A fines del año pasado, se publicó el proyecto de ley llamado “Ley de Libertad Educativa”, que reemplazaría la actual Ley de Educación Nacional 26.206. Desde ya lo decimos: es un intento de avanzada antiderechos. Es por demás regresivo y un intento de ataque a los logros que tuvo la docencia a nivel nacional producto de años de lucha. Además, aparecen reformas por nivel y la tan mencionada “ley de educación emocional” que pretende el control y freno de nuestros sentimientos.
En un artículo previo hicimos un primer análisis de la ley de libertad educativa, y nuestras propuestas en torno a la educación. Este artículo estará centrado en los ataques hacia las conquistas del movimiento feminista, la educación confesional y el rol protagónico de las familias en la elección de contenidos educativos.
Triunfos de la lucha docente y feminista
La Ley de Educación Sexual Integral (26.150) se sancionó en el 2006 producto de la lucha docente y feminista que recorrió el país con fuertes oposiciones de sectores políticos y de la Iglesia, tanto en su debate previo, como en su implementación. La ley es un primer avance, con sus propias debilidades y límites. Se implementó de manera desigual en todo el país. Fue una primera conquista, que nos tenía que servir como puntapié para avanzar en todas las escuelas por igual, hacia una ESI laica, basada en los derechos humanos, con perspectiva de género, que permita mirar la realidad desde las relaciones de poder entre géneros, haciendo foco en la desigualdad construida históricamente.
La ESI, para quienes la defendemos, es herramienta fundamental en las escuelas: trabaja previniendo actitudes discriminatorias, promoviendo el respeto por el otro, el consentimiento, las desigualdades construidas históricamente, por ejemplo en el ámbito laboral, detectando problemáticas graves como la violencia de género y el Abuso Sexual Infantil (ASI) y garantizando, sobre todo, el derecho a la información para todos los estudiantes. No es simplemente conocer métodos anticonceptivos e Infecciones de Transmisión Sexual. Es develar desde las aulas la violencia machista impulsada por el sistema patriarcal. Además de abordar a fondo el procesamiento de nuestras emociones. No frenandolas, sino conociéndolas y buscando tramitación saludable de las mismas. A la vez al jugado un rol en la detección de abuso en niñas, niñes y niños y adolescentes.
Como todo lo que implica ampliación de nuestros derechos, el gobierno de Milei desde que asumió, se dedicó a atacar está ley, marcando precedentes claros: recorte de un presupuesto ya escaso, intento de volver a una mirada biologicista, el recorte de contenidos “ideologizados”, como la canción Hay secretos de Canticuenticos que es clave en la detección del ASI. La nueva ley profundiza estos ataques y los institucionaliza, en dos puntos concretos: la educación confesional y el rol primordial de la familia en la educación.
Educación confesional: volvemos a 1884
La educación laica se institucionalizó en 1884 con la Ley 1.420. Si bien no aclara la laicidad de la escolaridad, permite que la educación confesional sea opcional y se dicte por fuera del horario escolar. Aunque la Ley 26.206 habilita a la enseñanza confesional en las instituciones privadas, no la habilita en el ámbito público. Sin embargo, se siguió permitiendo en muchas escuelas públicas los símbolos religiosos, o que no se implementara la ESI hasta hace algunos pocos años. El proyecto de Ley libertario, permite a las jurisdicciones ofrecer educación religiosa optativa fuera del horario escolar, pero además la posibilidad de complementar los contenidos mínimos comunes con contenidos de historia y filosofía de las religiones dentro del horario escolar.
La oposición a la conquista de la ESI como derecho fundamental y contenido transversal a todos los niveles fue la Iglesia, que históricamente sustentó todo sistema de explotación, dominación y opresión. Y que, en nuestra pelea por el aborto legal, demostró el rol dinosaurio que juega en la sociedad. Acompañada de los bloques políticos más reaccionarios y del peronismo/kirchnerismo que, cuando gobernó, hizo oídos sordos a lo que decíamos las comunidades educativas, que queríamos mejorar su implementación y avanzar en plasmar en la ley y en las aulas el avance en nuestros derechos.
Las modificaciones en cuanto a la laicidad de la escolaridad, sumado al Artículo N°5 de la Ley de ESI, que habilita que cada institución pueda dar Educación Sexual Integral o no, respetando “su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”, dan vía libre a la eliminación de la obligatoriedad de la ESI, disfrazado en un discurso de respeto y libertad de creencias. Seguimos exigiendo la modificación de este artículo, para que ya no existan excusas: la ESI tiene que ser obligatoria en todos los niveles y todas las instituciones, laica, científica y con perspectiva de género.
Un problema fue no haber barrido por completo la religión en la escuela pública, cosa que no se logró en algunos lugares. Tucumán aún tiene religión obligatoria en las instituciones públicas. Por eso la necesidad de critica real a las grietas que la propia ley de ESI tiene.
