I. Un cierre de torneo que expuso el desgaste de la gestión “Chiqui Tapia”
La definición del campeonato argentino quedó envuelta en una polémica institucional, que parece ser la gota que rebasa el vaso. La AFA declaró campeón a Rosario Central de la liga por ser el club que más puntos sacó en la tabla anual. Nadie estaría en contra de esto, ya que Rosario Central fue el mejor club durante el año, el problema fue que se declaró campeón una vez terminado el campeonato, cambiando las reglas y regalando un título.
Así fue como un Jueves por la mañana en una oficina en Puerto Madero, se decidió al campeón del fútbol Argentino, en un contexto donde abundan errores arbitrarios, siempre para los mismos equipos, torneos poco competitivos y un deterioro evidente de la legitimidad institucional.
El conflicto escaló tras que Estudiantes de La Plata, hizo público que no fue una votación sino que fue una imposición por parte de la dirigencia.
La respuesta por parte de la AFA no se hizo esperar y obligó a estudiantes hacer una pasillo protocolar en el partido contra Rosario Central.
La indignación de los hinchas y seguidores del fútbol ya no daba para más, los jugadores de Estudiantes hicieron un pasillo de espaldas, con imágenes que rápidamente se hicieron virales. El apoyo y la simpatía a esta acción fue impresionante.
Horas después la situación se agravó: la AFA publicó una sanción disciplinaria contra Estudiantes, acusándolo de atentar contra “Boletín oficial”, con fecha de publicación en febrero.
Poco tiempo después se dio a conocer que dicho boletín fue hecho el día del partido entre estudiantes y central, horas después del “pasillo de espaldas”. La medida, lejos de calmar las aguas, reforzó la idea de un organismo que responde con castigos y autoritarismo al mínimo intento de mostrar disidencia al interior de la AFA.
II. La crisis de la AFA y el discurso del gobierno: intervenir para privatizar
Ante el escándalo, el gobierno nacional volvió a instalar la idea de intervenir la AFA, no con el propósito de democratizar el fútbol ni transparentar el manejo económico, sino con un objetivo claro: impulsar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
La crisis actual es utilizada como una oportunidad política. La operación es clara:
Amplificar el descrédito de la AFA.
Presentar la intervención como inevitable.
Instalar la privatización como solución.
No es la primera vez que el gobierno Milei intenta avanzar por este camino, lo intentó a penas comenzó su mandato con el DNU 70/2023 que habilitaba que los clubes sean SAD. Luego del repudio y las movilizaciones son unos de los puntos que no quedaron habilitados por la justicia. Unos meses después Estudiantes, intentó que ingresen 15 millones de privados por Forest Gillert, “spoiler” no terminó bien y con Estudiantes poniendo plata por las compras que hicieron.
El conflicto Central–Estudiantes, las sanciones discrecionales y el desgaste del oficialismo funcionan como justificación para avanzar sobre un negocio de miles de millones de dólares que involucra jugadores, derechos de TV, predios, sponsors y propiedad intelectual.
Los socios y los hinchas, ya dijimos que no queremos Sociedades Anónimas Deportivas, y lo volveremos hacer todas las veces que sean necesarios.
III. “Estar contra Tapia” no significa “estar a favor de las SAD”
Por parte de los defensores de Tapia, los seca-nucas (apodados asi en las redes), argumentan que ir contra Tapia es apoyar a Milei y caer en el juego a las SAD.
Pero son dos peleas distintas.
Tapia representa una estructura, verticalista, antidemocrática con funcionamientos burocráticos y mafiosos. Digno reflejo de cómo funcionan las burocracias sindicales del PJ, de donde salen varios dirigentes del fútbol, Tapia incluido.
Las SAD representan la entrega del patrimonio colectivo a empresarios.
Rechazar el autoritarismo de la AFA no obliga a elegir la privatización.
Es una trampa ideológica para que nunca aparezca una tercera opción.
La realidad es que los hinchas estamos cansados de los manejos del fútbol y de sus amiguismos políticos. Desde hace una década, el fútbol argentino es incapaz de sostener un formato de campeonato por más de dos años. Se favorece de manera desvergonzada a los clubes amigos del poder para evitar descensos o garantizar ascensos. Llegamos al punto de cancelar descensos en plena competencia e inventar nuevas copas cada temporada, hasta convertirnos en la única liga del mundo que reparte “nueve” títulos en un mismo año.
