Vuelve la tensión financiera. Sube el dólar, caen las reservas y crece el riesgo país

El análisis del proyecto de Presupuesto 2027 y las medidas de ajuste presentadas por el gobierno

La inestabilidad volvió a sacudir los mercados argentinos. El dólar minorista llegó a los $1.570, el riesgo país trepó hasta los 831 puntos y el Banco Central perdió otros US148 millones de reservas. El Gobierno enfrenta nuevas dificultades para sostener la calma cambiaria y recuperar la confianza de los inversores, mientras la economía real continúa atravesada por el ajuste.

Los mercados financieros volvieron a encender señales de alarma. Este martes 3 de noviembre, el dólar mayorista cerró en $1.551, mientras que la cotización minorista del Banco Nación alcanzó los $1.570. Al mismo tiempo, los bonos soberanos registraron nuevas caídas y el riesgo país llegó a los 831 puntos básicos, uno de sus niveles más elevados desde octubre de 2025.

El escenario también golpeó las reservas internacionales. El Banco Central registró una caída de US$148 millones y volvió a cerrar una jornada sin comprar divisas en el mercado oficial. Se trata de la quinta rueda sin adquisiciones en menos de diez días, una señal que vuelve a poner en discusión la capacidad del Gobierno para acumular dólares y sostener su esquema cambiario.

La situación expone las contradicciones de un programa económico que presenta la estabilidad financiera como uno de sus principales logros, pero sigue dependiendo de la disponibilidad de divisas, del respaldo externo y de las expectativas de los grandes operadores del mercado.

El dólar vuelve a presionar y el Central no consigue comprar

El dólar mayorista avanzó un 0,36% y cerró en $1.551. En las primeras dos jornadas de noviembre acumuló una suba de $17. La cotización minorista del Banco Nación terminó en $1.570, mientras que el promedio de las entidades financieras se ubicó en $1.572,65.

Los dólares financieros también mostraron movimientos diferenciados. El contado con liquidación cerró en $1.665,45 y el MEP en $1.571,91. Por su parte, el dólar blue terminó en $1.565.

Uno de los datos más relevantes fue la ausencia del Banco Central como comprador de divisas. Durante octubre, la autoridad monetaria había conseguido adquirir US$1.395 millones, pero en el comienzo de noviembre volvió a encontrar dificultades para incorporar dólares a sus reservas.

Las reservas internacionales brutas finalizaron en US$50.293 millones, luego de retroceder a US148 millones durante la jornada. Una parte de esa caída estuvo relacionada con la baja internacional del precio del oro, que explicó aproximadamente US$75 millones.

La dinámica cambiaria vuelve a mostrar uno de los problemas estructurales de la economía argentina: la necesidad permanente de conseguir dólares para afrontar compromisos financieros, sostener el esquema cambiario y evitar nuevas presiones sobre el tipo de cambio.

El riesgo país vuelve a superar los 830 puntos

La tensión también se trasladó al mercado de deuda. Los bonos soberanos argentinos registraron nuevas pérdidas y el riesgo país, elaborado por JP Morgan, trepó hasta los 831 puntos básicos, luego de haber cerrado la jornada anterior en 805 unidades.

Algunos títulos de deuda mostraron retrocesos cercanos al 1,2%. El deterioro de las cotizaciones refleja las dudas de los inversores sobre la capacidad de pago de la Argentina y las dificultades para conseguir financiamiento internacional en condiciones menos costosas.

El Gobierno sostiene que el equilibrio fiscal permitirá recuperar la confianza de los mercados y facilitar el regreso al crédito externo. Sin embargo, la persistencia de un riesgo país elevado demuestra que ese objetivo todavía está lejos de consolidarse.

La situación también pone en evidencia los límites de una estrategia que busca resolver los problemas de financiamiento mediante más endeudamiento y ajuste del gasto público. La reducción de partidas sociales y de inversión estatal no garantiza por sí misma la disponibilidad de dólares ni elimina la vulnerabilidad financiera.

La incertidumbre internacional y las debilidades locales

La jornada estuvo atravesada por las elecciones legislativas de Estados Unidos, que concentraron la atención de los operadores financieros. La incertidumbre sobre el escenario político norteamericano y la evolución de las tasas internacionales agregaron volatilidad a los activos de los países emergentes.

Sin embargo, los factores externos no explican por sí solos las dificultades argentinas. La escasez de reservas netas frente a los vencimientos de deuda, la dependencia del financiamiento externo y las dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario continúan siendo problemas centrales.

El comportamiento de los bonos y del dólar refleja que la estabilidad que intenta mostrar el Gobierno sigue expuesta a los movimientos de los capitales financieros y a las expectativas de los inversores.

Una economía al servicio de los mercados

Mientras el Gobierno busca tranquilizar a los operadores financieros, la economía cotidiana sigue atravesada por la pérdida del poder adquisitivo, el deterioro del consumo y la crisis de distintos sectores productivos.

El programa de Milei y Caputo prioriza el equilibrio fiscal y la confianza de los acreedores, pero no ofrece respuestas estructurales a los problemas de empleo, salarios e inversión productiva. La búsqueda de dólares y el cumplimiento de los compromisos financieros continúan ocupando un lugar central en la política económica.

La nueva jornada de turbulencia vuelve a demostrar que el ordenamiento que celebra la Casa Rosada no eliminó la vulnerabilidad de la economía argentina. Cuando los mercados se inquietan, aparecen otra vez las presiones sobre el dólar, las reservas y la deuda. Y, como ocurre desde el comienzo del ajuste, el interrogante es quién termina pagando los costos de esa fragilidad.

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