizaciones, el llamado “banco de horas” para compensar extras y descuentos de asambleas laborales, lo que significaría retrocesos significativos en derechos laborales.
La batalla central sería por el quórum. Por otro lado, otros bloques presentaron su propio dictamen: Unión por la Patria (29 firmas), Provincias Unidas (2 firmas), Coalición Cívica (1 firma) y el Frente de Izquierda (de rechazo).
Hacer activo un paro dominguero
Frente a esta embestida, la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó el paro general de 24 horas para hoy, en rechazo a un proyecto que debilita aún más la ya deteriorada posición de los trabajadores frente a empleadores y reduce la protección de derechos básicos. La medida es limitada, insuficiente y tardía, ya que ante semejante situación no convoca a movilizarse ni tampoco a la continuidad mediante un plan de lucha que enfrente tanto la reforma como todo el plan de hambre de Milei.

Sectores de la CTA, UOM y aceiteros si llaman a movilizarse al Congreso esta tarde. Lo mismo desde el Cabildo Abierto del Hospital Garrahan y otras coordinaciones que han anunciado movilizaciones y cortes previos a la concentración en el Congreso, denunciando que la huelga sin movilización anunciada por la conducción cegetista es insuficiente para enfrentar el conjunto del paquete laboral que impulsa el Gobierno.
No solo se reclama en contra de la reforma sino también a su experimentación en casos como el cierre de FATE y las amenazas de despidos y suspensiones en el Hospital Garrahan.
Desde la mañana se realizan acciones en distintos puntos del país, las diputadas electas del MST en el FITU, Cele Fierro, Ingrid Urrutia, acompañaron el corte en panamericana y Ana Paredes Landman, esta presente en Puente Pueyrredon.
Por otro lado, el gobierno con la ministra Monteoliva a la cabeza, dio indicios de un enorme operativo represivo para impedir que miles se movilicen contra la reforma.

Esta etapa del debate marca un nuevo capítulo de una ofensiva política que no solo busca abaratar costos laborales y flexibilizar condiciones, sino también reducir el poder de negociación colectiva y enterrar conquistas históricas. En ese marco, la jornada se perfila como un momento de choque entre una agenda oficial que prioriza la competitividad empresarial y una respuesta popular que denuncia un intento de socavar derechos fundamentales en nombre de una “modernización” que solo beneficia al capital y castiga a la clase trabajadora.

