El escenario político nacional ingresa en un tiempo clave, en particular porque se trata en el Senado la reforma laboral esclavista y la ley de glaciares, más un paquetazo de proyectos reaccionarios. Milei llega mejor, luego del resultado electoral que le permitió mostrarse como el supuesto “garante” para avanzar con las “reformas estructurales” pendientes.
Con el respaldo de los grandes grupos, la banca, el FMI y el imperialismo, Milei busca hacer pasar un paquetazo: además de la reforma laboral y la ley de glaciares, quieren sumar contrarreformas en lo penal, jubilatoria y tributaria. Y bancar el nefasto DNU 941 de inteligencia, que violenta las libertades democráticas, en una línea vigilante y persecutoria.
El 10 de febrero aparece como fecha clave. No se trata de proyectos aislados, sino de un plan integral de ofensiva patronal y colonial para consagrar un modelo de país para ricos, donde las mayorías trabajadoras queden condenadas a la precarización permanente, sin derechos.
A nivel internacional, la agresión de Trump a Venezuela y sus amenazas a otros países refuerzan a los gobiernos de ultraderecha. Milei se siente parte de esa cruzada contra los pueblos y se envalentona para profundizar su ajuste, entrega y represión. Desde el MST, como parte del Frente de Izquierda Unidad, rechazamos la agresión y cualquier transición digitada por EEUU y llamamos a enfrentar estos avances con la movilización y un paro continental, como propusiera Pérez Esquivel.
País hipotecado al FMI y los fondos buitres
Si bien Milei se alinea con Trump, no avanza sin problemas. Viene de sufrir retrocesos parlamentarios en diciembre que dejaron un sabor amargo en la Casa Rosada. Hay pases de factura, acuerdos incumplidos a los gobernadores, y una interna feroz en el “triángulo de hierro” que maneja el país. La postergación de la contrarreforma laboral para febrero expresa esa crisis en las alturas. Milei no la tiene fácil, aunque existe acuerdo burgués para avanzar.
El contexto económico es complejo y no “derrama”. El riesgo país no baja y Argentina tiene vencimientos por casi 20.000 millones de dólares este año. Milei y Caputo gobiernan para los acreedores: al pagar deuda con más deuda y rematar activos estratégicos.
El 9 de enero pagaron U$S 4.218 millones a los bonistas buitres, equivalentes a más de 6 billones de pesos. Con eso podrían construirse 90.000 viviendas populares y generar 450.000 puestos de trabajo genuino, duplicando la destrucción de empleo en estos años de gobierno. Son dos municipios bonaerenses enteros, como Ituzaingó y Ensenada, que podrían levantarse desde cero con esa plata que se va por la cloaca de la usura internacional. Y en febrero pagarán U$S 839 millones al FMI, que equivalen a otras 17.000 viviendas y 85.000 puestos de trabajo que se fugan por la estafa de la deuda “eterna”.
Eso mientras las reservas del Central siguen detrás de lo que exige el FMI, la recaudación se contrae y las provincias ven asfixiadas sus cuentas. En diciembre la recaudación real fue la más baja de los últimos 15 años. El IVA, siendo el impuesto más regresivo y a la vez indicador del consumo, cayó más de 7%.
La industria y la construcción no encuentran piso: la actividad industrial cayó casi 9%, con cinco meses de retroceso. Mientras el consumo se hunde: las ventas minoristas cayeron más de 5% interanual en diciembre. La inflación volvió a subir a casi el 3% y las canastas de pobreza e indigencia saltan al 4.1%, las tarifas y el transporte se disparan y los alquileres son impagables. Eso genera un fuerte malestar social, dispuesto a ganar la calle si se lo convoca.

