El mandatario argentino vuelve a alinearse con Washington y participa de un organismo impulsado por Trump, cuestionado por su sesgo político y su escasa legitimidad internacional.
Alineamiento externo mientras avanza el ajuste interno
El presidente argentino Javier Milei viajará nuevamente este jueves a Estados Unidos para participar en Washington de la cumbre inaugural del Board of Peace, una iniciativa promovida por Donald Trump que busca intervenir en conflictos internacionales por fuera de los mecanismos tradicionales de la diplomacia multilateral.
El viaje, que se suma a una extensa serie de visitas del mandatario al país norteamericano desde su asunción, refuerza una política exterior caracterizada por el alineamiento incondicional con la administración republicana. La decisión se produce en paralelo a un contexto nacional marcado por el ajuste económico, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de la conflictividad social.
Un organismo made in USA
El llamado “Consejo de Paz” fue presentado por Trump como una alternativa a organismos internacionales como la ONU. Sin embargo, la iniciativa no cuenta con el respaldo de gran parte de la comunidad internacional, incluyendo potencias relevantes y países de América Latina, lo que pone en cuestión su legitimidad y sus verdaderos objetivos.
Más que una herramienta neutral de mediación, el organismo es interpretado por analistas como parte de una estrategia para reforzar la influencia política estadounidense en regiones en conflicto, consolidando alianzas con gobiernos ideológica mente afines. En ese marco, la participación de Argentina confirma su reposicionamiento dentro del bloque de países alineados con Washington.
Política exterior subordinada y prioridades en debate
El nuevo viaje presidencial también reabre interrogantes sobre las prioridades del Gobierno. Mientras se profundizan los recortes en áreas sensibles como salud, educación y asistencia social, la agenda internacional de Milei aparece concentrada en fortalecer vínculos con sectores del poder político y económico estadounidense.
Lejos de una política exterior autónoma o centrada en la integración regional, la estrategia del Gobierno apunta a consolidar una alianza ideológica con el liderazgo conservador global. En ese esquema, Argentina pasa de reivindicar históricamente el multilateralismo a ocupar un rol subordinado dentro de un nuevo eje político internacional encabezado por Trump.

