Podríamos comenzar esta nota con la frase “el año empezó con conflictos laborales de todo tipo”; lamentablemente, los conflictos ya vienen de años anteriores, despidos, cierre de fábricas y no se detiene. En el transporte, afectado mayormente por la quita de subsidios, el conflicto que sobresale es la línea 148 El Nuevo Halcón, administrada por el grupo MOQSA. Línea histórica que une Plaza Constitución con Florencio Varela – Solano – Quilmes.
Hoy 500 trabajadores se encuentran en peligro de perder su fuente de trabajo, y los vecinos de esos barrios, su transporte. La desidia empresarial, encabezada por la empresa MOQSA, quien concentra la administración de las líneas 159, 148, 500, 603, 219 y algunas más, hoy está llevando a la 148 al desastre. A los trabajadores ya les deben los viáticos, premios, aguinaldo y diciembre. Los compañeros denuncian y muestran cómo la patronal está vaciando y destruyendo la línea. El panorama es desolador: ni el Ministerio ni la Intendencia de Varela, donde se concentra la mayor cantidad de usuarios, ni nadie ha salido a dar una respuesta. La línea se encuentra totalmente parada y todos los intentos de gestionar una salida que traiga soluciones han partido siempre de la iniciativa de los trabajadores; quienes hoy se encuentran en el playón de la empresa, y son los mismos trabajadores que resisten con distintas acciones, con reclamos reiterados en la puerta de la MOQSA, pero hasta el momento todo sigue igual. Cuentan los trabajadores que el dinero que ingresa vía subsidios se ve absorbido por las distintas deudas de la empresa MOQSA. Saben ellos que la situación es difícil y que de alguna forma están sujetos a esperar que algún interesado ponga el dinero, no solo para deudas sino para hacer funcionar las unidades (reparaciones, repuestos, gasoil y demás), teniendo presente que hoy lo más importante es conservar la fuente de trabajo.
Una reflexión final de como esto pudiera ser distinto… ¿Por qué estar siempre sujetos a los privados? Queda demostrado que mientras las patronales se llenan los bolsillos y reciben subsidios multimillonarios, los trabajadores se convierten en descartables y soportan las pérdidas. El Estado, incluyendo a la gobernación de la provincia, atento a que el mayor trayecto del recorrido ocurre en la provincia, debería hacerse cargo de la empresa, poner el dinero para reparar el vaciamiento y, bajo control de trabajadores y usuarios, poner a funcionar la línea; que el dinero no pase por las manos de ningún privado. El propio intendente de Varela, Andrés Watson, no tiene más remedio que reconocer la catástrofe social que significa que los servicios públicos queden en manos de las empresas privadas. Declara la “emergencia de transporte público” …cambiando los recorridos de otras líneas y pagando privados, en vez de hacerse cargo, como Municipio, de gestionar una verdadera salida para la crisis de transporte.
¿Cómo se pudo haber evitado el sufrimiento de muchos trabajadores y vecinos? La respuesta: PARO GENERAL hasta derrotar el ajuste, cosa que no sucedió gracias a que la CGT viene durmiendo la siesta y al rol de las direcciones traidoras de los sindicatos. En este caso particular de la UTA, quien actuó a modo de garante empresario: a la llegada del subsidio, les anunciaba a los trabajadores que a medida que fueran cobrando se subieran a las unidades, cuando lo correcto es que hasta que no cobren todos los trabajadores, los bondis de las distintas líneas no andan. Contra todo esto los trabajadores seguirán resistiendo por sus puestos de trabajo y tendrá que ser victoria.
Desde el MST, integrante del FIT-U, seguiremos apoyando esta lucha.
Daniel Oscar Iaccarino – MST Florencio Varela en el FIT-U