Caída de los ingresos, precarización, despidos y cierres
Los salarios siguen por el piso: en el sector privado, cayeron en noviembre por tercer mes consecutivo. Estatales nacionales perdieron 33% de poder adquisitivo y en las provincias, finalizan 2025 con una pérdida real del 6,5%, sobre noviembre de 2023. A las jubilaciones las recortaron un 27% en términos reales y los planes sociales llevan años congelados, cuando 1 de cada 3 argentinos es pobre. En ese contexto Milei premió a su casta de ministros y funcionarios con un 90% de aumento, esos mismos que piden “sacrificios” al pueblo.
Además, las familias se endeudan para sobrevivir: la morosidad se triplicó en un año. La deuda en el crédito al consumo de los hogares escaló a niveles no vistos en más de una década: desde diciembre de 2023, aumentó 147%.
En ese marco, la ola de despidos y cierres no se detiene, producto de dos años de motosierra, de reforma laboral con el DNU 70/23 -declarado inconstitucional por la Justicia del Trabajo-, y la Ley Bases con el verso de la “modernización”. Más una apertura que lleva al industricidio con el cuento de la “competencia”. Así, diciembre y enero dejaron otro tendal de cierres y trabajadores en la calle. Desde que asumió Milei cerraron 21.046 empresas y 270.852 asalariados formales perdieron su trabajo, con lo que ¡cierran 30 empresas al día, más de una por hora, y 371 personas pierden su trabajo cada día!
Esto se agrava porque 9 de cada 10 empleos generados son precarios, al crecer solo el monotributismo, la informalidad y el cuentapropismo. Se consolida la “uberización” del mercado laboral y el fenómeno de trabajadores pobres: 7 de cada 10 ocupados no cubre la Canasta Básica.

Una reforma esclavista, ninguna “modernización”
Ese modelo quiere profundizar Milei con su reforma laboral, que implica la eliminación de las indemnizaciones, extensión de los períodos de prueba, contratos basura, más poder para las patronales, limitar el derecho de huelga, tener que pedir permiso para hacer asambleas y sufrir descuento por asistir, persecución al activismo sindical y legalización de la precarización.
No hay ninguna modernización, nos quieren retrotraer al siglo XIX. No van a generar trabajo genuino. No van a reducir la informalidad. Van a multiplicar el contrato precario, los salarios de miseria y la inestabilidad permanente.
Por eso es clave desmentir el relato oficial. No hay “derechos que sobran” ni “industria del juicio”, todo verso. Los derechos laborales existen porque se conquistaron con luchas históricas y siempre están bajo ataque. No es cierto que haya que resignarlos para tener trabajo. Lo que hay es un sistema capitalista en crisis que la quiere descargar en nuestras espaldas.
Hace 52 años: solo 8% de pobreza y apenas 10% de informalidad
Milei manda fruta con sus datos, es falso que haya “récord de puestos de trabajo” ya que el nivel de lo que llaman empleo, se mantiene constante en los últimos 4 años y solo un punto arriba del 2017, es decir, casi igual que hace 9 años. Pero la cosa es más grave si se compara con Alfonsín, que dejó su gobierno en plena hiperinflación en 1989: “por esos días, la desocupación alcanzó el 8,1% y el trabajo en negro rondaba el 32%” (Chequeado, 13/12/13).
Y como a Milei le gustan las comparaciones “históricas”, ahí la cosa se pone peor. Hace más de 50 años, en 1974, solo había 8% de pobreza, 10% de informalidad y 2.7% de desocupación (Chequeado, 22/10/15). Mientras esas cifras se cuadruplicaron hoy: la pobreza trepa al 31.6%, la informalidad saltó al 43.2% (ver gráfico) y la desocupación oficial –bastante cuestionada-, llega al 6,6%. Con la juventud como la que más sufre, con un 60% en la informalidad (El Economista, 7/10/25).
Luego de dos años de aplicar sus reformas antiobreras, Milei tiene el segundo peor registro de los últimos 51 años, ya que “los puestos de trabajo informales o ‘en negro’ y por cuenta propia siguieron en ascenso y ya representan el 50,6% de los puestos totales” (Clarín, 13/11). Con un nivel de informalidad solo superado por el estallido del 2001.
