Ciudadanía por inversión. Un pasaporte dorado para entregar al país

El programa de Ciudadanía por Inversión lanzado por Luis Caputo que otorga pasaportes a millonarios

De la mano de Luis Caputo y Diego Santilli, en París, el gobierno presentó lo que podría llamarse un “pasaporte para millonarios“. La propuesta es escandalosa. Quien deposite una limosna en dólares para el Tesoro nacional, automáticamente se convertirá en ciudadano argentino. Se trata de uno de los últimos sinsentidos de la gestión de Javier Milei.

Hace unos meses, en una publicación del Financial Times de junio, ya había asomado la idea de un “pasaporte dorado” para canjear inversión por ciudadanía. Ahora, en el marco del Argentina Week en Francia, Caputo confirmó el lanzamiento del Programa de Ciudadanía por Inversión, que comenzará a recibir solicitudes a fines de este año. El ministro justificó la medida afirmando que “el pasaporte argentino cotiza muy bien” y es aceptado en más de 140 países.

En un contexto de ausencia de inversiones, a pesar de los anuncios altisonantes que el gobierno repite tras cada gira internacional, surge esta medida desesperada por captar divisas. La locura radica en que, a través de un aporte millonario, alguien se convierta en ciudadano. Obviamente, esto solo será posible para quienes puedan cubrir el monto exigido por el gobierno.

Mientras el grueso de los trabajadores no puede siquiera pensar en sacar un pasaporte o viajar al exterior porque los sueldos no alcanzan, el gobierno diseña seguridades jurídicas para los grandes capitales. Se busca crear una especie de país donde quien tenga la plata pueda venir y hacer lo que quiera, subordinando una institución básica de pertenencia a una “necesidad financiera inmediata“.

Los detalles de la venta de ciudadanía

El esquema presentado contempla dos modalidades de acceso. La primera consiste en un aporte directo y no reembolsable de US$350.000 al Tesoro Nacional. La segunda opción es suscribir un título público, creado específicamente para el programa, por US$800.000.

También podrán aplicar los familiares del solicitante principal. Los cónyuges e hijos de entre 18 y 25 años (solteros y sin hijos) deberán aportar US$100.000, mientras que para los menores de 18 años el monto será de US$25.000. Así, una familia tipo podría obtener la ciudadanía por US$500.000.

El gobierno asegura que las solicitudes estarán sujetas a un proceso de evaluación. La Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión, bajo la órbita del Ministerio de Economía, intervendrá junto a organismos como la SIDE, la UIF, el Ministerio de Seguridad y el del Interior. Prometen verificar la identidad, el origen de los fondos y los antecedentes. Finalmente, la Dirección Nacional de Migraciones aprobará o rechazará cada solicitud.

Un paraíso para la especulación y el riesgo

A pesar de los anuncios sobre el control patrimonial, esto abriría un portal muy accesible para cualquier tipo de actividad ilícita. Una cifra que resulta millonaria para el grueso de la sociedad no representa un gran esfuerzo para los grandes capitales globales, ni significa una inversión productiva o generación de empleo real en el país.

Especialistas advierten que lo que está haciendo el Gobierno es convertir la ciudadanía argentina en una mercancía para grandes patrimonios internacionales sin exigir que ese dinero se traduzca en una inversión productiva. Además, se crea un peligro mayor al combinar esta política con el avance sobre la Ley de Tierras, ya que facilitar la ciudadanía a grandes patrimonios extranjeros también amplía su capacidad de acceder a bienes que durante años tuvieron protecciones específicas, como reservas de agua, energía y territorio.

Esta medida consolida un modelo donde los atributos más esenciales de un país se rematan al mejor postor para sostener un esquema económico diseñado a medida de la especulación financiera. Convertir la nacionalidad en una mercancía intercambiable por dólares degrada profundamente el sentido de pertenencia y los lazos que unen a una comunidad, transformando al país en un mero refugio fiscal para millonarios en fuga.

La iniciativa exuda el colonialismo más rancio al que el gobierno de Milei pretende someter al país. Regalar el pasaporte argentino a multimillonarios extranjeros a cambio de un puñado de dólares para pagar deuda, expone la naturaleza profundamente cipaya de la gestión libertaria. Todo este entramado de sumisión se planifica a espaldas del pueblo trabajador, que es quien sufre cotidianamente el rigor del ajuste. Es fundamental denunciar esta nueva avanzada que pretende convertir a la Argentina en una factoría financiera al servicio de los magnates del mundo, cancelando cualquier horizonte de desarrollo soberano e independiente.

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