40 años de olvido. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bajo el agua en Tucumán?

Nuestra provincia vive una realidad que ya no se puede ocultar bajo el barro: lo que hoy padecemos no es solo el “clima” y el “calentamiento global”, es el resultado de 40 años de abandono sistemático de nuestros ríos, diques y canales. Es hora de que, entendamos por qué cada lluvia se convierte en una amenaza para nuestras familias. La Madrid, la población más afectada padece su quinta inundación, la última fue en 2017 donde la ciudad quedó bajo el agua y sus 6.000 habitantes tuvieron que acampar en la ruta, igual que ahora, 9 años después.

La falta de proyectos serios y de un mantenimiento real con el presupuesto necesario, en los distintos municipios y comunas es alarmante. No es solo falta de voluntad y decisión política; es falta de personal especializado en la Dirección Provincial del Agua (DPA) que fue desmantelada y no hay una mirada técnica que trascienda los gobiernos de turno.

Una provincia en “tierra de nadie”

Mientras las autoridades miran hacia otro lado, nuestras cuencas se han convertido en tierra de nadie. La deforestación descontrolada y la extracción indiscriminada de áridos (arena y piedra) están destruyendo el curso natural de nuestras aguas. Sin controles rigurosos ni penalizaciones reales, estamos rifando nuestra seguridad ambiental.                                                                               

¿Qué necesitamos exigir hoy?

Para dejar de vivir en la emergencia constante, la solución no puede ser un parche. Necesitamos:

Diagnósticos científicos: Que el Dpto. de Ingeniería Hidráulica y Geología, junto a la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), actualicen de forma urgente los estudios sobre inundaciones. No podemos actuar sin saber dónde estamos parados. Debe formarse un equipo de expertos en prevenir estas inundaciones, con presupuesto para hacer las obras publicas en rutas, canales, diques, y planeamiento urbano para que no vivamos cada lluvia como una tragedia.

Recuperar la operatividad: Es indispensable proveer de maquinaria pesada  y personal técnico a las reparticiones del Estado. Una oficina sin máquinas no puede dar respuestas en el territorio.

Control estricto: Frenar el saqueo de los áridos y proteger nuestros montes. Basta de deforestación

Como vecinos, no podemos permitir que pasen otros 40 años de desidia. La infraestructura hídrica es lo que protege nuestras casas, nuestras escuelas y nuestro trabajo. Es tiempo de exigir que la prevención sea, de una vez por todas, una prioridad real y no una promesa de campaña que se ahoga con la primera tormenta.

Ante la emergencia, respuesta integral ya

Ante las terribles inundaciones, la solidaridad del pueblo es enorme, llevando ropa, alimentos, artículos de higiene a las familias afectadas, en los distintos pueblos de Tucumán

Pero es el rol indelegable del estado el que debe garantizar la vida y el bienestar de la población. El gobierno de Jaldo debe dar asistencia integral a las familias, trasladando a los que aún están aislados, o evacuados.

El gobierno nacional de Milei, sigue con su política de estado ausente, solo envió 2 camiones con no se sabe qué. Mientras sus funcionarios como Adorni viajan en avión privado de vacaciones, que pagamos con “la nuestra”, y los senadores se aumentan la dieta a once millones de pesos, los afectados en Tucumán por este desastre, no tienen nada

En la emergencia tiene que haber un subsidio del gobierno nacional y provincial, a los pobladores de La Madrid y sur provincial, para sobrevivir, así como entregar muebles y electrodomésticos y las herramientas necesarias para reparar lo destruido.

Las grandes empresas exportadoras de citrus, soja y azúcar tucumanas deben pagar un impuesto extra dedicado a los inundados que no pueden volver a padecer esta catástrofe.

Miguel Navarro – Jubilado de la Dirección Provincial del Agua Tucumán

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