El agua es un bien común imprescindible para la vida. Sin embargo, en un sistema que mercantiliza todo, también el agua entra en la bolsa de valores del saqueo. La disputa por este recurso estratégico ya no es una abstracción: se traduce en desalojos, militarización, criminalización y ecocidios. La pregunta se vuelve cada vez más nítida: son ellos o nosotros. Hoy, Neuquén está en el centro de esa disputa.
Una farsa de principio a fin
El jueves 5 se realizó en Añelo, a 100 kilómetros de la capital neuquina, una supuesta audiencia pública para habilitar 56 nuevos pozos de fracking en el proyecto “La Angostura Norte II” a orillas del Mari Menuco y Los Barreales, las principales fuentes de agua dulce de la Patagonia.
Desde la campaña Salvemos el Mari Menuco nos hicimos presentes para denunciar esta técnica contaminante y defender el agua. Pero lo que ocurrió allí no fue una audiencia pública: fue un simulacro cuidadosamente montado.
- La convocatoria fue tardía.
- El Estudio de Impacto Ambiental se presentó fuera de término.
- Hubo modificaciones sin explicación.
- La información difundida estaba incompleta.
Al llegar al hotel donde se desarrollaba el evento nos encontramos con un doble vallado y un importante operativo policial que impedía el ingreso. A quienes estábamos inscriptos como oradores —integrantes del Observatorio Petrolero Sur, del Observatorio de Sismicidad Inducida, abogados ambientalistas, diputados del FIT-U y quien escribe en representación de la Red Ecosocialista y el MST en el Frente de Izquierda— se nos negó el acceso. La prensa tampoco podía entrar.
Adentro, representantes de YPF y quienes elaboraron el estudio de impacto ambiental exponían ante un auditorio prácticamente cerrado. Una audiencia pública sin público. Una audiencia para legitimar una decisión ya tomada.
Gracias a la presión, finalmente apareció el listado de oradores. Allí surgió otra irregularidad: los expositores de YPF figuraban inscriptos bajo la misma letra y con el 90% de los datos faltantes. Las ilegalidades no eran detalles administrativos; eran el método.
Tras casi dos horas de insistencia, realizamos un acto denunciando el escándalo, exigiendo la nulidad de la audiencia y anunciando su impugnación judicial.
Ellos, de traje y corbata, listos para la fiesta del saqueo. Nosotros, defendiendo el agua.

No es un hecho aislado: es un método
Lo ocurrido en Neuquén no es una excepción. Es el procedimiento que se viene repitiendo en toda la Argentina: simulacros de participación ciudadana para legitimar proyectos extractivos ya definidos:
- ocurrió en Río Negro para habilitar el oleoducto en Punta Colorada y avanzar sobre el Golfo San Matías,
- ocurrió con el dragado y la mal llamada “hidrovía”,
- ocurrió en Mendoza con el proyecto minero San Jorge,
- ocurrió con la exploración offshore en el Mar Argentino.
Audiencias cerradas. Estudios incompletos. Censura a científicos independientes. Participación restringida. Decisiones tomadas de antemano. La democracia ambiental convertida en escenografía.

¿Y las comunidades?
En la “neuquinidad” que reivindica el gobernador Rolando Figueroa no hay lugar para quienes habitan ancestralmente el territorio.
La concesión vulnera el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional y la ley provincial 3401, que establece la consulta previa, libre e informada a las comunidades indígenas. No hubo consulta a la comunidad Kaxipayiñ, que vive y cuida los márgenes del Mari Menuco y Los Barreales.
Mientras intentábamos ingresar a la audiencia, integrantes de la Lof Campo Maripe defendían su territorio ante el avance de una cantera avalada por el municipio y la provincia.
La persecución y criminalización del pueblo mapuche no es solo patrimonio del gobierno nacional. También los gobiernos provinciales la ejecutan.
En esta lucha fueron centrales las comunidades nucleadas en la Confederación Mapuche de Neuquén: la Lof Campo Maripe, enfrentando desalojos y el avance extractivo; Paicil Antriao, resistiendo el negocio inmobiliario en Villa La Angostura; y la Lof Kaxipayiñ, defendiendo las costas del Mari Menuco. Son quienes primero ponen el cuerpo cuando el territorio es amenazado.

Más pozos, más riesgos
El proyecto La Angostura Norte II continúa la expansión de La Angostura Sur I y II. El Estudio de Impacto Ambiental fragmenta el análisis y evalúa cada zona por separado, evitando medir los impactos acumulativos.
Como si los límites dibujados en un mapa existieran en la naturaleza. Como si los acuíferos respetaran fronteras administrativas. Esto se trata de una provocación técnica y política.
El hilo conductor: el agua
Si algo une las luchas actuales en Argentina es la defensa del agua. La defensa de la Ley de Glaciares. La resistencia en la Puna contra la megaminería de litio. La pelea en Mendoza contra San Jorge. La defensa del Golfo San Matías. El rechazo a la injerencia de Mekorot en la gestión del agua.
Un mundo en disputa por los bienes comunes, un planeta en tensión por el control del agua, los minerales y el petróleo.
En ese escenario, el gobierno de Javier Milei profundiza la extranjerización y acelera la entrega de territorios estratégicos. No es una casualidad. Es un modelo.
El mismo día en que en Añelo se blindaba un hotel para aprobar más fracking, en Río Negro la Columna Juana Azurduy marchaba hacia Lago Escondido, un lago público apropiado de hecho por el magnate británico Joe Lewis, con acceso restringido pese a los fallos judiciales que ordenan garantizar el paso.
Dos escenas simultáneas. En un lugar, el Estado vallando una audiencia para proteger a las petroleras. En otro, fuerzas de seguridad custodiando la propiedad de un millonario extranjero sobre un lago que debería ser de todos. El patrón es el mismo: el agua como botín.
Agua para los pueblos, no para los negocios
Lo que está en juego en el Mari Menuco no es solo un lago. Es la posibilidad de decidir cómo queremos vivir. Es definir si el agua será un derecho o una mercancía. Si los territorios estarán al servicio de una minoría petrolera o de quienes los habitan.
La audiencia fue una farsa, pero la resistencia es real. El agua no se negocia.

