No al cierre de FATE. Historias de una lucha por el trabajo

Son las 6:00 am, los trabajadores de FATE que iban a tomar turno después del paro de planta, el freno de la producción para la puesta a punto de las calderas, se encuentran con un cartel que les informa que la empresa está cerrada. Más de 920 trabajadores se quedan sin su frente principal de ingresos.

FATE es una empresa productora de neumáticos que lleva más de 80 años en el país. La fábrica es una de las más grandes del sector, primera auspiciante al mismo tiempo de Boca y River en la década del 80.

La pelea en primera persona

Claudio Mora —, Manu,  como lo conocen todos—, fue de los que estuvo desde el primer momento. Entró a la fábrica, la ocupo pacíficamente y se subió a los techos junto con un grupo de compañeros para denunciar lo que estaba pasando cuando el gobierno de Kicillof, progresista en el discurso contra Milei, hizo lo que hace el presidente contra los trabajadores, reprimió a quienes desde un primer momento se plantaron contra esta medida de la patronal.

Mientras estaba en el predio de la fábrica en una entrevista en Crónica Manu dice: “el neumático cuesta 6 dólares de producción, la empresa lo vende a 15 y nos paga salarios de un dólar a $800 cuando está $1500 ¿Dónde tienen pérdida?”

Pedro, operario del sector calderas, lleva 17 años en la empresa, tiene 60. Le ha dedicado casi un tercio de su vida a la fabricación de neumáticos. Tras enterarse del cierre fue de inmediato a la planta a apoyar a sus compañeros acuartelados. Momentos después le llegaría el telegrama de despido.

Pedro, trabajador de FATE.

Francisco tiene 63 años, su esposa es discapacitada y desde 2024, como a todos los trabajadores de FATE, no le aumentan el sueldo. El estrés producto de la situación le ha agravado un problema en el corazón.

Francisco, trabajador de FATE.

“Este sistema es maligno, yo no sé mucho de esto pero si se de las escrituras y como nos cuentan la justicia del hombre es pecadora porque se vende por monedas como acá”, afirma con total certeza.

Un dueño flexibilizador

El calor es agobiante, después de días de temperaturas rondando los 20 grados, el clima decidió encenderse como la bronca de los trabajadores del neumático frente a esta patronal. Frente a una acción política de la empresa porque entienden que Javier Madanes Quintanilla, dueño de ALUAR, no tiene problemas económicos sino que busca cerrar un negocio con el gobierno que lo beneficie y sacarse de encima a los trabajadores en el camino.

Con la reforma laboral en camino, lo que busca es acelerar el proceso de quita de derechos para sus trabajadores.

Los trabajadores cuentan que la salida de compañeros por goteo estos años fue brutal, gracias a la paritaria congelada y los retiros voluntarios lograron reducir la planta a la mitad, sobre exigiendo a quienes se quedaban y no reponiendo ni un puesto.

La unidad en la diversidad para ganar

Los trabajadores sabían que necesitaban y desde el primer momento llamaron a rodar de solidaridad la lucha. La calle se empezó a llenar de trabajadores, estudiantes, agrupaciones, sindicatos y partidos que hicieron suya la lucha de FATE.

En el marco de esa solidaridad, el gobierno de la provincia y Nación, dictaron conciliación obligatoria.

Conscientes de las prácticas de la empresa, los trabajadores exigen que se les permita encender las máquinas y volver a producir, como única garantía de que la conciliación obligatoria sea efectiva. En ese contexto empieza a tomar forma una propuesta: si la empresa se niega a continuar, que habilite a los trabajadores a asumir el control de la fábrica. Reclaman que la gestión quede en manos de quienes la sostienen y exigen a los gobiernos provincial y municipal la compra obligatoria de cubiertas a FATE para los vehículos oficiales.

Manu nos comenta mientras charlamos: “Fuimos esenciales en la pandemia, no vamos a permitir que nos traten como descartables ahora”.

La lucha por su victoria es la lucha por el triunfo de todos los obreros que estamos con nuestro futuro pendiendo de un hilo frente a la reforma laboral esclavista.

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