7F Antifascista. Seamos las travas contra las reformas de Milei

En un día como hoy, hace un año, la ira LGBT desatada tras los discursos de odio de Milei en Davos encendió plazas en cientos de ciudades. Allí, en potentes asambleas, levantamos colectivamente un masivo 1F en todo el país. Esa respuesta contundente fue el puntapié inicial de un 2025 marcado por grandes procesos de lucha, donde distintos sectores atacados por el gobierno recuperaron la confianza en sus propias fuerzas y, con movilizaciones en las calles, logramos pararle la mano más de una vez.

Hoy, 2026 comienza con la ultraderecha envalentonada por los ataques de Trump en Latinoamérica. En nuestro país, Milei prepara un paquete de proyectos que buscan reinstalar la semiesclavitud y consolidar un régimen más autoritario. Entre ellos: la reaccionaria Reforma Laboral, el decreto de la SIDE, la reforma penal, la reforma de la Ley de Glaciares y la llamada “ley de libertad educativa”.

Esta agenda no nos pasa por al lado. Si el gobierno avanza, multiplicará las amenazas contra las vidas LGBT y contra el conjunto del pueblo trabajador. Si las derrotamos, en cambio, podría abrirse una coyuntura favorable para el triunfo de las luchas en curso.

  • La reforma laboral esclavista pulverizaría reclamos como el cupo laboral trans sin precarización, la exigencia de alternativas para dejar la prostitución, o la reparación histórica mediante pensiones al colectivo LGBT y a personas con VIH+.
  • La reforma penal, junto al decreto de la SIDE y la baja de la edad de imputabilidad, profundizaría el rumbo represivo: más impunidad policial contra la comunidad travesti-trans, más pobres en las cárceles, más juventud marginada.
  • La reforma de la Ley de Glaciares abriría nuevas zonas de sacrificio, criminalizando comunidades y justificando con racismo el extractivismo sobre nuestros territorios y cuerpos.
  • La ley de “libertad educativa” retrocede conquistas, entrega la educación a padres e iglesia, ataca la obligatoriedad de la educación pública y golpea directamente la ESI.

El orgullo antifascista y antirracista que despertamos el año pasado fue respuesta a las provocaciones combinadas de Trump y Milei. Ese movimiento ultraderechista hace alarde de su militarismo en Venezuela y Latinoamérica, mientras sostiene el genocidio en Palestina.

Desde Stonewall hasta hoy, la comunidad LGBT sabe que nuestras banderas trascienden fronteras. Militamos un internacionalismo solidario, comprometido con la autodeterminación de los pueblos y profundamente antisionista. Denunciamos el pinkwashing que pretende encubrir el genocidio de Israel contra Palestina y defendemos las protestas en Irán desde una posición independiente del imperialismo.

Migrantes, socialistas y personas LGBT: siempre que integramos la clase trabajadora, nos convierten en chivos expiatorios. Ninguna política identitaria debería fragmentar la respuesta colectiva que necesitamos construir. Todes estamos incluides en esta agenda reaccionaria: no podremos derrotarla por separado. Quieren convertirnos en enemigos de una sociedad desesperada.

¡Unidad en la diversidad para sacarnos de encima a nuestros enemigos de clase!

Te invitamos a marchar juntes en las columnas de Libre Diversidad MST.

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