Rol de la familia
“La familia es el agente natural y primario de la educación de los hijos”. Ésta es la premisa en la Ley de Libertad Educativa. Sin embargo, la Ley de Educación Nacional, también contemplaba a la familia como agente natural y primario. ¿Qué cambia ahora? El rol preferente que se le otorga a las familias en la educación. Los contenidos a enseñar deberán respetar la libertad de conciencia de las familias (otra vez el mismo disfraz), y son éstas quienes tienen el derecho de orientar la formación de sus hijos.
Esto esconde dos cosas:
- Una vuelta al paradigma tutelar, con una mirada de objeto sobre lxs niñxs y adulto-centrista, dónde son las familias quienes definen qué educación tendrán lxs niñxs. Este paradigma se cayó con la ley 26.061 de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes rige desde el 2005 y en la que se considera a las niñeces y adolescencias como sujetos de derecho, promoviendo el respeto por sus opiniones y el derecho a ser escuchados.
- El movimiento generado a partir del 2018 de “Con mis hijos no te metas”, que surge como reacción a la lucha de esos años por la real implementación de la ESI y por la ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Este movimiento denunciaba que el problema era la “Ideología de género”, término utilizado para descalificar la perspectiva de género como un sistema de ideas cerrado, y pretendía que los contenidos que se dieran en las escuelas fueran selectos según sus creencias religiosas.
Se condice, entonces, con el posicionamiento del gobierno, que plantea que la “ideología de género” destruye la familia tradicional y que “constituye lisa y llanamante abuso infantil”. Le abre la puerta a grupos reaccionarios para que tengan incidencia en la definición de contenidos en las escuelas.
A la vez con una fuerte contradiccion. La reforma laboral que tendrá a los trabajadores fuera de su casa por la flexibilidad laboral y de carga horaria planificada. Eso vacía las tareas de cuidados y la posibilidad real de “familias involucradas” en la educación. Quedará para pocos y con el ideario familiar sin que el Estado sea el que tutele y garantice el derecho a la educación.
Datos que reflejan la realidad y nuestros desafíos
Como feministas y socialistas nos basamos en datos concretos: en Argentina, entre el 2017 y el 2022 se registraron 14.424 casos de ASI, el 80% de los casos de maltrato y abuso en infancias proviene del contexto intrafamiliar y el registro marca que “entre el 70% y 80% de niños, niñas y adolescentes pudieron dar cuenta y hablar de los abusos sufridos a partir de las clases de Educación Sexual Integral (ESI)”. Por eso, la Ley de ESI debe ser defendida como herramienta fundamental en la formación.
Este ataque a la educación y a la ESI no es inocente o una cuestión de creencias. Es el ataque a una conquista fundamental, a un avance en nuestros derechos y a un aspecto de la educación que se sale de su lógica tradicional y su modelo. Para quienes queremos profundizar esta conquista, este ataque constituye un intento de develar la lógica patriarcal que aún subyace a la educación en general.
Para dar ésta y todas las peleas que nos quedan, nuestro desafío radica en superar a las direcciones inmóviles de nuestros sindicatos y tomar el ejemplo del Hospital Garrahan, que con una dirección combativa, en la lucha en defensa del hospital de las infancias, logró coordinar con otros sectores consiguiendo la Ley de Emergencia Pediátrica y un 61% de aumento para los trabajadores. La mayor unidad en las calles no es una consigna vacía, es la herramienta que tenemos para defender nuestros derechos y frenar las reformas que trae un gobierno negacionista de la violencia machista.
En este contexto, frente a un nuevo 8M, tenemos que volver a llenar las calles de todo el país. Y debería ser con un gran paro con las mujeres trabajadoras (formales e informales) al frente, pero también acompañadas por trabajadores, porque nuestras luchas no están separadas. Sabemos que el ajuste nos ataca en primer lugar a mujeres, disidencias y niñeces, pero las reformas planteadas (laboral, penal, educativa, ley de glaciares) atacan de conjunto a todos los trabajadores. Por eso, este 8M también es una movilización por nuestros derechos históricos, pero con la pelea concreta de la no implementación de estas reformas. Una vez más, ni las CTAs, ni las CGTs, convocan.
A lxs docentes y a todxs quienes fuimos parte de la cuarta ola en defensa de nuestros derechos, nos toca la tarea de encarnar, en esa fecha, la lucha de resistencia contra este proyecto de ley regresivo, defendiendo la ESI y marcando sus limitaciones para ir por más: capacitaciones gratuitas para docentes, modificación del Artículo 5 de la ley. Exigiendo su efectiva implementación en todas las escuelas del país y denunciando la intromisión de la Iglesia en nuestra educación. Por eso, la separación de la Iglesia y el Estado es una bandera que nunca vamos a bajar. Todo en el camino de lograr un sistema educativo único, democrático, obligatorio, gratuito, científico y laico, que solo va a ser posible transformando la sociedad de conjunto.
Tini Y Zurieta – Lic. en Psicología,
Diplomada en ESI y Docente