Lo mismo pasó en estas cinco décadas: cada intento de “reforma laboral” implicó más informalidad, desempleo y salarios más bajos. El supuesto “empleo formal” nunca existió, es solo un eslogan para que pase la quita de derechos. Los gobiernos militares, del PJ, la UCR, Alianza, el PRO y la ultraderecha, las impulsan en nombre de la “modernización”, la “productividad”, el “empleo formal” y apelando con hipocresía a las carencias de jóvenes “sin derechos ni estabilidad”, pero son consecuencia de las políticas que ellos aplican y no hicieron más que precarizar las condiciones de trabajo y facilitar los despidos.
Ninguna “reforma” capitalista generó trabajo genuino. Al contrario, incrementaron la informalidad, que saltó del 10% en 1974 al 21% en 1982 con la dictadura, hasta trepar con Milei al 43.2% (ver cuadro). Su proyecto es la fase más agresiva de esa ofensiva anti obrera y no habrá trabajo estable ni derechos, si no la enfrentamos con lucha y movilización, siguiendo el camino del Garrahan.

La necesidad de un paro y plan de lucha de la CGT y las CTA
La CGT y los gremios no alertan ni explican las consecuencias brutales de esta contrarreforma. Hablan de “dar la pelea en todos los ámbitos”, priorizando el Congreso y la Justicia, sin poner fecha a un paro nacional activo ni a un plan de lucha. Dosifican el reclamo y apuestan a la negociación, en la que incluso Bullrich se muestra dispuesta.
La CGT se anotó como un triunfo la postergación del tratamiento para febrero, pero se necesitaba usar este tiempo para preparar una gran respuesta nacional. Ya se demostró que Milei no es invencible. La ley Ómnibus cayó con movilización, paro y presión en las calles. Se los puede volver a derrotar.
También lo demostró el Garrahan y otras luchas que son causa nacional como la universidad o discapacidad. Debemos exigir y poner en pie asambleas en cada gremio, reuniones de delegados y activistas, sacar mandatos de base, votar campañas de explicación masiva y exigir a las conducciones que convoquen a un paro nacional en cada gremio y a las Centrales, con un plan de lucha. Hay que organizar a los ocupados y desocupados, a la salud, los estatales, la docencia, a los precarizados, a la juventud y jubilados.

Crisis en las alturas, debilidad política y un PJ fragmentado
El gobierno tiene a su favor un PJ en crisis, derrotado, fracturado y en retroceso. Responsable de otra frustración por el desastre con Alberto, Massa y Cristina que le allanó el camino a la ultraderecha. Y cuando este gobierno estaba en la lona, el peronismo le aseguró una sobrevida y lo dejó recuperarse, al no enfrentarlo en las calles.
Pero también hay crisis en las alturas, peleas internas y disputas de poder, acuerdos que no se cumplen y gobernadores que pasan facturas. Eso abrió una ventana para postergar la reforma laboral. Aunque se puede volver a acomodar el tablero, con plata a cambio de votos, pese a que el gobierno no la tiene asegurada.
En un contexto donde el peronismo no convoca ni levanta ya sus banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica, solo lo hacemos desde la izquierda. Sus últimos gobiernos pasaron entre ajuste, FMI, corrupción y no afectar al poder económico, llevando al desastre social que habilitó a Milei.
No aparece como alternativa para millones, en la provincia de Buenos Aires el PJ descarga el ajuste en el pueblo trabajador, sin tocar a los ricos, los bonistas de la deuda ni a las 1.300 familias dueñas de un tercio de las tierras bonaerenses. Lo mismo pasa en La Rioja, Formosa, La Pampa o Tierra del Fuego y ni hablar de Córdoba, Catamarca o Tucumán.