Tapia gobierna la AFA desde hace nueve años y nunca logró darle estabilidad al fútbol local. Lo único que sostuvo su gestión fueron los acuerdos con ciertos clubes y los éxitos de la Selección. Pero ni siquiera la Selección está exenta de problemas: se firman contratos millonarios para amistosos de bajo nivel deportivo —lo que hace que el equipo llegue mal preparado a los torneos importantes— cuyas ganancias tienen destinos poco transparentes. Mientras tanto, los premios del fútbol local son paupérrimos: el campeón brasileño recibe 14 millones de dólares; el campeón argentino, apenas medio millón.
IV. Los casos Barracas Central y Riestra: los ejemplos del doble discurso
Existen “SAD malas y SAD buenas” otro de los grandes malestares con la gestión Tapia son los equipos del poder, como Barracas Central, Riestra, podemos sumar a Sarmiento, Central Córdoba. Clubes que funcionan como empresas, aun siendo legalmente asociaciones civiles. Se administran con lógica de negocio, con padrinazgos políticos y con tratamientos preferenciales de la AFA.
Tanto Barracas como Riestra, tuvieron ascensos meteóricos, pasando 3 o 4 divisiones en menos de 5 años. Algo casi imposible sin ayudas arbitrales y económicas.
Pero ya en primera división donde destacan por ser clubes que no están preparados para la máxima categoría del fútbol, con estadios con capacidad para menos de 10mil personas, pocas convocatorias en los partidos, sin vender grandes jugadores y con muy pocos socios, menos de 5mil cada uno.
Nos queda una pregunta ¿Cómo mantienen salarios para un plantel profesional de primera división? ¿Cómo pueden comprar jugadores para tener un nivel competitivo ? y lo más burdo de todo, ¿Cómo es posible que hayan podido ampliar su estadio Barracas Central?.
Si Barracas Central y Riestra no son una SAD, funcionan como una.
En el caso de Barracas, todos los jugadores son prestados de otros clubes por presiones de Tapia con lo cual su plantel es compuesto por préstamos y casi sin pagar sueldos. En lo que su cancha respecta, sino es por un desvío de plata de la AFA no hay explicación por que no tiene ingreso, es más si quieres hacerte socio, no podes está cerrado el club para que los hinchas reales puedan ser parte de él.
El caso de Riestra es parecido, pero con el apoyo de una empresa muy evidente Speed, sin esa empresa un club sin socios e ingreso no se puede mantener en primera.
Estas experiencias muestran que las SAD ya están en nuestro fútbol, y quien las hizo avanzar son la gestión del PJ de Tapia.
V. El camino opuesto: democratizar desde abajo
Ni Tapia ni el gobierno están discutiendo la democratización del fútbol. Discuten quién lo controla.
La salida que necesitamos es otra, poner el fútbol en manos de quienes lo sostienen: hinchas, socios, jugadores y trabajadores del deporte.
Propuestas concretas:
✔ Democratización real de la AFA
Mandatos limitados.
Elecciones transparentes.
Representación de clubes de todas las categorías.
Publicación de actas, presupuestos y decisiones arbitrales incluyendo la publicación de los audios del var.
✔ Control social de arbitrajes y reglamentos
Observatorios con participación de socios e hinchas.
Auditorías externas sin dependencia política.
✔ Defensa irrestricta de las asociaciones civiles
Prohibición expresa de SAD.
Blindaje legal del patrimonio de los clubes.
✔ Participación real de socios e hinchas
Consultas vinculantes para decisiones estructurales.
Derecho a voz y voto para los trabajadores del fútbol.
El objetivo no es cambiar de dueño.
Es que el fútbol deje de tener dueños.
VI. ¡la batalla por el futbol nuestro!
La crisis desatada por la consagración de Central, el conflicto con Estudiantes y las sanciones de la AFA es apenas el síntoma visible de un problema más profundo: el fútbol argentino está capturado por estructuras de poder que no responden a los intereses de sus comunidades.
Las SAD no son la solución; son la continuidad empresarial de la misma lógica de negocios.
Y la AFA actual no representa ninguna alternativa democrática.
La única agenda realmente transformadora es la que surge desde abajo:
organización independiente de socios e hinchas, defensa de los clubes como patrimonio social, y una AFA que sea una institución pública bajo control popular.
Tenemos que recuperar nuestro fútbol: el de los socios, el de los clubes de barrio, el que sostiene una mirada social. Ese fútbol que acompaña y contiene a la juventud, que genera oportunidades de crecimiento y construcción comunitaria. No el fútbol negocio, que sólo persigue ganancias y deja de lado su rol social.
Franci Narvaez


