UNLaR. Nuevo reglamento estudiantil: Más autoritarismo, Menos democracia

El nuevo reglamento estudiantil en la UNLaR impulsado por la rectora Albarez Gomez que impone censura y disciplinamiento

Nuestra universidad que se dice gratuita, pero si no pagás el ingreso no podés cursar, que se dice democrática, pero tiene prohibido pegar carteles y pintar murales, ahora suma un nuevo hecho de censura, el reglamento estudiantil es modificado con un propósito sumar un capítulo de disciplinamiento y control.

Estamos ante un nuevo ataque antidemocrático por parte de la gestión “Nueva UNLaR” y la rectora Albarez Gomez.

Entre gallos y medianoche nos enteramos de la modificación del reglamento estudiantil, que como siempre nos tiene acostumbrados esta gestión viene con censura y represión. Ampliar algún derecho o garantía, ¡JAMÁS!

Se agrega todo un capítulo para un régimen disciplinario estudiantil, que comienza ya en su primer artículo, en donde podemos ser sancionados por actos realizados por fuera de la universidad.

Esto ya seria suficiente para denunciar, pero a medida que avanza el capítulo se pone cada vez más autoritario, no solo permite que cualquier persona pueda hacer una denuncia, sino que el procedimiento puede comenzar sin prueba alguna. Partiendo de castigos como advertencia, suspensión y terminar en ¡EXPULSIÓN!

Ahora bien, ¿en quién cae la responsabilidad de ver si el procedimiento comienza?  Los/as decanos/as, el reglamento puntualiza un proceso muy flojo de papeles y detalles, pero además abre la posibilidad de un proceso abreviado que decide los/as decanos/as, completito.

Pongamos un ejemplo, se acerca una sesión del consejo departamental, un estudiante o docente con  pruebas vagas o sin pruebas, realiza una acusación contra un consejero estudiantil, el decano decide comenzar el proceso, el consejero estudiantil sabe que puede terminar en advertencia o suspensión justo la semana que sesiona el conejo departamental.

Ahora bien, porque nos pueden sancionar, el reglamento divide faltas leves y graves, las puntualicemo

Leves:

a) Conductas irrespetuosas o trato inapropiado hacia integrantes de la comunidad universitaria.
b) Alteraciones menores al normal desarrollo de clases o actividades académicas.
c) Incumplimiento de indicaciones impartidas por docentes o autoridades universitarias.
d) Daños leves ocasionados por negligencia sobre bienes universitarios.
e) Conductas impropias durante evaluaciones académicas que no constituyan fraude grave.
f) Toda otra conducta de similar entidad.

Graves:

a) La reiteración de faltas leves.
b) Agresiones verbales o amenazas.
c) Agresiones físicas.
d) Conductas discriminatorias de cualquier índole.
e) Situaciones de violencia de género, violencia simbólica, hostigamiento o acoso.
f) Daños graves e intencionales a bienes universitarios.
g) Daños graves a bienes privados de docentes.
h) Plagio parcial o total de trabajos académicos.
i) Falsificación de documentación universitaria.
j) Suplantación de identidad en actividades académicas.
k) Obstrucción del normal desarrollo de actividades institucionales.
l) Difusión de contenidos injuriantes o intimidatorios vinculados a la comunidad universitaria.
m) Toda otra conducta de gravedad análoga.

Sigamos con unos ejemplos:

En las faltas leves, “Alteraciones menores al normal desarrollo de clases o actividades académicas”, si hay un conflicto universitario por exigir más presupuesto, por evitar el cierre de una carrera, y existe una asamblea que ocupa todo el rectorado, ¿Quién determina que hubo una “alteración menor”?  ¿nos van a sancionar?
“Incumplimiento de indicaciones impartidas por docentes o autoridades universitarias”. Otra de las faltas leves, siguiendo el mismo ejemplo, una autoridad que es la que quiere cerrar la carrera, nos dice que no hagamos asamblea, ¿nos van sancionar?

Solo con dos de estos ejemplos nos quitaron el derecho a cualquier protesta, dentro del espacio “Nueva UNLaR” hay integrantes que fueron parte de la gran gesta de la Toma, con su propio reglamento habrían sido sancionados en la toma de arquitectura y expulsados a la semana de la toma.

Y esto aplica no solo al interior de la universidad, sino fuera de esta.

Ahora pensemos lo que es una falta grave:

“Difusión de contenidos injuriantes o intimidatorios vinculados a la comunidad universitaria”. Si como secretario de prensa del centro de estudiantes, en una entrevista, marcha, publicación de redes sociales, etc.  acuso de autoritaria a la gestión de la rectora y alguien me denuncia, ¿se me iniciaría un proceso? ¿Dónde está el límite entre una crítica política protegida y un contenido que la autoridad considere injuriante o intimidatorio?

La mayoría escritas de forma ambigua y como la gestión es juez y verdugo, sabemos cómo termina esto.

Un historial dictatorial en la UNLaR:

No es la primera mancha de esta gestión, recordemos que apenas asumieron, sacaron una ordenanza que prohíbe pegar carteles en la universidad, en una ¡Universidad Pública! Luego avanzaron cobrando un monto para el ingreso que sin pagarlo no podés cursar. Taparon murales dentro de la universidad, vaciándola de la pluralidad de voces. Y este año modificaron el estatuto de la universidad para poder modificar el reglamento estudiantil, cambiar planes de estudio y cerrar carreras con mayoría simple en el consejo superior, donde por ejemplo los estudiantes solo tenemos menos del 10% de representantes.

Nuestra universidad ya sufrió la dictadura de Tello Roldan por más de 20 años, con métodos muy parecidos a los de esta gestión,  por eso siempre llamamos a “Nueva UNLaR” y la rectora como un tellismo 2.0, pero ahora están dando un paso más y superándolo porque están modificando estatutos y ordenanza para aplicar el ajuste y la represión de forma “legal”.

Se dicen opositores, pero son los que aplican la receta de Milei

Todo este ataque hacia la democracia tiene un objetivo claro tener la posibilidad de disciplinar cuando se aplique el ajuste que viene llevando el gobierno nacional.

Aunque la rectora pose en las marchas y se diga opositora, es la primera que aplica la universidad que quiere Milei, para los pocos que puedan pagarla, sin vida política y sin pensamiento crítico, que solo se priorice la lógica de mercado al interior de la universidad, que se sigan expandiendo los convenios con las mineras.
Hay una diferencia, solo una hasta ahora, al final de sus actos, no gritan ¡Viva la libertad carajo!, sino que terminan con los dedos en “V”.

Construyamos una oposición y recuperemos las banderas de LA TOMA.

Hay pocos espacios dentro de la universidad que sean independiente de la gestión, quienes no le respondemos a la rectora, tenemos la obligación de juntarnos, debatir y organizarse y luchar para enfrentar el autoritarismo y ajuste que nos quieren aplicar.

Nuestra universidad ya tiró un tirano, ahora podemos volver a hacerlo, pero para eso no podemos ser tibios/as tenemos que luchar hasta el final, por eso llamamos a preparar la próxima marcha universitaria, para defender nuestro presupuesto nacional y enfrentar la persecución dentro de la UNLaR.

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