Hacía mucho que no se vivía una jornada así en Plaza de Mayo. Las imágenes son indiscutibles. La energía movilizada que nos atravesó a todos fue enorme. Una demostración de masas contra Milei y sus cómplices. Y fue nacional: de punta a punta del país gigantescas convocatorias. El dato saliente fue la unidad lograda entre el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de DD.HH. Voluntades políticas, determinación, polémicas, hipótesis y pronósticos sobre el acontecimiento de ayer. La mayoría que lo hicimos posible y la minoría (vergonzante) que fracasó peor que el año pasado en debilitarlo. Hoy es momento de un primer balance. Dejamos nuestro punto de vista como partícipes de este histórico 24 de marzo, a 50 años del golpe genocida en Argentina.
Esta fecha en el país funciona como un termómetro social. Mide el estado de ánimo de una parte gigantesca de nuestro pueblo. Si siempre fue así, este 24 superó por lejos todas las expectativas. En el epicentro del poder político nacional se manifestó como un desafío, como una afirmación de conciencia y voluntad diciendo: fue genocidio, son 30 mil y queremos que digan dónde están. La dimensión de la fuerza popular desplegada en todo el territorio confirma el acumulado de reserva democrática que existe todavía. El veredicto de las calles anticipa que el proyecto ultra-reaccionario, fascistoide de Milei y sus cómplices, tiene un obstáculo muy grande para consolidarse a mediano plazo. También es importante registrar que las movilizaciones masivas no actúan exclusivamente como mensaje hacia el polo que enfrenta, sino que a la vez son un incentivo a la voluntad de los que participan. Son un factor muy fuerte de autoconfianza, de impulso hacia adelante. Los que participamos de esta acción histórica lo vivimos así y nos fuimos con la energía renovada para encarar el desafío de una etapa compleja. La Plaza de ayer en Buenos Aires y la marea humana que cruzó el país de punta a punta suma impulso para que la oposición social a la ultraderecha retomemos la iniciativa. La alegría que se vivió contagiaba. La emoción arriba, en el escenario, de Adolfo, Elia, Estela, Taty y todas las Madres, Abuelas, los referentes de los organismos de DD.HH. y organizadores del acto se multiplicó en espejo.
Acto unitario en la diversidad, de las luchas y con el mensaje que había que dar
Durante casi 20 años no hubo actos unitarios los 24 de marzo. Esa realidad no fue positiva. Las organizaciones que allá por 2006-2007 nos reagrupamos en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, lo hicimos en defensa de una posición independiente del Estado y todos los gobiernos. Resistimos la apropiación estatal de una fecha en la que seguimos reclamándole al Estado, de los diversos gobiernos que pasaron, y por eso no nos sumamos nunca a reivindicaciones oficialistas y utilizaciones electorales de esta fecha. Lo sostuvimos, lo defendimos y fue correcto hacerlo así. Pero desde que ganó Milei, y la etapa política del país cambió con la ultraderecha gobernante, nuestro partido junto a la mayoría del EMVyJ empezamos a militar por la unidad en las calles, alrededor del 24 M de todos los organizamos sin perder la independencia y levantando las banderas que siempre defendimos. Ya el año pasado, logramos con la mayoría de los integrantes del EMVyJ (más de 40 organizaciones) construir junto a la Mesa de Organismos un acto potente, también enorme y preparatorio de este por los 50 años del golpe genocida. En 2026 logramos una acción superior en cantidad y calidad a la del año pasado:
- Porque oficialmente el EMVyJ por consenso de mayoría abrumadora convocó tempranamente al acto junto a la Mesa de Organismos.
- Porque el acto tuvo un componente de revindicación de las luchas en su escenario central, con las principales que enfrentaron a Milei: Garrahan, FATE, Discapacidad, Jubilados, Universidad, Feminismos y Diversidades, CONICET, la docencia representada por las hermanas (también docentes) de Cristian Pereyra, asesinado por un policía en Matanza; Migrantes, Estatales, etc.
- Porque Pablo Grillo subió al escenario y registró otra vez como fotoperiodista activo el acto, gesto de resistencia y dignidad ovacionado.
- Porque el documento elaborado de forma conjunta y leído en la Plaza fue superior al mensaje del 2025
- Porque el protagonismo en el escenario junto a las luchas y los nietos recuperados, fue de los organismos de DDHH de forma clara y meridiana.


Otra vez, los acuerdos en la Plaza se cumplieron 100 %: la representación del EMVyJ y la de la Mesa de Organismos actuaron en equipo para garantizar lo pactado. Sin maniobras, ni deslealtades.
El documento, en particular es impecable:
- Exige la apertura de archivos desde 1974, ergo, la etapa de la Triple A y la denuncia de forma explícita.
- Denuncia al FMI y la deuda.
- Rechaza el DNU 70, el RIGI y el modelo extractivista.
- Repudia la Reforma Laboral esclavista, denuncia a los senadores, diputados y gobernadores cómplices por su aprobación
- Exige la aplicación de las leyes aprobadas en el Congreso, tales como Emergencia Pediátrica, Discapacidad y Financiamiento Universitario.
- Defiende la Ley de Glaciares.
- Denuncia la persecución sionista a Alejandro Bodart y Vanina Biasi, como así también el proceso judicial con doble vara contra CFK.
- Exige a todas las centrales obreras paro y plan de lucha.
- Se solidariza con el pueblo palestino, el cubano y el iraní con independencia de sus regímenes.
Estas y otras definiciones muy correctas, que hacen parte de banderas identitarias del EMVyJ perfilaron un mensaje político total y complemente compatible con lo que venimos levantando en las últimas dos décadas.
Semejante acontecimiento, unitario en la diversidad, de lucha, combativo e independiente fue una victoria en toda la línea de la política de frente único y consecuentemente una derrota categórica del sectarismo y el oportunismo de quiénes en minoría trataron de impedir lo que había que hacer e hicimos.

