Milei. Baila en Mar del Plata mientras el país arde

Mientras el salario mínimo no alcanza ni para cubrir quince días de la canasta básica, los jubilados son reprimidos en las calles y la Patagonia se quema sin respuestas del Estado, Javier Milei eligió la Costa Atlántica para montar un show político. Entre festivales de ultraderecha, peleas con empresarios y trolls en redes, el gobierno profundiza el ajuste y la crueldad social, al mismo tiempo que evade las urgencias reales de las mayorías sociales.

Show político en una ciudad golpeada

Javier Milei desembarcó en Mar del Plata para participar de un nuevo capítulo de la Derecha Fest, una puesta en escena que combina provocación, fanatismo digital y espectáculo, mientras la realidad económica de la ciudad —y del país— se deteriora. La gira presidencial se dio pese al malestar de operadores turísticos, que advierten una temporada floja, con consumo retraído y trabajadores precarizados, en un contexto donde la recesión sigue marcando el pulso de la economía real.

La postal no fue casual: un presidente que gobierna desde el show y la confrontación, mientras la vida cotidiana de millones se vuelve cada vez más difícil. En Mar del Plata, Milei volvió a priorizar la escena libertaria antes que dar respuestas concretas a quienes no llegan a fin de mes.

Economía en caída libre y salarios de miseria

Los números desmienten cualquier relato de “recuperación”. Según datos oficiales, el salario mínimo vital y móvil apenas alcanzó en el último año para cubrir una quincena de la canasta básica, consolidando un derrumbe histórico del poder adquisitivo. Para jubilados y jubiladas, la situación es aún más dramática: haberes licuados, recortes en medicamentos y una política de ajuste que los empuja a la indigencia.

Lejos de atender esta emergencia social, el gobierno respondió nuevamente con represión a la protesta de jubilados, que salieron a las calles a reclamar por ingresos dignos. La escena se repite: ajuste para abajo, palos para quienes reclaman, y privilegios intactos para los sectores concentrados.

La pelea con Rocca y la farsa “anticasta”

En ese mismo escenario, Milei volvió a cargar contra Paolo Rocca, uno de los principales exponentes del gran capital argentino. El cruce, lejos de representar una ruptura real con el poder económico, funciona como una puesta discursiva que no altera en lo más mínimo el rumbo de fondo: beneficios para las grandes empresas, entrega de recursos estratégicos y reformas a medida del capital.

La supuesta guerra contra “la casta” se diluye cuando el ajuste recae sobre trabajadores, jubilados y sectores populares, mientras los grandes grupos económicos siguen marcando la agenda estructural del país.

El país que arde: incendios y abandono

Mientras Milei baila y canta en escenarios, la Patagonia arde. Los incendios en el sur avanzan sin control, con brigadistas desbordados y comunidades enteras amenazadas. La respuesta estatal ha sido tardía, insuficiente o directamente inexistente. El ajuste también llegó a la política ambiental y de prevención de catástrofes, dejando al descubierto las consecuencias de un modelo que desprecia lo público y prioriza el recorte fiscal por sobre la vida.

Una postal de época

La imagen que deja el gobierno es clara: festival para los propios, ajuste para las mayorías. Un presidente que elige el show mientras el salario se pulveriza, los jubilados son reprimidos y los incendios consumen territorios enteros. No se trata de errores aislados, sino de un proyecto político que gobierna para pocos y administra la crueldad como método.

El contraste no podría ser más brutal: show y espectáculo arriba; hambre, precarización y represión abajo. En esa grieta se juega hoy el presente y el futuro de millones que no tienen escenario, pero sí razones de sobra para salir a luchar.Ante la inminencia del tratamiento de la reforma laboral, el Cabildo Abierto convocado en el Garrahan este 4 de febrero es un espacio necesario para organizar de forma diversa y unitaria la lucha que hace falta.

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