Bullrich. El gobierno se prepara para tratar la reforma laboral 


La senadora oficialista, Patricia Bullrich presentó algunos de los cambios más importantes que sufrió el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno,cediendo al pedido de gobernadores, gremios y bancos, para poder conseguir los votos para su aprobación. La iniciativa oficialista, que sus impulsores llaman “modernización”, no mejora derechos laborales sino que profundiza la precarización y debilita la negociación colectiva.

Sellando pactos

La presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, adelantó que presentará los contenidos del proyecto de reforma laboral que el oficialismo pretende someter a debate en esa cámara. En la conferencia Bullrich sostuvo:

“Hoy venimos a anunciar que un gran bloque de partidos y provincias hemos logrado un acuerdo para tratar, mañana, la primera ley laboral en democracia”

Mientras el Gobierno intensifica las negociaciones con bloques legislativos para asegurar los apoyos necesarios antes de la sesión extraordinaria convocada para el 11 de febrero

Entre las modificaciones del gobierno, Bullrich anunció públicamente que se retiró el capítulo sobre ganancias del texto final para destrabar las reticencias de mandatarios provinciales, que habían advertido que su inclusión podía afectar la coparticipación y la recaudación fiscal de sus distritos.

¿Modernización o ajuste disfrazado?

Las declaraciones de Bullrich reflejan una fuerza política que avanza pese al rechazo genuino de los trabajadores. La iniciativa incluye cambios profundos en materias como ultraactividad de convenios, indemnizaciones, régimen de vacaciones y modalidades de contratación, elementos que legalizan la precarización.

Bullrich y sus aliados sostienen que la reforma permitirá “generar empleo” y crear un marco más previsible para empleadores y trabajadores. Sin embargo, el proyecto acumula beneficios para el capital y castiga derechos laborales históricos, profundizando la vulnerabilidad de las y los trabajadores en lugar de garantizar seguridad, estabilidad y mejores condiciones de vida.

La  “buena cantidad de votos” que ha fanfarroneando Bullrich acerca de la iniciativa que se negoció en despachos parlamentarios y con los gobernadores de forma clientelar y no con los trabajadores afectados por la ley, lo que profundiza la idea de que la llamada “modernización” es, en realidad, un proyecto de ajuste funcional a intereses empresariales y financieros.

A poco de la sesión en el Senado, la tensión crece. Sectores sindicales y de la izquierda que se reunieron en el Cabildo Abierto en el Hospital Garrahan llaman a movilizarse desde el hospital hasta Congreso para enfrentar esta reforma esclavista de Milei t para denunciar las amenazas de despidos y suspensiones a trabajadores del hospital.  

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