El rol lamentable de un sector de la izquierda (vergonzante)
Francamente el rol del partido de Bregman y Del Caño (PTS), el PO y a otra nivel por su tamaño más pequeño, el NMAS, fue más que lamentable. Por varias razones, también muy evidentes y algunas, rayanas en un oportunismo electoralero ya recurrente:
- Primero, porque no aceptaron la posición mayoritaria 15 a 1 del EMVyJ respecto a la convocatoria del 24 M: operaron en la prensa (a coro con La Nación y Clarín) intentando instalar que había dos documentos y dos actos, sin el menor sentido de las proporciones, entre una acción de masas y otra marginal e intrascendente que ni sus promotores se animan a mostrar.
- Segundo, porque volvieron a derrapar en un oportunismo vergonzoso, cuestionando por abajo el acto unitario, y a la vez, promoviendo a Bregman y otras figuras en redes y la prensa usufructuando imágenes de una acción que no convocaron, que trataron de boicotear (lo cual obviamente no les dio), pero presentándose como promotores de lo que rechazaron. El paroxismo del derrape fue Bregman en la vigilia del 23 M convocada por La Poderosa en Plaza de Mayo donde se presentó en el escenario como impulsora del acto unitario que su partido combatió al día siguiente. Directamente fake news.
- Tercero, ellos (PTS-Bregman), el PO con Biasi (agradeciendo a Esquivel el tramo leído del documento donde la nombra, aunque el documento PO lo rechace: un cachivache todo), inventan un acto que no existió donde el protagonismo lo habrían tenido Kicillof, y la reivindicación de Rucci y otros delirios más o se habría allanado el camino a un frente electoral con el PJ .
- Para completar el cuadro desopilante, el NMAS mendigó durante varios días a la Mesa de Organismos una pulsera para acceder al palco del acto que denunciaron como “de unidad con el peronismo y la burocracia”. Claro, los cuestionamientos son para cumplir con el sectarismo de los días de fiesta con artículos semi-ocultos que firman dirigentes internos, mientras las figuras electorales usufructúan (sea Bregman, Biasi o Castañeira) el acto contra el cual militaron.
El doble estándar típico del sectarismo que marida con el oportunismo: sectarios para el nicho, oportunistas para quedar bien con el votante progresista. Todo vergonzante.
El martes en la Plaza gravitó la unidad de los organismos de DDHH, la masividad popular de la concurrencia y el dato, potente, de la unidad lograda en la diversidad. Ni acto electoral del peronismo, ni impronta de la burocracia sindical, ni nada de eso. Esto fue notorio para cualquier análisis de elemental honestidad. Por eso, la articulación del EMVyJ que fue protagonista en la Plaza, sale muy fortalecida con lo conseguido.

Coherencia hasta el final
En política, el sentido de oportunidad es clave, decisivo. Aprovechar las oportunidades y asumir las responsabilidades históricas que tocan a cada organización es fundamental para incidir, para pesar, para influenciar positivamente. Nosotros como partido, nuestro colectivo de DDHH el CADHU (Centro de Abogadas/os por los Derechos Humanos), fuimos animadores e impulsores del EMVyJ desde su origen. No lo dudamos. Pero nunca lo hicimos festejando que hubiera siempre dos actos, dos marchas los 24 de marzo. Sino asumiendo la necesidad de defender una posición independiente ante la estatización de la fecha. Pero comprendimos junto a la mayoría abrumadora del EMVyJ que era indispensable trabajar para una Plaza de unidad sin perder la fisonomía de nuestro espacio. Nunca fue unidad por la unidad. Pero menos que menos la cerrazón sectaria del que se niega a ser protagonista o las especulaciones de los que razonan en función de algún cálculo electoral. Protagonistas de la unidad en la diferencia. Este 24 de marzo le dimos un duro golpe al proyecto fascistoide que gobierna. Pero también a los que no se hacen cargo de lo que contribuyeron a que llegara o que dejan correr sin hacer mucho desde hace más de 2 años.
La política por la que batallamos (no solos, sino no se hubiera podido), sino junto a un bloque de fuerzas muy cualitativo del Encuentro es más que una táctica de circunstancias: es la concepción de una fuerza que considera que hace falta una izquierda anticapitalista, socialista, centrada en la lucha de clases pero con vocación de mayoría, de disputar centralidad e influencia política, de construir algo realmente nuevo para superar al peronismo como proyecto en todas sus variantes. Con esa coherencia, orgullosamente estuvimos donde había que estar a 50 años del golpe genocida.