Esto impacta en las bases obreras y populares del peronismo, donde crece la decepción y el alejamiento de honestos luchadores, a quienes convocamos por un cambio en serio. Porque el PJ ya no es alternativa ni de gobierno ni de oposición y hace falta una nueva alternativa, anticapitalista y socialista.
Otra salida desde la izquierda
En medio de este debate, desde el MST en el Frente de Izquierda Unidad, junto a Vilma Ripoll y las demás bancadas del FITU, presentamos en el Congreso un proyecto de Ley de Emergencia Laboral, para crear trabajo genuino con otra perspectiva:
- Prohibición de despidos y suspensiones
- Reducción de la jornada laboral a seis horas sin rebaja salarial. Reparto de las horas de trabajo, trabajar menos para trabajar todos.
- Plan de primer empleo joven sin precarización, con iguales derechos y salarios
- Plan nacional de obras públicas, vivienda y urbanización popular para generar 2 millones de puestos de trabajo genuino
- Aumento de salarios, jubilaciones y programas sociales al valor de la canasta familiar, con indexación automática por inflación
- Seguro universal al desempleo, igual a la canasta básica. Abrir la inscripción a los programas sociales y aumento del monto, hasta resolver la emergencia laboral
- 82% móvil real para jubilaciones y restituir los aportes patronales. Defensa de las Cajas y los regímenes particulares
- Pase a planta ya de precarizados y contratados
- Reconocimiento al que trabaja por aplicación como trabajadores y sus derechos por las empresas
- Democratización sindical, libertad plena de organización, y del derecho de huelga
- Impuestos extraordinarios a los grandes capitales, bancos y terratenientes para financiar estas medidas
- Suspensión del pago de la deuda para destinar esos recursos a la deuda social
Hay otra salida, al servicio de las mayorías sociales. Podemos imponerla con lucha y movilización, con el ejemplo del Garrahan.

Una alternativa política de la izquierda y los trabajadores
La crisis del peronismo abre un escenario de debate y reagrupamiento en sectores obreros, juveniles y populares que sueñan con otro país, uno que el PJ no quiere ni puede ofrecer. Para el Frente de Izquierda Unidad, que integramos desde el MST, esto plantea un desafío y una oportunidad estratégica: ser una opción real, con influencia de masas, que dispute el rumbo y el poder político.
Ante Milei y la crisis sin salida del PJ, la tarea es construir una alternativa política nueva de la izquierda y los trabajadores, que se plante ante el ajuste y la entrega, y convoque a quienes buscan una salida de fondo. Para organizar la bronca social y dar vuelta todo.
A poco de cumplirse los 50 años del golpe genocida del 24 de marzo de 1976, Milei pretende consagrar un régimen represivo, en una sociedad de privilegios para pocos y miseria para millones. No lo podemos permitir. El 24M puede transformarse en una enorme movilización nacional, amplia y unitaria en la diversidad, contra el gobierno que insiste en cambiar el régimen por uno más autoritario.
Preparemos ese rumbo. Con una gran movilización el 10 de febrero, exigiendo e impulsando un paro de la CGT y las CTA. Al ser parte del Cabildo Abierto del 4 de febrero en el Hospital Garrahan, junto a organizaciones gremiales, sociales, ambientales, estudiantiles, de DDHH, jubilados y políticas.
Para conformar una columna independiente planteando a las centrales la necesidad de paro activo y movilización. Con un programa que rechace las reformas de Milei, el Presupuesto 2026, el repudio a los 44 sumarios contra la dirección de la huelga triunfante del Garrahan, entre ellos nuestra compañera Norma Lezana y por la aplicación efectiva de las leyes de emergencia en Salud, Discapacidad y Universidad.
Más que nunca debemos ganar las calles de forma unitaria, hasta derrotar la reforma laboral y todo el régimen de Milei. A la ultraderecha se la puede derrotar. Ya lo demostramos. Sumate a esa pelea con el MST en el Frente de Izquierda Unidad.
Accede aquí al proyecto de Ley de Emergencia Laboral, MST FIT Unidad

